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LA NOCHE DE LA VICTORIA
Teixitiani
Somos mexicanos y tenemos nuestra historia y nuestra propia visión del mundo. Los pueblos indígenas originarios poblaron el Anáhuac durante miles de años y desarrollaron grandes culturas hasta que trágicamente fueron sujetos a una invasión a partir de 1519.
A los españoles que de manera mentirosa se presentaron como Embajadores del Rey Carlos se les recibió como era la costumbre de nuestros antepasados con gran diplomacia y atención.
Los invasores traicioneramente hicieron prisionero a Moctezuma y a todos los principales y los mantuvieron como rehenes. Luego de la matanza de la fiesta de toxcatl, el pueblo deja de enviarles alimentos a los españoles y a sus prisioneros, por lo que Cortés ordena a quienes tenía secuestrados y encadenados que salga alguien a dar la orden de mandar abasto a los europeos y sus rehenes.
Moctezuma con gran astucia propone que sea Cuitláhuac quien quede libre, pero sale con la orden del Consejo (tlahtokan) de dar la guerra a los intrusos. Así comienza la resistencia contra los españoles, con toda la energía, a pesar de saber que éstos iban a asesinar a sus rehenes por no serles útiles para contener el ataque del pueblo.
Moctezuma es sacado a la azotea a la fuerza pero el ataque no cesa, porque esas eran las ordenes que tenía Cuitláhuac.
Entonces los europeos y sus aliados prepararon la huida, misma que comenzó después de que asesinaron a Moctezuma y a los prisioneros que mantenían como rehenes. Ahí comenzó la “noche triste” para los invasores, NOCHE DE LA VICTORIA, para los mexicas, que descubrieron que estaban huyendo los intrusos y los atacaron y derrotaron completamente. Los españoles tuvieron grandes pérdidas y tuvieron que retirarse humillados.
Se dice que Cortés lloró su desgracia a la sombra de un árbol. Para los mexicanos fue una gran victoria pues obligaron a los españoles a salir corriendo de Tenochtitlan, aún a costa de la muerte de sus queridos dirigentes mexicas.
Durante la colonia, y bajo el dominio español se habló de la “noche triste” y sí que fue trágica para ellos, pero para los mexicanos siempre ha sido una noche de victoria y así es como hay que recordarla, rompiendo los moldes colonialistas que nos han impuesto durante siglos.
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