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DENI PRIETO. “FLOR EN OTOMÍ”

Pablo Moctezuma Barragán.

Deni Prieto Stock nació en la Ciudad de México un 8 de septiembre de 1955. Su nombre quiere decir “Flor en nahñu u otomí”. Sus progenitores Evelyn Stock y Carlos Prieto eran intelectuales de ideas avanzadas, desde pequeña la orientaron al estudio, la reflexión y la acción. Ingresó en el Colegio Madrid de la Ciudad de México donde estudió la preparatoria, era una escuela progresista en la que se vivía un ambiente de discusión y acercamiento con la realidad del país. Ahí hizo amigos junto con los cuales se comprometió en la lucha del pueblo de México. Les gustaba además todo tipo de lecturas, entre ellas las referentes a la Revolución Cubana muy en boga entonces.


Deni era una joven muy bonita, su pasión eran los perros, inseparable de su hermana Ayari, era callada pequeña, de manos diminutas, su tío Luis Prieto decía que era “un genio de bolsillo”. Contaba Luis, que fue muy cercano a ella: Su familia era muy unida, una “familia muégano” como dicen. Sus abuelos maternos eran rusos y ateos, su mamá muy “mocha”, de pequeña Deni vivió en Nueva York y luego se trasladó a la Ciudad de México, su papá era comunista. Su familia paterna tenía un ala laica y liberal y otra muy conservadora. Su papá Carlos era hijo de una persona sumamente retrograda, Jorge Prieto Laurens quien fue Director del Frente Popular Anticomunista de México. De joven Jorge fundó, junto con otros compañeros, un importante partido político de la historia de México el Partido Cooperativista Nacional, también fue efímero gobernador de San Luis Potosí, pero pronto fue derrotado por Saturnillo Cedillo. Tuvo una activa vida política y periodística toda su vida, de modo que por todos los lados Deni recibió una gran herencia política. Pero ella sería una política muy diferente, revolucionaria.

Apenas de 13 años le tocó el Movimiento del 1968 y pudo participar en algunas de las movilizaciones y sufrir hondamente por la represión y la masacre del 2 de octubre. Pocos años después, cuando tenía 15 años participó en las movilizaciones que llevaron a la Matanza del Jueves de Corpus del 10 de junio de 1971. Un hijo de Luis Echeverría estudiaba con ella en el Colegio Madrid, y cuentan que ella furiosa increpó a Pablo Echeverría abiertamente: “Tu papá es un asesino” le gritó.

Desde joven participaba en brigadas comunitarias con campesinos en Tlaxcala y el Estado de México. En 1973, estuvo a punto de ser detenida por apoyar a los campesinos de Tenango del Valle, Estado de México, a quienes les impartía clases. En el lugar siempre la recordarían. Deni y sus amigos colaboraron con Natalia Teniza Portillo conocida campesina de Tlaxcala, luchadora social y partera quien trabajó desinteresada y tenazmente por el reparto de tierras para los campesinos pobres del sur poniente del estado de Tlaxcala.

Le entusiasmó a Deni la victoria de la Unidad Popular en Chile en 1970, que llevó a la presidencia a Salvador Allende, quien nacionalizó el cobre y la banca, además de otras 91 industrias básicas durante su primer año en la Presidencia y efectuó la tan esperada Reforma Agraria. En 18 meses todos los latifundios desaparecieron. Pero ella no creía en la “Vía pacífica” era adoradora del Che y de Fidel, sabía que la oligarquía y el Imperio Yanqui no se iban a quedar con los brazos cruzados.

A los 19 años, tras el golpe militar en Chile del 11 de septiembre de 1973, salió a las calles, a la protesta masiva y la marcha del Ángel de la Independencia hasta el Hemiciclo a Juárez, empujada por el coraje que le causó el asesinato de Allende, indignada por el bombardeo a la Moneda, ordenado por un tal Pinochet.

Ahí encontró, desolado también, a su tío Luis Prieto. Cuenta Luis: ''Y de ahí nos fuimos caminando juntos”. Caminaron hasta Coyoacán y platicaron largamente, dice Luis: “Me habló de Salvador Allende, de su muerte, de lo que pensaba. Veía cerradas todas las puertas de lucha pacífica. Me preocupó lo que decía. Le pregunté si pensaba irse a la guerrilla. Lo negó. Pero por lo que decía, no sé, dejaba abierta esa puerta. Tres veces le dije: “no lo hagas, vas al sacrificio”.

Al poco tiempo, ante la sorpresa de sus padres les informó de su decisión de entrar como socorrista a la Cruz Roja para estudiar enfermería. Todos sospecharon las razones por las que quería estudiar esa especialidad.

En 1974, a finales de octubre, decidió unirse a la guerrilla y pasar a la clandestinidad. Escribió una carta de despedida que decía:

Mom & Dad & Ayari:

Saben por qué me voy, así es que no llenaré hojas tratando de explicárselos. Sé que ustedes están de acuerdo conmigo y, aunque al principio reaccionen como "familia preocupada", finalmente se darán cuenta de que sólo hago lo que harían ustedes en mi lugar. Ustedes saben que no es una decisión repentina, sino de muchos años.

Tampoco crean que tomo esto como una aventura novelesca. Estoy consciente de su gravedad y sé también que una vez adentro no hay paso atrás. No sé cómo describir lo que siento al irme. Es entre felicidad, ganas locas y un poco de pena por dejarlos a ustedes.

Me he puesto a pensar en la mucha suerte que tengo por ser hija de gentes como ustedes, en quienes puedo confiar y que sé que comparten lo que siento. Además, en cuanto a modus vivendi no es ningún sacrificio, sino al contrario. Dejo un modo de vida que, si no me repugna, por lo menos me fastidia. Y aburre. (Sé que a ustedes ídem.) Pase lo que pase, nuestro objetivo final vale mucho más que los sacrificios que pueda costar. Les quiero más que nunca y les escribiré tan seguido como pueda.

Deni, solo le dijo a su familia, ahorita vuelvo… y se fue a encontrar su destino. Dení se unió a las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), una organización fundada el 6 de agosto de 1969 por regiomontanos, cuyo líder, César Yáñez, se había desencantado de la política moderada del MLN. Por cierto, es la organización que dio origen al EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional).

En el FLN, adoptó el alias de María Luisa, y fue comisionada a la llamada Casa Grande, el cuartel del FLN en Nepantla, ubicado en Jacarandas 13. Su lema era “VIVIR POR LA PATRIA MORIR POR LA LIBERTAD”, ahí realizaba distintos tipos de labores como la agricultura, la recolección de víveres y labores de ocultamiento de la casa. Deni llegó ahí sin saber cocinar, ni lavar ropa, pero aprendió a hacer tortillas y a cocinar gallinas, a sembrar alfalfa, criar pollos y conejos para contar con alimento seguro. Por cierto, que no dejaba de criticar las actitudes machistas que observó entre sus compañeros. A finales de enero las dos mujeres demandaron recibir entrenamiento militar. Tuvieron algunas clases teóricas y algunas prácticas de tiro al blanco.

Eran siete los militantes asignados a Jacarandas 13, en la misma casa habitaban los militantes Gloria Benavides, Carmen Custodio, Alfredo Zárate, Mario Sánchez, Anselmo Ríos y Raúl Morales alias “Martín”, este último se casó en esos meses con Deni Prieto bajo una ley revolucionaria determinada por las FLN.

Pero sucedió lo peor, en la ciudad de Monterrey hubo una redada y detenciones en una casa de seguridad del FLN. Luego de obtener información bajo tortura, supieron de la existencia de la Casa de Nepantla, la noche del 14 de febrero de 1974 fuerzas armadas del Ejército y la policía atacaron la finca que abrigaba a Deni. Llegaron elementos del Ejército Mexicano y distintas corporaciones disparando armas de alto calibre, aventando bombas incendiarias y gas lacrimógeno y allanaron el cuartel guerrillero de Nepantla Dení tomó una pistola, pero con la sorpresa perdió sus lentes, lo que le fue fatal. Le tiraron a matar y fue asesinada en medio de la balacera, sin anteojos se le dificultó su escape. Fue ejecutada sumariamente en ese mismo momento. Su cuerpo fue recogido y nunca se lo entregaron a sus familiares.

Fue enterrada clandestinamente en el Panteón de Dolores y luego de muchos años, en un telefonema le avisaron a su tío Luis que iban a enterrar en la fosa común un esqueleto, en calidad de desconocido (sin decir que era Dení), le preguntaron si quería identificarlo. Luis acudió a la cita y constató que eran los restos de su querida sobrina. Incineró sus restos y guardó sus cenizas en secreto. Toda la familia era acosada y perseguida. Su papá Carlos, sufrió un gran trastorno. Durante algunos meses unos "policías-bandidos" chantajearon a la familia y le sacaron dinero con la creencia de que estaría viva, detenida en algún lugar. Su papá quedó tan desquiciado que no soportaba que se le tocaran más el tema. Luis guardó la urna un tiempo en una casa en Altavista. Ni siquiera lo supo su papá, porque no podía resistir la situación dramática que vivió. En efecto sus padres, Carlos Prieto y Evelyn Stock, quedaron profundamente deprimidos Esa muerte destrozó a toda una familia.

Un día fue Carlos sorpresivamente a visitar a Luis, para conocer la casa en la que él había instalado una oficina del Centro de Estudios Revolucionarios Lázaro Cárdenas, él no esperaba la visita. Las cenizas de Dení estaban en un armario muy bello. Carlos recorrió la casa y cuando llegó a la habitación en la que estaban las cenizas, le dijo a Luis Prieto. Sin saber nada. Oye, que bonito armario…aquí le hubiese gustado quedar a Dení. Luis se quedó atónito ante esa gran casualidad.

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