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1810-1910-2010
La Historia sigue
El pueblo decide
 

 
.:: Editor
Pablo Moctezuma
::.
 
 
No.267
marzo 2010

2010 A RECUPERAR LA PLENA SOBERANÍA
SEGUNDA PARTE

Pablo Moctezuma Barragán*

México ha sido un país de profundas tradiciones patrióticas. Luego de largos periodos de resistencia, cuando aparentemente no pasa nada, el pueblo se levanta con ímpetu en pos de profundas transformaciones económicas, sociales y políticas. La resistencia indígena se sostuvo durante casi tres siglos en que hubo más de cien levantamientos de los pueblos originarios contra el invasor español. El movimiento de Independencia que iniciaron Hidalgo y Morelos se convirtió en una profunda revolución popular e indígena, sin precedentes en America Latina. Las Leyes de Reforma para nacionalizar los bienes del clero y separar a la Iglesia del Estado significaron en su tiempo un movimiento de vanguardia  y un ejemplo para el mundo. La derrota del poderoso ejército Frances que invadió México causo impacto y conmoción en todo el orbe. La Revolución Mexicana y sus héroes Zapata y Villa inspiraron al mundo progresista y en su día la Constitución de 1917 y los derechos que consagró se convirtieron en la legislación social más avanzada a nivel internacional, posteriormente la expropiación petrolera de Lázaro Cárdenas y su defensa de los países ocupados por el nazifascismo impulsó la lucha por la democracia y la paz. Toda ésta experiencia esta grabada en el conciente y sobre todo en el inconciente colectivo. La genial obra muralista de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, reflejó artísticamente estas gestas heroicas.

Los períodos de dominación de los sectores conservadores han enfrentado siempre la tenaz resistencia popular. Agustín de Iturbide, Lucas Alamán, Anastacio Bustamante, Antonio López de Santa Anna, Porfirio Díaz siempre encontró oposición y finalmente fueron derrocados. Los modernizadores: Borbónicos, Porfiristas, emprendieron proyectos audaces de dominación colonial o semicolonial, para abrir el país al capital extranjero y sus grandes empresas, expropiar la tierra a los indígenas, abatir los salarios, aumentar los impuestos, liberalizar el comercio, poner la economía al servicio del sector exportador, endeudarnos, dar grandes concesiones a los extranjeros, reprimir a los indígenas y a los mineros, etc.,  provocaron grandes movimientos transformadores: la Independencia, Reforma y Revolución. Hoy se despliega la resistencia popular contra la ofensiva del mal gobierno, que busca imponerle al pueblo condiciones de vida infrahumanas y el sometimiento hacia EEUU.

Hoy vivimos el tercer movimiento “modernizador”: el neoliberalismo, en el fondo las políticas son las mismas de la modernización borbónica y la porfirista y las consecuencias serán semejantes. Se está dando la organización y la acumulación de fuerzas de la mayoría de los mexicanos para transformar la realidad y derrotar al gobierno oligárquico pro yanki. Paradójicamente EU implementa el control directo de nuestro territorio y población, ubicados en lo que consideran su “perímetro de seguridad”. El reto para Washington es enorme, porque se enfrentan a un país con profundas tradiciones nacionalistas y a un pueblo con memoria histórica que rechaza el dominio de EU, quien nos ha invadido y robado más de la mitad del territorio.

A partir de los sesenta y de las presidencias de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverria comenzaron paso a paso, con astucia la subordinación de nuestro México. Primero sometiéndonos a los Organismos Financieros Internacionales y sus políticas neoliberales, aplicadas abiertamente a partir de De la Madrid y  Salinas de Gortari, imponiendo la integración económica con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte hasta culminar con la firma de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte y de la Iniciativa Mérida. Ahora avanzan hacia la integración militar.

Pretenden obtener de México sus recursos naturales y mano de obra barata, puesto que nuestro país sigue siendo a pesar de quinientos años de saqueo, un país muy rico. La variedad de su flora, frutos y flores y de su fauna, su petróleo, gas, electricidad, zinc, plomo, uranio, litio, potasio, oro y plata, sus bosques, litorales, playas, su biodiversidad y variedad de climas, son fuentes de inmensas riquezas. Además nuestra posición geopolítica es privilegiada siendo una vía de transito de todo el mundo hacia America del Norte. Y lo principal es que contamos con una población de casi 110 millones de habitantes en México y 12 millones en EEUU que proporciona mano de obra barata apta y productiva. Las grandes corporaciones de Norteamérica, necesitan trabajadores mal pagados, y, lo más grave,  también sangre de nuestros jóvenes para sus guerras de ocupación por la hegemonía mundial.  De cara a América Latina, nuestro territorio es un espacio estratégico para las grandes corporaciones norteamericanas y su proyecto de construcción imperial.

El imperio norteamericano que sufre la peor crisis multilateral en décadas y enfrenta su decadencia económica, política, sigue siendo – y con mucho - la máxima potencia mundial, pero su hegemonía está amenazada. Así que empezando el siglo George W Bush lanzó una escalada agresiva después del 11-09 que hoy continúa Barack Obama. La invasión de Irak y Afganistán, el bombardeo a Pakistán, las amenazas a Irán y Yemen, la reactivación (luego de la Segunda Guerra Mundial) de la IV Flota Naval para controlar America del Sur. Su reposicionamiento en bases militares de Honduras, Colombia y Haití, son pasos para controlar Latinoamérica en el marco de su lucha sin cuartel por la hegemonía mundial y el mantenimiento del estatus quo imperial.

En ese esquema Washington necesita a México integrado a sus intereses, también militarmente. Después del 11-09 se conformó el Comando Norte en 2002, para controlar el perímetro de seguridad de Norteamérica y “coordinar” los ejércitos de EEUU, Canadá y México e incrementar el control y la injerencia en ambos países considerados como parte de las “responsabilidades” del Comando Norte. Washington le impuso a Canadá el establecimiento del Comando de Canadá en 2006 y posteriormente EEUU y Canadá firmaron un acuerdo para usar los militares de esos dos países en cualquiera de sus territorios, en situación de “emergencia domestica civil”. El acuerdo llamado “Plan de Asistencia Civil” fue firmado no por las autoridades civiles del gobierno, sino por los generales del ejército del Comando Norte de EEUU y el Comando de Canadá. Este acuerdo incluye las credenciales de identificación biométricas validas para los tres países (por eso la urgencia en implementar la Cedula de Identificación Ciudadana). Luego se dio el anuncio en Octubre de 2007 del Plan México o Iniciativa Mérida, para profundizar la integración militar a cambio de 1,351 millones de los cuales sólo se han entregado 623 millones en equipo y capacitación que nos hace dependientes del Pentágono, bajo la retórica responsabilidad “compartida en la lucha vs narcotráfico y el terrorismo”, dependiendo militarmente de los proveedores de EEUU y su asistencia, entrenamiento y equipo.

Son los planes de Washington, pero no los de México, ni de nuestro pueblo, que quiere el desarrollo de la economía del país, empleo para sus hijos en su Patria y disfrutar de las riquezas nosotros mismos. México y el resto de América Latina aspiramos a un desarrollo soberano y el descontento en contra del neocolonialismo y el neoliberalismo crece.

Estamos en vísperas de profundas transformaciones revolucionarias en nuestro país y en el mundo, pues la situación llegó a un límite. Necesitamos solucionar los problemas de hoy, a fondo, construyendo un Nuevo México. La experiencia de doscientos años nos enseña que sin Soberanía Económica, no hay Soberanía Política. Hemos de desarrollar nuestra economía y liberarla de las garras de los Consorcios extranjeros, conquistar la soberanía energética y alimentaria y también la soberanía financiera, industrial, científica-tecnológica para generar el desarrollo en cada rincón del país y los bienes y servicios necesarios desde el nivel local.

La “integración” promovida por PRI y PAN con el pretexto de la “globalización” es anticonstitucional y viola la soberanía nacional. La integración militar que planea el mal gobierno es la puntilla. En los anteriores períodos históricos cuando la crisis llegó a un límite, empujó al pueblo a romper los obstáculos que impedían el desarrollo de México, hoy nos toca a nosotros dar solución a los problemas actuales, rompiendo las nuevas formas de dominación, tan nocivas como las que superamos en el pasado. Evo Morales dijo con certeza: “hay que pasar de la resistencia a la toma del poder”. En el pasado han sido las clases poseedoras quienes hegemonizaron el poder al triunfo de la Independencia y la Revolución,  a consecuencia en el Siglo XXI habrá de ser el pueblo quien tome el poder y la clase obrera la que garantice que éste proceso se desarrolle en beneficio de la sociedad, y no de nuevas clases dominantes. que quieran “adueñarse del pastel” y luego venderlo al mejor postor. Si construimos el nuevo proyecto nacional habrá alternativas para el pueblo en general y los trabajadores, campesinos, indígenas, mujeres, jóvenes, ancianos, personas con capacidad diferente logrando desarrollo, bienestar y paz. Solo unidos por objetivos y acciones comunes avanzaremos en la lucha por un futuro mejor. El siglo XXI ha de contemplar profundas soluciones sociales, poniendo en correspondencia el carácter social de la producción, con la apropiación y distribución social de la misma, para que los frutos del trabajo lleguen a todos. Esto solo será posible en un sistema en el que la democracia sea efectiva así que para lograr la Soberanía Nacional y Popular se requiere la renovación democrática.

* politólogo e historiador, doctor en Estudios Urbanos.

 

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[ MAYO 2011 ]





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