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LA HIPOCRESÍA DE OBAMA EN TORNO A LA NUEVA
LEY MIGRATORIA DE ARIZONA
Por Cihuaton Achcauhtl
En un artículo del Periódico La Jornada, publicado el 4 de junio de 2010, se menciona que Obama recibió el jueves en Washington a la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, “para tratar la situación migratoria y, en concreto, la controvertida ley (SB 1070) que Brewer aprobó en abril”. Obama pide a Brewer “que sea su 'socia' en una reforma para sancionar a empleadores que explotan a los indocumentados”.
Enorme es la magnanimidad de Obama, quien ahora quiere salvar a los indocumentados de la explotación, sancionando a quienes le den trabajo o impidiendo que crucen la frontera incluso matándolos.
Obama no sólo es Premio Nobel de la Paz, sino, también, ahora, defensor de los indocumentados contra la explotación, y para eso destinará 500 millones de dólares suplementarios para reforzar la frontera con México y enviará ahí 1 200 efectivos más de la Guardia Nacional para impedir esa explotación.
Obama, el representante del cambio en Estados Unidos, el salvador del mundo, el que acabaría con las atrocidades cometidas por su predecesor, confiesa, a través de su vocero, que entre sus predecesores y él no hay nada nuevo, ya que “en diferentes periodos ha habido más (soldados de la) Guardia Nacional en la frontera”, y que durante el gobierno de Bill Clinton, la Guardia Nacional fue enviada a la frontera en cuatro ocasiones, “y varias veces durante la administración de George W. Bush”. Si Bush lo hizo ¿por qué él no? Sólo que Obama lo hace mejor, con su sonrisa chueca e hipócrita y palabras que quieren sonar bien. Sólo basta ver cómo bajo el gobierno de Obama ha aumentado la injerencia estadounidense en el mundo y cómo los planes de anexión de México han avanzado a pasos agigantados.
Desde que tomó el poder, Obama no ha dejado de contradecirse. Tan hipócrita fue su supuesta crítica a la nueva y cruel ley migratoria aprobada por Brewer en Arizona, que “la mandataria, que calificó el encuentro con Obama de 'muy cordial', expresó que el presidente estadunidense le aseguró que buena parte de las tropas y el dinero irían a Arizona” (La Jornada, 4 de junio de 2010). |