La cuarta reunión de la SPP, se llevó a cabo en Nueva Orleáns del 22 al 24 de abril de 2008 con la participación de George Bush, el Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper, y el presidente de México, Felipe Calderón. Un grupo de manifestantes realizó lo que llamaron una «cumbre del pueblo», con mítines en las calles y talleres en centros de trabajo para informar a la gente cuán destructiva es la SPP, fortalecer los lazos organizativos y de contacto, mantener información en línea sobre sus actividades, promover esfuerzos y conseguir apoyo adicional, y declarar su determinación de continuar resistiendo una agenda enormemente represiva financiada por las corporaciones.
Esta coalición tiene aliados en el Congreso. En enero 2007, el representante republicano Virgil H. Goode y seis copatrocinadores presentaron la Resolución Concurrente Nº 40 de la Cámara de Representantes, que expresa «el sentimiento del Congreso de que Estados Unidos no debe tomar parte en un Sistema de Autopistas [estableciendo un NAFTA] o entrar en la NAU con México y Canadá».
La cumbre de abril reafirmó las intenciones de la SPP de crear una Norteamérica sin fronteras, disolver la soberanía nacional, establecer el control de los gigantes corporativos, y asegurar la mayor parte a las grandes compañías de EEUU. También se propone convertir a Norteamérica en una fortaleza militarizando el continente bajo el mando de EEUU.
La SPP mantiene un sitio Web con «logros relevantes» desde agosto 2007, actualizado con fecha 22 de abril de 2008. La información es demasiado detallada para esta actualización pero se puede obtener acceso mediante el siguiente enlace 1:
http://www.spp.gov/pdf/key_accompli... http://www.spp.gov/pdf/key_accompli... 2007.pdf
El sitio alista los principios acordados, convenios bilaterales adoptados, negociaciones concluidas, valoraciones de estudios publicados, acuerdos sobre el «Libre Flujo de Información», actividades del cumplimiento de la ley, esfuerzos relacionados con la propiedad intelectual, cumplimiento del transporte por carretera fronterizo y de larga distancia, procedimientos para permisos de importación, asuntos relativos a la seguridad de los productos y la alimentación, temas de energía (focalizada especialmente en el petróleo), desarrollo de la infraestructura, manejo de las emergencias, y mucho más. Todo expuesto en tonos aparentemente moderados para ocultar su objetivo continental: posibilitar una explotación corporativa mejorada con el menor conocimiento público posible.
La militarización incluye al Comando Norte de EEUU (NORTHCOM), establecido en octubre de 2002, que tiene la responsabilidad aérea, terrestre y marítima para el continente sin importar las limitaciones de Posse Comitatus que ya no se aplican o fronteras soberanas que se borran fácilmente. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) también desempeña grandes papeles. Igual sucede con el FBI, la CIA y todas las agencias de espionaje de EEUU, la policía local y estatal militarizada, las fuerzas de la Guardia Nacional, y los mercenarios paramilitares provenientes de Blackwater USA. Se dirigen a cualquier lugar del continente con licencia para operar tan libremente como en Irak y en el Nuevo Orleáns post Katrina. Podrían convertir todas las calles del hemisferio en versiones de Bagdad y crear condiciones para vivir en la luna llegado el caso.
También existen otros procesos de militarización. El 14 de febrero de 2008, EEUU y Canadá acordaron permitir la presencia de tropas estadounidenses en Canadá. A los canadienses no les dijeron nada sobre este acuerdo, cuyo borrador se redactó en 2002. Tampoco se discutió en el Congreso o en la Cámara Canadiense de los Comunes (Canadian House of Commons). El acuerdo establece la «integración bilateral» de las estructuras de mando militar en áreas de inmigración, policía, inteligencia, o cualquier otra estructura que el Pentágono o Washington desee. En términos generales, forma parte de la «guerra contra el terror» y la militarización del continente para hacerlo «más seguro» para los negocios y estar preparados para cualquier oposición civil.
México también ha sido otro objetivo, con un «Plan México» anunciado en octubre de 2007. Se trata de un plan de seguridad para México y Centroamérica llamado «Iniciativa Mérida», con 1.400 millones de dólares en ayuda asignada. El Congreso pronto votará sobre esta iniciativa, probablemente antes de que se publique este trabajo. Es «una iniciativa de cooperación de seguridad regional» similar al «Plan Colombia» y presentada como esfuerzo para luchar contra el tráfico de drogas.
En realidad, la Iniciativa Mérida es parte de la militarización de México por la SPP y otorga más control del país a Washington. La mayor parte de la ayuda va a las fuerzas militares y policiales de México con una parte importante destinada a los contratistas privados de defensa de EEUU para equipamiento, entrenamiento y mantenimiento con. Se evitará el delicado asunto del despliegue de tropas de EEUU mediante el uso de fuerzas privadas de seguridad de EEUU, es decir, Blackwater y DynCorp.