logo aguila


opina, informa y contáctanos
e-mail

contacto@mexteki.org

2009
¡TRABAJADORES DEL MUNDO UNÌOS!
¡UNA SOLA HUMANIDAD
UNA SOLA LUCHA !


EN MARCHA POR
EL CONGRESO DE LA SOBERANÍA


PROGRAMA


QUIÉNES SOMOS
QUÉ QUEREMOS


ACTIVIDADES

VIDEOS

ARTÌCULOS
2009


ARTÌCULOS
2008


ARTÌCULOS
2007


EFEMÊRIDES


PARTICIPA, LEE Y DIFUNDE EL TEIXITIANI

Lucha Popular


Sitio web

México Tekizetiliztli
(Unión del Trabajo de México, en nahúatl)

TEIXITIANI
(El Despertar, en nahúatl)

Publicación actual 284

1810-1910-2010
La Historia sigue
El pueblo decide
 

JULIO 2010
.:: Editor
Pablo Moctezuma
::.
 
 
No.266
marzo 2010

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL
LLEVA A LA ORGANIZACIÓN

 

El arma más potente de la gran burguesía no es la bomba atómica ni todo su poderío militar, tampoco es la acumulación de ganancias en unas cuantas corporaciones que todo lo manejan. El arma más poderosa de ellos es la conciencia individualista que han introducido en el pueblo y que lleva a la desorganización y división. La fuerza popular suma decenas de millones de trabajadores, la clase obrera suma millones de proletarios, los mexicanos con alto grado de conciencia suman cientos de miles. Esa fuerza organizada es materialmente invencible. Así la cuestión clave es la organización. Y precisamente es ahí donde tenemos que enfocar no sólo nuestra atención sino la acción cotidiana, coherente, tenaz.

Luego de dos siglos de luchas, avances y retrocesos, ha quedado claro que cada triunfo popular, han sido las clases poseedoras quienes han llevado a los más profundos retrocesos. La burguesía que hegemónico la Revolución Mexicana una vez en el poder terminó por subordinar los intereses de México y su pueblo a los del Imperio Norteamericano. La nueva organización, no puede ser otra que la de una organización que coloque a la clase obrera en el papel dirigente y que lleve a que todo el pueblo tome el poder. Es el proletariado quien tiene la mayor fuerza por ser el productor de toda la riqueza agregada, trabajar colectivamente y contar con la experiencia histórica de lucha de dos siglos. Toda la producción es social, y eso se debe a la clase obrera quien lucha por la propiedad social. La conciencia proletaria marca la necesidad de tener responsabilidad social y comprender que todos y cada uno dependemos de la sociedad y somos responsables de ella.

Tener responsabilidad social implica el responsabilizarnos para construir el nuevo Proyecto de Nación, por la lucha de un mundo nuevo, equitativo y justo, esto implica actuar como integrantes del colectivo, y  trabajar por el colectivo. El ser humano es social, y no puede existir sin vida social. Pero la conciencia burguesa convierte esta   necesidad en el “cuatachismo”, en reunirnos con muchos amigos, tener muchos contactos y reuniones, en la que la pasamos bien y hasta ahí. Pero estas reuniones son solo un escape, no llevan a una organización ni a una acción. Dentro de la organización por el cambio, muchas personas, si no la mayoría, asisten para ver a los “compañeros”, ser vistos, pasar el tiempo, cumplir con los amigos, pero sin asumir seriamente ”lucirse” con grandes intervenciones que demuestren cuan “chingones” son.  Y hasta ahí. Pero muchas veces ni siquiera registran los acuerdos, las acciones a realizar, o siquiera la fecha de la siguiente reunión. Cuando intervienen no se centran en el punto a tratar, sino que hablan de lo primero que les viene a la cabeza y se salta de un tema a otro, sin concretizar nada. Todos estos son vicios del individualismo e impiden la organización.

Cuando existía la comunidad, un rasgo de las relaciones humanas, era que la gente decía lo que pensaba y hacía lo que decía y lo que pensaba, el individuo vivía de y para la comunidad y la comunidad protegía a cada miembro de la sociedad. Actualmente vivimos un sistema que promueve la incoherencia, no se dice lo que se piensa, ni se hace lo que se dice y ni siquiera se hace lo que se piensa, Todo se vuelve caótico, menos una cosa el sometimiento creciente de toda la sociedad al servicio de un puñado de corporaciones. Esta incoherencia trata de imponerse también en nuestras organizaciones y entonces tenemos que nosotros mismos no decimos lo que pensamos, no actuamos según lo que dijimos y pensamos una cosa (en apoyar la lucha popular) pero terminamos haciendo otra (vivir en función de un status y poniéndonos al servicio del consumo). Ejemplos tenemos miles pero el fondo es el mismo.

Rompiendo esta incoherencia es cuando comenzamos a organizarnos a unirnos  y a alcanzar éxitos . La vieja cultura se nos impone, romper con las costumbres viciadas es esencial para lograr derrotar a los enemigos del pueblo. Esto exige disciplina, una disciplina voluntaria y conciente y muy firme, y no es una cuestión de “autoritarismo”, sino de comprender que actuamos en un colectivo en el que pensamiento y acción de todos los miembros tienen que unirse por común acuerdo.

Investir al pueblo de poder comienza por tomar en nuestras propias manos la responsabilidad social de construir la organización de todo el pueblo que impulsa la clase obrera, imprescindible en la lucha por la liberación nacional y social y para pasar de la resistencia a la toma del poder.

Hay que romper con la vieja cultura que nos impide todo avance. Llegamos tarde, nos vamos temprano, no somos constantes en la asistencia, cualquier pretexto es bueno para no asistir a una reunión, no asumimos los acuerdos, no desarrollamos las acciones que acordamos, no asumimos nuestra responsabilidad en el colectivo, somos pasivos, esperamos todo de un dirigente, nos metemos en mil actividades para no responsabilizarnos de la organización, creemos que con tan solo ser “progresistas” en el pensamiento basta , sin comprometernos, a la primera dificultad nos alejamos de la organización. Creemos que con ser “buenas personas” y tener ideas “críticas”, ya estamos cumpliendo. Basta con “enojarnos” y “maldecir” al mal gobierno y al imperio norteamericano. Eso sí, asistir a una marcha si  podemos y mandamos mensajes por correo electrónico o Facebook, si estamos de humor, y ya con eso nos sentimos tranquilos y hasta ahí limitamos nuestra contribución. Esa es la cultura dominante, la que dispersa toda la energía del deseo de cambio e impide la organización, esa es la cultura conveniente para que los poderosos tengan dominado a todo el pueblo. Es la cultura de la desorganización que impide la unidad, que es lo que más necesitamos como colectivo.

La unidad es poder, es victoria, la conciencia burguesa ataca siempre y en todo momento esa unidad, para desempoderar al pueblo. Nos enfrentamos a luchas cruciales, a momentos históricos y hoy mas que nunca es necesario desarrollar una nueva cultura como base para una nueva sociedad. La responsabilidad social lleva a la organización. Afortunadamente son tiempos en que se desarrolla en nosotros ese rasgo nuevo que nos es tan necesario y que nos distingue como seres concientes.

 

Portada

[JULIO 2010]




Organización Marxista Leninista por el Comunismo del Siglo XXI
Si tienes problemas técnicos escribe a: soporte@mexteki.org