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HACIENDA PARA LOS CUATES
En un nuevo movimiento sorpresivo, Felipe Calderón insiste en cerrar el círculo del poder para sus allegados, sus amigos, y nombra Secretario de Hacienda al actuario Ernesto Cordero, panista con una carrera breve y fugaz, siempre ligado a su amigo que hoy habita en Los Pinos.
Por su parte, Agustín Carstens, quien de la mano de Felipe provocó que el "catarrito" económico de la crisis mundial se convirtiera en la caída mas brutal de la economía en los últimos ochenta años recibe como premio la dirección del Banco de México, de donde sale excluido Guillermo Ortiz, quien no es de las simpatías de Calderón y su grupo de íntimos.
El aislamiento y el rechazo hacia Calderón crece al mismo ritmo que éste se encierra con sus incondicionales para seguir sirviendo y sirviéndose de las grandes corporaciones de Norteamérica, españolas y extranjeras en general en detrimento del desarrollo de la economía mexicana, de la producción y el empleo nacionales, de la soberanía energética, alimentaria, industrial, financiera, científica y tecnológica.
Todos los síntomas de la decadencia, uno a uno se hacen presentes en el actual sistema político del PRIAN, uno de ellos es el presidencialismo exacerbado que Calderón heredó del PRI y por medio del cual el ejecutivo actúa a su antojo, aún a costa de la ruina del país. Para terminar de cerrar el circulo ya anuncio Calderón que promoverá la reelección de diputados
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