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ORGANIZARSE IMPLICA TIEMPO Y ESFUERZO
Mexteki
Todos y todas los mexicanos que estamos concientes de la situación que vive nuestro pueblo y nuestro México y que coincidimos en que la degradación que vivimos es intolerable sabemos que es necesario y urgente organizarnos.
Todos quienes afirmamos que es necesario cambiar la situación a favor del pueblo poniendo un límite al mal gobierno y su impunidad, a la explotación neocolonial de EEUU sobre México y al sistema que favorece a unos cuantos magnates a costa de la miseria de los trabajadores y el pueblo estamos totalmente de acuerdo en que es imprescindible organizarnos. De eso no hay duda.
Hasta ahí estamos de acuerdo, pero a la hora de pasar a la acción, la cultura neoliberal individualista hace de las suyas y muchos compañeros encuentran el pretexto que “justifique” la “imposibilidad” de asistir a la reunión o cumplir la tarea encomendada, de recordar las citas, de llegar a tiempo, de aportar.
Quien tiene responsabilidad social se caracteriza por cumplir todas las tareas necesarias, y hacerlo a pesar de los obstáculos, que siempre existen. Pues la cuestión está en que logremos cumplir a pesar de todo y no en buscar –siempre se encuentran- pretextos para no cumplir. Aún cuando exista una causa de fuerza mayor, siempre hay la oportunidad, de comunicarse, de avisar, de buscar un sustituto que haga el trabajo, o de hacerlo nosotros posteriormente.
El trabajo de organización consiste en superar todos los obstáculos y lograr la unidad de pensamiento y acción para sacar adelante la lucha del pueblo, con habilidad, empeño y eficacia para cumplir los planes y lograr las metas necesarias.
Esto implica responsabilidad social, tiempo y esfuerzo. A la hora de las reuniones “para lucirse” hay toda una competencia por “acumular responsabilidades”, “ocupar los primeros lugares”, “hacer múltiples propuestas”, “hablar y hablar para destilar sabiduría”. Pero terminando la reunión, los compañeros dominados por la ideología individualista neoliberal, se olvidan de todo y se dedican a todo lo habido y por haber menos a sacar adelante las tareas a las que se comprometieron ante el colectivo.
Con estas acciones u omisiones no sólo dañan el trabajo y faltan el respeto al colectivo, sino que se desacreditan a sí mismos convirtiéndose –aunque sea inconcientemente- en saboteadores del trabajo, en corresponsables de las desgracias del pueblo.
Por ello, quienes tenemos responsabilidad social, consideramos indispensable cuando nos comprometemos a efectuar alguna tarea, estamos concientes y dispuestos a invertir todo el tiempo y trabajo necesarios para que la tarea salga adelante, sin excusas ni pretextos. El trabajo tiene que salir adelante necesariamente, no se trata de “intentar” hacerlo, sino de hacerlo y con éxito. Esa es la conciencia de quien tiene responsabilidad social y que busca organizarse efectivamente, nada más y nada menos. Por eso es que avanzamos y por eso es que vamos a vencer.
Por supuesto que esta conciencia y ésta responsabilidad social es mortal para la ideología neoliberal individualista que se apoya en la cultura dominante que ha mantenido hundido al pueblo en el colonialismo y el neocolonialismo, en la miseria y la degradación. La cultura de irresponsabilidad es nuestro peor enemigo y se anida hasta en los compañeros que piensan que son los “más concientes” cuando en realidad pueden llegar a ser el “peor lastre”.
La disciplina y la congruencia es lo que necesita el pueblo, guiado por los trabajadores. Y es que la clase obrera tiene esa característica, es la que produce, sabe actuar en equipo, esta integrada a un colectivo y no tiene –como decía Marx- “nada que perder, tiene en cambio todo un mundo que ganar”
El hecho de que exista organización que haga valer la nueva cultura de la disciplina y responsabilidad, habla claramente de que la alternativa existe y de cómo vamos avanzando hacia la salida. Por eso en medio de un ambiente de depresión y parálisis que está impulsando la oligarquía proyanki, para que sigamos sometidos, nuestra organización y nuestro movimiento tiene la moral alta y el optimismo de saber que es posible construir otro mundo, que tenemos proyecto de Nación y que hay un futuro para el México del siglo XXI, en el que el pueblo en el poder decida su destino y construya el bienestar social, la renovación democrática, la justicia y la Soberanía Popular y Nacional.
¡A organizarnos,cueste lo que cueste!
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