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1810-1910-2010
La Historia sigue
El pueblo decide
 

 
.:: Editor
Pablo Moctezuma
::.
 
 
No.261
febreroo 2010

NUESTRA PROPUESTA: ORGANIZAR EL
CONGRESO DE LA SOBERANÍA


La clase obrera y el pueblo se organizan  para vencer.
Declaración de Mexteki (México Tekizetiliztli)

Sabemos bien que el retroceso y la crisis en México, ha llegado a extremos muy peligrosos y que es necesario cambiar la situación. La indignación y el coraje crece, pero también la desesperación por eso es necesario tener muy claro que: ¡Lo primero que hay que hacer es organizarnos!

Sin organizar os, la situación no va a cambiar, podemos reaccionar y protestar,  pero por sí solo esto no nos hace avanzar. Hay que dar el primer paso, para organizarnos necesitamos un proyecto claro, un objetivo a alcanzar. Lenin decía: “Sólo los grandes objetivos despiertan grandes energías”. Luego hay que alcanzarlo efectivamente, dar los pasos que nos lleven a nuestra meta, acumular las fuerzas necesarias para que tengamos el poder no solo para dar la lucha, sino para vencer.

Cambiar la situación no es cuestión de limitarse a hacer grandiosos llamados, tampoco sirve mucho el simplemente reaccionar ante la situación y  los golpes que nos dan, sin contar nosotros mismos con nuestro propio plan. Para dejar de ser reactivos y ser proactivos, hemos de dotarnos de nuestro plan, tener nuestra agenda, construir nuestra alternativa.

Es indispensable dar el tiempo suficiente y trabajar efectivamente para lograr la unificación real y concreta de todas las fuerzas sociales, sin olvidar que la unidad se da solamente en la acción y en la lucha. Es necesario que los participantes se expresen y se desarrolle la amplia discusión y las propuestas democráticas, hace falta la elaboración y aplicación de un programa que sea colocado por el pueblo en su agenda central, para que se coloque a sí mismo en la situación y la posición real de decidir y hacer efectiva esa decisión.

Este proceso necesita tiempo y trabajo, discusión dentro de cada sector del pueblo y la más amplia participación para las tomar decisiones en cada lugar, según las condiciones concretas. De esta manera la clase obrera y el pueblo, va a tener la posibilidad  de tomar en sus manos la situación, identificando los problemas y las soluciones, los pasos a dar, los ritmos y las medidas a desarrollar. La labor a desarrollarse es colectiva e incluyente ya que la fuerza del pueblo radica en la unidad de los más amplios sectores y en su acción conciente.

No queremos actuar como “borregos” estilo priistas, es necesario desarrollar conjuntamente con las fuerzas populares el plan para llevarlo a cabo y que no quede en palabras o en el papel. Por lo tanto no podemos imponer nuestras conclusiones sobre el movimiento, ni confundir nuestros deseos con la realidad, sino que necesitamos dirigir el movimiento para que llegue por sí mismo a esas conclusiones a partir de su lucha y su propia experiencia, de su decisión. Una huelga política nacional, por ejemplo, tiene que ser impulsada por miles de trabajadores y realizada por millones, si no es así, se convierte tan solo en una frase hueca. Si no paran labores miles de lugares de trabajo en todo el país, la huelga política nacional queda en un llamado “simbólico”, cuando lo que necesitamos es lograr efectivamente éste objetivo que implica que millones de trabajadores estén en pie de lucha, así que es necesario incorporar a millones en la lucha y eso se logra a través de un proceso que no podemos “acelerar”,  ni “saltar” confundiendo deseos por realidad. El movimiento tiene un objetivo a alcanzar: derrotar la ofensiva antisocial y anti popular y desarrollar un proyecto pro social.

En la naturaleza y en la sociedad todo crece de abajo a arriba y se desarrolla de los simple a lo complejo, de lo inferior a lo superior. El movimiento también debe crecer de abajo a arriba, a partir del lugar de trabajo, estudio, vivienda, actividad va a desarrollar la fuerza suficiente para aplicar su plan.

Debemos impulsar el proceso, respetando sus ritmos . No podemos crear mágicamente imponiendo desde arriba instituciones que no tengan sustento entre los trabajadores y el pueblo , por ejemplo, sabemos que necesitamos una constituyente pero para llegar efectivamente a ese constituyente con un contenido real hace falta que el pueblo se organice a lo largo y ancho de todo el país y que sea un acto de poder del pueblo, no es cosa de imaginárnoslo y hacerlo de manera fantasiosa, sino de lograrlo efectivamente. Crear un constituyente no es el problema central, el verdadero problema reside en que sus decisiones tengan efectivamente la fuerza necesaria para que se conviertan en ley y pueda aplicarse, que sus decisiones se materialicen en todo el país. Para lograrlo tenemos que lograr que el pueblo asuma la defensa de sus derechos y desarrolle su enorme fuerza y todo su potencial por medio de la organización.

Llegará el momento táctico en que la organización nacional de los trabajadores alcance tal magnitud que sea capaz de hacer triunfar una huelga nacional, el día en que se hayan construido las condiciones para que se realice efectivamente, como antesala de  la toma del poder político por el pueblo. El llamado a la huelga política nacional debe darse cuando existan las condiciones, la organización, capaz de dirigir y lograr la paralización de las actividades en el país. ¡¿Y para que?! Porque la huelga en sí no es el objetivo, sino la toma del poder político por el pueblo dirigido por la clase obrera. Hacer este llamado prematuramente provoca la desmoralización y despolitización y al final le sirve a quienes tienen el poder, que demuestran la “impotencia” del movimiento.

Nuestro objetivo es la toma del poder para transformar a nuestro país y cambiar la situación para que sea el pueblo quien decida efectivamente el rumbo. No queremos simplemente cambiar a Calderón para que suba otro igual, ni llegar al gobierno para que otro representante de los monopolios de la burguesía llegue al poder, ni solamente tomar el poder del estado de la burguesía con todas sus ramificaciones actuales y sus candados que impiden que el pueblo mande. Si se llega a la presidencia dejando intacto todo el sistema de control del Estado (sistema financiero, congreso, jueces, fuerzas armadas) que son instituciones que garantizan la dominación del pueblo fracasaremos. Porque la experiencia de Francisco I Madero, por  ejemplo, nos muestra que sin destruir el viejo aparato de poder, es imposible llevar adelante el proceso de transformación que implica que el pueblo tome el poder en sus manos y establezca su proyecto nacional y construya el Estado que se necesita para realizarlo, y esa es una gran tarea, que tenemos que avanzar paso a paso, sin voluntarismos, ni imposiciones o improvisaciones. Es el tiempo en que el pueblo se organice en todo el país a partir de su lugar de vivienda, trabajo, educación, actividad para formar comités por la soberanía y democracia y que el pueblo se organice en un Congreso de la Soberanía, ese es su propio programa, crear su propia organización independiente que le permita desarrollar su proyecto y desarrollar las soluciones del siglo XXI para cambiar la situación del país, para lo cual es indispensable que tome el poder.

Teniendo el plan y la visión del proyecto nacional, tenemos que dar los pasos requeridos para acumular fuerza y llevarlo a cabo. Necesitamos primero el plan estratégico (que el pueblo tome el poder y sea quien decida) y el plan táctico (desarrollar el proyecto de edificación nacional, crear los comités a nivel nacional, dar la lucha en cada lugar) que involucre al pueblo en la acción política conciente. Es imposible desarrollar con éxito el movimiento sin su organización política independiente, ésta organización requiere de dotarse de un plan para acumular fuerza, paso a paso, implicando a los mas grandes sectores. El movimiento es espontáneo e independiente de la voluntad de los individuos, pero es necesario que dentro del movimiento sea la clase obrera quien lo dirija para que una a todo el pueblo, lo organice de manera independiente y responda a las demandas y necesidades de todo el pueblo, sin exclusiones, facilitando la amplia participación, permitiendo la discusión democrática  y desatando la fuerza popular.

Un problema que confrontamos es que la concepción de la toma del poder predominante es la concepción burguesa, de llegar al poder sin cambiar el Estado, y si este permanece intacto no se puede pretender tomar el poder y estar en posiciones de servir a las necesidades sociales y nacionales. Creer que dentro de la misma estructura estatal actual se van a resolver los problemas es peor que una ilusión, es la seguridad del mas completo fracaso.

Vivimos en una sociedad de clases, y el Estado actual tiene la función de servir a una clase y no va a abandonar sus privilegios simplemente porque un individuo progresista llegue al poder de su Estado. No tenemos otras opciones, la clase obrera tiene que organizar al pueblo para establecer el proyecto nacional y el tipo de Estado que convenga al pueblo y le de el poder de decisión, para lo que  necesita tener los instrumentos necesarios, el Estado que necesita para impulsar este proyecto. Puede ser positivo tomar el poder presidencial porque puede permitirle al pueblo tener la iniciativa para organizarse y que con una Asamblea Constituyente transforme la situación. Pero por sí mismo tomar el poder presidencial no es una garantía de que el Estado va a estar el servicio del pueblo, puede ser un paso mas no el objetivo final.

La clase obrera cuenta con su propio plan, independiente y consciente y en su acción para desarrollar este proyecto tiene que contemplar todos los aspectos que puedan ser positivos para avanzar hacia sus objetivos, apoyar toda lucha, toda acción que favorezca al pueblo. En este momento esa es la tarea de una organización política, desarrollar los instrumentos a través de los cuales el pueblo pueda participar, desarrollar su acción consciente y organizada, para cambiar la sociedad, esto significa hoy, trabajar por la renovación democrática. Y aquí la clave es el factor humano y la conciencia social que es lo más importante para que sean la fuerza motriz del cambio. El motor del cambio es la unión del factor humano con la conciencia social, para que los dos en una acción consciente lleven al cambio social.

En la situación actual de caos y transición, la burguesía quiere que creamos que lo mejor para cada quien es de ocuparse de sí mismo y de su familia y no de la sociedad, y de que es una pérdida de tiempo el involucrarse en la solución de los problemas sociales.

Toda la acción de la burguesía va dirigida a atacar en los individuos su noción de la responsabilidad social. Porque esa es la garantía para los poderosos de que todo va a permanecer igual y su predominio quedará intacto. Este plan de la burguesía contradice la realidad ya que hoy el carácter de la producción es social, todos dependemos unos de otros y de la producción colectiva para sobrevivir, asimismo los problemas requieren de la acción social, la acción colectiva para su solución. Esta es la contradicción que vivimos, la base económica está ya socializada, pero la apropiación es privada. Para solucionar esa contradicción  hace falta la propiedad social, para que corresponda con la producción social, eso es lo lógico y coherente.

Por eso la burguesía necesita fomentar la incoherencia en todos los aspectos de la vida. Sus acciones van en contra de la realidad de la vida moderna y crean situaciones que meten a la sociedad actual en la incoherencia. La realidad que vivimos no corresponde al grado de desarrollo que tiene la sociedad. Esto genera y mantiene el caos y es la fuente de la crisis multilateral que sufre la sociedad capitalista.

Esta situación es la que vamos a transformar de manera consciente. Pero también dentro del movimiento, la burguesía fomenta la incoherencia y la dispresión ¿De que sirve el activismo, si no cambiamos nada, si sigue el retroceso y sufrimos derrota tras derrota?  La actividad espontaneista, sin organización, alimenta el caos,  gasta inútilmente la energía de miles y miles de activistas  aislados y mantiene a millones en la pasividad. Y precisamente esto es lo que necesita la burguesía para mantener su dominación Es por esto que hoy por hoy es la hora de la organización que sea capaz de transformar en los hechos la situación y de solucionar los problemas modernos de la sociedad.

En el movimiento debemos impulsar que las acciones sean ascendentes y continuas, la toma de decisiones democrática y la discusión amplia, su fortalecimiento creando comités de lucha en todas partes e involucrando al pueblo a partir de sus demandas inmediatas en la acción política conciente que se diriga hacia la conquista de la Soberanía. La tarea del año 2010 es la de organizarnos para lograr la conciencia en el movimiento, la unidad del pueblo y el desarrollo de sus fuerzas hacia su objetivo de liberación nacional y social.


¡1810, 1910, 2010…la historia sigue….el pueblo decide!

 

 

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[ MAYO 2011 ]





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