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Del Encuentro Continental para la Cooperación Campesina

Julio César Ramírez. El Siglo de Torreón. 15 de junio, 2024


Delegaciones de Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Guatemala, México y Estados Unidos, representantes de organizaciones campesinas, de organizaciones de la sociedad civil, de instituciones educativas, gubernamentales, colectivos y cooperativas nacionales, ejidos y bienes comunales, así como de organismos internacionales de cooperación y solidaridad, se reunieron en Toluca, Estado de México, los días 12 y 13 de junio, para compartir, dialogar, razonar y construir una agenda común que siente las bases de una cooperación “tecnológica” y formación campesina solidaria, comprometida con los modos de vida campesinos, la producción agroecológica, la soberanía alimentaria y la defensa del territorio. “Nuestra propuesta es impulsar una cooperación solidaria campesina que permita construir una red de iniciativas comunitarias por la vida”.


La declaración final del Encuentro Continental para la Cooperación Campesina, dice: En la agricultura en nuestra región estamos en un momento de dominio intensificado del capital sobre el agro, que se manifiesta en el desarrollo de grandes áreas dedicadas a la producción de monocultivos, en el desplazamiento de comunidades campesinas y de pueblos originarios, la expulsión de medianos y pequeños productores del sector, la difusión creciente de relaciones salariales del trabajo combinadas con formas flexibles -tercerización- que precarizan las condiciones de los empleos rurales, entre otros.


En las últimas décadas el modelo agronómico del capital ha generado dinámicas de dependencia alimentaria y económica. “Se apostó por el modelo de ventajas competitivas, el uso exacerbado de agroquímicos, la modificación de las prácticas productivas y alimentarias, la introducción de tecnologías extrañas al contexto y ajenas a los saberes y conocimientos campesinos,  con ello desmantelando incluso las prácticas comunitarias de manejo y apropiación del territorio”.


 “En este periodo se cristalizó la privatización de nuestros derechos sobre los bienes comunes, como agua, tierra, alimentación. Con esto se contribuyó al resquebrajamiento de la vida campesina y a la precarización económica”.


Sin embargo, “en toda América Latina modos de resistencia de las y los pequeños productores campesinos e indígenas defienden y despliegan modos de vida propios, actualizados y posibles, y al hacerlo defienden posibilidades de vida para toda la humanidad”.


Las iniciativas en nuestros países se multiplican y muestran las posibilidades de modelos agronómicos vinculados a la naturaleza y el medio ambiente y no enfrentados y por oposición a ella.


Las luchas campesinas y de pueblos originarios por defender el territorio, revertir la privatización de los bienes comunes como el agua, la tierra y la alimentación, “están presentes en toda nuestra América y muestran el desarrollo de un agrarismo revitalizado que defiende la vida para todas y todos frente a los modelos de producción del capital depredadores y aniquiladores”.


Por eso hoy estamos aquí “para seguir tejiendo alianzas, redes, apuestas de solidaridad. Queremos entre nosotros y con quienes en nuestros países tienen los mismos afanes, no sólo la cooperación técnica sino una cooperación de voluntades y disposición, de saberes para fortalecer modos de vida”.


-Apostamos por una cooperación para fortalecer nuestra seguridad y soberanía alimentaria. Una cooperación que genere redes de apoyo entre organizaciones y colectivos poniendo en el centro el bien común. Una cooperación que anime los relevos generacionales, que reconozca el protagonismo de las mujeres en la construcción de nuevos modos de vida y que se base en relaciones de equidad entre mujeres y hombres.


Una cooperación de escucha, de diálogo de saberes que recupere y revitalice los conocimientos locales, que considere la agroecología y todas las formas sustentables de producción. Una cooperación que sea generación de redes de comunidades de aprendizaje campesino”.


En ese marco, el Encuentro conversó sobre lo que pasa en sus territorios y cómo puede hacer cosas juntas y juntos en torno a la gestión agro-hídrica y medio ambiental, soberanía alimentaria y cadenas agroalimentarias estratégicas, planes de vida y de territorios, economía solidaria, bioinsumos en la transición agroecológica, formación agroecológica y educación popular.


Planes de vida, sí, “que nos permiten imaginarnos cómo queremos ver nuestros territorios y tomar en nuestras manos las decisiones sobre lo que producimos y las formas de hacerlo, sobre nuestra alimentación, la democracia y las distintas formas de organización social que incluye las voces de las mujeres y las juventudes como protagonistas del buen vivir”.

-Resistimos y seguiremos resistiendo los embates de los modelos extractivistas; y planeamos, construimos y traemos el futuro hoy con propuestas que florecen desde los territorios.


 Próxima estación: Segundo encuentro continental campesino, 2025.

@kardenche

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