¿EN QUÉ RADICA LA SOBERANÍA?
¿En qué radica la soberanía? ¿radica en un país que tiene hipotecado su comercio en un 80 % con la potencia más depredadora del mundo, en padecer un gobierno impostor, excluyente, que a su pueblo no solamente no les resuelve sus problemas más acuciantes, sino que encima las soluciones conspiran justamente contra ellos, consiste en condenar a la mayoría a una miseria extrema, trata sobre de cómo desahuciar a sus trabajadores, orille a miles a emigrar a otro país, no le dé escuela a sus jóvenes, despliegue con soberbia su desprecio por quienes no tienen absolutamente nada, al tiempo que avala el que un minúsculo grupo haga alarde de riqueza ofensiva y de derroche insultante. Que criminalice la lucha social aventándole a sus fuerzas armadas a quien aspire a subvertir el orden de los fatídicos factores, que no garantice la integridad de su sociedad, que a las mujeres las obligue a parir a como dé lugar, sin salvedad de circunstancias, a reprimir que controle su natalidad, que no pueda la gente ser soberana ni de su cuerpo, ni de sus afectos, ni de sus sueños, que no pueda decidir por su vida y menos aún pueda elegir su muerte, que le expropie los libros de biología, retire la pastilla del día siguiente, y aspire a imponer religión en las escuelas, que lo someta a la tortura de aprender una educación sentimental, frívola, banal a través de sus televisoras esclavizantes, que la cultura sea un lujo y la versión periodística más fiel tenga que ser de boca en boca, porque el Estado autoritario, de facto, miserable, decide qué ver, qué escuchar y casi dirige lo que hay que pensar?
¿Esto es la soberanía? Entonces a DESOBEDECER. A desaparecer las imposiciones, a organizarnos y pensar en voz alta para encontrarle una salida al presente mientras imaginamos y trabajamos el futuro. Sí, es el deterioro y la debacle nuestro entorno, pero somos personas intransigentes que no defeccionaremos, aunque seamos los peces en el agua que cada día tenemos menos agua o nos la están envenenado, pero no hay que darse por vencidos, hay salidas: hacer cosas en común, tomar la decisión de ayudar, que en realidad es más a nuestro favor, trasmitir la ilusión, revertir el estado de ánimo, darle un cauce al desmoronamiento diario de las certezas, ahí están los ejemplos: la vía es política, los COMEDORES DE LA RESISTENCIA, que les permiten sobrevivir a muchos, LAS JUNTAS DEL BUEN GOBIERNO, que ha sido la respuesta de los zapatistas a seguir construyendo autonomía hacia dentro, fortaleciendo el autogobierno y la autogestión, donde la gente se capacita, se reúne, se escoge entre sí, organizando cooperativas de mujeres, bodegas de abastecimiento, tienditas comunitarias, proyectos de educación, que constan ahora de mejores índices de escolaridad que la media nacional, salud, -por primera vez preventiva-.
En un intento por, de alguna manera compensarse, o resarcir en una medida más limitada, pero -no por eso menos importante- ahí están los COMITÉS VECINALES, que su prioridad es la vigilancia del barrio, la tranquilidad ciudadana, buscarse oportunidades como un propósito colectivo, para más adelante terminar por ser un colectivo donde el objetivo será basado en la comunidad comunal, justicia social y mayor igualdad, como fue el calpulli, o el origen del ejido, o cualquier organización participativa que exorcice la depredación de nuestras condiciones cotidianas y reúna sensibilidades, proyectos y acciones concretas para enfrentar la crisis, experimentar otros modos de producir, crear conciencia de la necesidad del cambio que necesitamos urgentemente, entender y saber cómo modificar nuestras condiciones inmediatas y los deseos de futuro, reconocer la fuerza con la que contamos y ejercerla. Estudiar, leer, organizarnos, es decir la formación teórica y la práctica política nos permitirá entender mejor el mundo, desenmascarar esa gran mentira que nos recetan todos los días, distraer el desanimo, ahuyentar lamentos y desconfianzas y procurarnos una perspectiva, adquirir una determinación férrea, alicientes que ayudaran a concientizarnos en nuestra búsqueda personal, local, no por eso menos universal en consolidar un auténtico PODER POPULAR, a reserva de materializar los anhelos más ambiciosos que incluyan toditito nuestro país.
Sé muy bien que el desanimo no se clausura por decreto, que la refundación de una república es un proyecto y no solamente un buen deseo, unas inmensísimas ganas de vivir nuestro paréntesis intenso, creativo y transformador: no garantiza, pero INCLUIRNOS, dialogar, pensarnos en plural, nos hará crecer juntos y volver factible en más de un 80% cambiar la correlación de fuerzas de un país entregado en un 80 por ciento.
Muchas gracias
tihui gutiérrez