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1o de diciembre.2 años de gobierno. Discurso del Presidente Andrés Manuel López Obrador

Amigas, amigos, todos:


Hoy, cuando cumplimos dos años de gobierno, puedo sostener con hechos y en honor a la verdad que hemos avanzado en nuestro objetivo de transformar a México.

Desde antes de asumir el mandato popular de presidente de la República fuimos elaborando un plan de desarrollo que surgió de muchos años de brega, recorriendo a ras de tierra el territorio nacional, valorando las potencialidades y los vastos recursos naturales, reflexionando sobre los obstáculos para el desarrollo y el bienestar de la población, aquilatando la grandeza cultural de México y recogiendo los sentimientos de la gente en todos los pueblos y regiones del país.


Así fue como llegamos a la conclusión de que eran mayores las posibilidades de cambio que las de estancamiento o decadencia y que hacer realidad la transformación dependía, en primer lugar, de enfrentar el grave problema de la corrupción y de contraponerle la virtud de la honestidad que es la mayor riqueza de nuestro pueblo.

Con esta convicción, desde que tomé posesión del cargo, empezó a llevarse a cabo una política diferente: el primer día mi esposa y yo nos trasladamos en un automóvil normal a la sede del Poder Legislativo para rendir protesta, sin el aparato del Estado Mayor Presidencial ni la acostumbrada parafernalia de poder; posteriormente, aquí en Palacio Nacional, atendí a los jefes de Estado e invitados especiales y en el Zócalo capitalino me dirigí al pueblo para prometerle no mentir, no robar, no traicionar y dar cumplimiento a 100 compromisos básicos.

Sabíamos qué cambios debían hacerse y comenzamos la obra de transformación. Se ajustó el marco legal con reformas constitucionales de gran importancia: la corrupción, el robo de hidrocarburos y el fraude electoral se convirtieron en delitos graves; se creó la Guardia Nacional; se canceló la condonación de impuestos; se garantizó la posibilidad de realizar consultas populares; se aprobó el procedimiento de la revocación del mandato; se eliminó el fuero al presidente para que pueda ser juzgado por cualquier delito como cualquier otro mexicano, entre otras modificaciones al marco legal.

De inmediato comenzamos a combatir la corrupción y a poner en práctica una política de austeridad republicana. Hemos ahorrado, en dos años, un billón 300 mil millones de pesos en compras y contratos, reduciendo al mínimo el robo de combustible; el llamado huachicol, disminuyendo drásticamente la defraudación fiscal y otras malas prácticas dañinas que proliferaban en la hacienda pública en el antiguo régimen.