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BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA - EL PROCESO DE LUCHA (1808-1821)

Cuarta y última parte.

Pablo Moctezuma Barragán

Tras la muerte de Miguel Hidalgo y de José María Morelos. La lucha siguió adelante, en 1815 Guadalupe Victoria logró total control de la carretera que unía Veracruz y Jalapa, fortificado en el puente del Rey, y era un constante dolor de cabeza para las tropas realistas. El nuevo virrey Juan José de Ruiz Apodaca, que a la postre sería el último virrey, ofreció el indulto a los insurrectos, hubo muchos que se indultaron, aunque algunos siguieron luchando en secreto.


Aun así, miles de insurgentes seguían en la lucha en condiciones muy difíciles, como Vicente Guerrero en el sur, Guadalupe Victoria y Nicolás Bravo en Veracruz, Francisco Javier Mina español quien llegó el 11 de abril de 1817 y murió fusilado el 11 de noviembre de 1817 fue apoyado por Pedro Moreno quien murió en combate el 27 de octubre. Como siempre fueron determinantes en la lucha mujeres como Gertrudis Bocanegra fusilada por los realistas en Pátzcuaro, Gabriela Carrasco, y muchas otras: Antonia Nava “la Generala”, Ángeles María Herrera, Luisa Martínez, Fermina Rivera, muchas patriotas murieron fusiladas o en batalla, pocas vieron el triunfo y pudieron saborear la victoria como Antonia Nava La Generala, Rita Pérez y Leona Vicario la primera periodista de México, siempre atenta de la difusión de informaciones e ideas, colaboró con El Correo Americano del Sur y escribió El Ilustrador Americano, El Ilustrador Nacional y El Semanario Patriótico Americano durante la insurgencia, su labor intelectual fue muy grande, así como su influencia ideológica.

Fueron once años once días de lucha. Agustín de Iturbide combatió ferozmente a Hidalgo en el Cerro de las Cruces y en la trágica batalla de Puente Calderón donde los insurgentes perdieron su ejército y fue este realista quien derrotó a Morelos en la crucial batalla de Valladolid que inició su declive. Se hizo conocido Iturbide porque reprimía brutalmente a la población que apoyaba a los insurgentes, apoyado por militares como Anastasio Bustamante. Centenares de mujeres e hijas de los insurgentes fueron fusiladas o apresadas por Félix Calleja y por Agustín de Iturbide acusadas de tener una relación familiar con los rebeldes, como si eso fuese un delito. Eran práctica común los ajusticiamientos masivos como el realizado por Iturbide en Guanajuato ganando además fama de corrupto, al grado que fue castigado por el Virrey Apodaca a fines de 1816. Ese feroz enemigo de la Independencia actuaba en conveniencia propia y defendía los intereses de los españoles y de la élite de grandes propietarios criollos.

Siempre habían combatido la Independencia los ricos terratenientes criollos y los españoles con grandes fortunas. Pero se sintieron amenazados en 1820 con el triunfo de Rafael Riego en España que impuso la Constitución de Cádiz que Fernando VII había derogado. Ellos no querían que aquí hubiese libertades, defendían el viejo régimen y sus privilegios. Para evitar la aplicación de la Constitución Liberal consideraron conveniente separarse de España aprovechando el movimiento patriótico. Agustín de Iturbide luego de ser derrotado por Vicente Guerrero el 2 de enero de 1821 en Zapotepec lo buscó en Acatempan para proponerle unir fuerzas y convinieron el 10 de febrero lanzar el Plan de Iguala con el fin de consumar la independencia,

Guadalupe Victoria se sumó al Plan proponiendo que se construyera la República, y dejar atrás a las monarquías extranjeras. Mientras que el Plan de Ayala apoyaba la independencia, pero proponiendo que reinara Fernando VII. Agustín Iturbide desconfiaba de Victoria y no le otorgó ningún grado en el ejército. Mientras tanto Nicolás Bravo realizaba una campaña por Zacatlán, Tulancingo, San Cristóbal y Pachuca con 4,000 efectivos y se disponía a avanzar hacia Puebla. Multitud de mujeres y hombres voluntarios lucharon con valentía en todo el país, hubo una lucha generalizada.

El 19 de agosto se dieron en Azcapotzalco las batallas de Puente de Guerra y luego la del atrio de la Iglesia de Felipe y Santiago, y los independentistas derrotaron definitivamente a los realistas en la que fue la última batalla en nuestras tierras. Los realistas destrozados, se fueron a refugiar al fuerte de San Juan Ulúa en Veracruz.