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LUEGO DE LAS ELECCIONES SE AGUDIZA
LA CRISIS POLITICA EN MÉXICO
Pablo Moctezuma Barragán
Después de la elección de 12 gubernaturas, 481 curules de 14 congresos locales y 427 presidencias municipales en 13 estados, la crisis política en México se agudiza.
A pesar de que la imagen de los medios de comunicación sostiene que el 4 de julio TODOS GANARON, la jornada electoral desacreditó aún más al gobierno mexicano, al sistema político mexicano, al sistema electoral y a los partidos.
La elección fortaleció al PRIAN, dado que solo el PRI y sus aliados y el PAN y sus aliados lograron ser competitivos. El proyecto de Washington para México es un sistema bipartidista, en la que ambos partidos se alternen en el poder y que éste sirva al gran capital y al Imperio.
En estas elecciones hubo alternancia en 6 de los 12 Estados que votaron para gobernador. Del PRI al PAN, del PAN al PRI ¿per secula seculorum? Por otra parte objetivamente el PAN asimiló al PRD, por lo que el plan de imponer la “democracia” bipartidista dio un paso adelante. Ahora se especula que seguirán las alianzas PAN-PRD en el Estado de México y otros lugares.
Sin embargo, esta elección debilitó a todos: PRI y PAN. Pero esto mismo – dado el desprestigio de ambos partidos- hunde en el desprestigio al sistema político mexicano. Fue un retroceso político al ensuciarse con los asesinatos de Rodolfo Torre Cantú (PRI) candidato a gobernador en Tamaulipas, Mario Guajardo Varela (PAN) candidato en Valle Hermoso, Joel Arteaga (PRI) en Zacatecas, Rey Hernández (PT) y Pedro Brito (PAN) en Guerrero. La detención de Greg Sánchez Martínez, candidato a gobernador en Quintana Roo, la consignación de José Abella (PAN) candidato a la alcaldía de Córdoba. Los escándalos de espionaje telefónico a Fidel Herrera, Ulises Ruiz, Mario Marín. Las acusaciones al candidato del PRI al gobierno de Sinaloa, Jesús Vizcarra de ser compadre del narco “Mayo Zambada”, el secuestro de Diego Fernández de Ceballos. Estas elecciones sucias y sangrientas afectan la legitimidad del sistema político.
La elección también liquidó la percepción de que el PRI iba en “caballo de hacienda ” rumbo al triunfo en el 2012 pues perdió tres de sus plazas fuertes Oaxaca, Puebla y Sinaloa, que son semilleros de votos, lo que significó un retroceso notable para el tricolor. El PRI perdió las alcaldías de Oaxaca y Puebla y pierden el control de Oaxaca, Puebla y Chiapas. En Durango, Veracruz e Hidalgo perdieron muchos votos y se vieron seriamente amenazados. Además de que las elecciones van a ser impugnadas. En los municipios se le fueron la cuarta parte de los municipios que manejaba en 2007, se redujo el número de habitantes que gobierna y los recursos que maneja. Así que aunque aparentemente el PRI salió ganador (por controlar 9 de las 12 gubernaturas) salió muy raspado
El PAN mostró su debilidad, sólo no podía ganar y lo hizo gracias a las alianzas, pues no tiene fuerza propia y en el extremo del ridículo sus candidatos provienen del PRI, Mario López Velarde de Sinaloa es senador del PRI con licencia, Rafael Moreno Valle proviene del PRI y es gente de Elba Esther Gordillo, también Gabino Cuè.
La alianza PAN-PRD significó la liquidación de éste último partido como opción democrática pues se demostró palpablemente –situación que era obvia desde que el Tribunal Electoral (TRIFE) manejado por Calderón y Beltrones le dio el triunfo fraudulento a Jesús Ortega, quien está a las ordenes de Calderón. Además perdieron Zacatecas, la única gubernatura que controlaban en ésta elección.
Por otra parte, éste elección movilizó a millones de votantes contra el mal gobierno, sea del PRI como en Oaxaca y Puebla o del PAN como en Aguascalientes y Tlaxcala, y se venció a cacicazgos nocivos. Ahora es importante que se haga justicia contra los crímenes de Ulises Ruiz y Mario Marín.
Al término de la elección, la crisis política en México se ha agudizado y el pueblo exige soluciones. Queda claro que sólo la movilización popular y la renovación democrática lograrán que México salga de la crisis y que triunfe la Soberanía...
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