Denuncia de Organismos genéticamente modificados en Campeche

Rocío Luna

En México se ha permitido la siembra de algunos cultivos transgénicos como algodón y soya desde hace más de 20 años. El Reglamento de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, al igual que lo dicta la Ley, establece que el otorgamiento de permisos para realizar liberaciones se debe basar en los principios de caso por caso y paso por paso; así que el Reglamento no “permite” ni prohíbe, a priori, la siembra de maíz modificado genéticamente o cualquier otro cultivo transgénico. Las instancias competentes en la SAGARPA y la SEMARNAT, deben evaluar cualquier solicitud de permiso para siembra de organismos genéticamente modificados que reciban y determinar en función de los niveles de riesgo evaluados científicamente y las medidas de bioseguridad, si procede o no la siembra del cultivo transgénico y si es así bajo qué condiciones se debe de dar aquella.


El Reglamento que se publicó no es para “el cultivo de transgénicos” es para que al derecho de elección sobre la tecnología que se quiera utilizar para producir alimentos, esté asociada una regulación tal, que, si esta forma de producción involucra el uso de cultivos genéticamente modificados, se haga de manera que se garantice la protección del ambiente, la salud humana, y la sanidad acuícola, vegetal y animal.

México como centro de origen y diversidad del maíz y de muchos otros cultivos, ha surgido un movimiento de soberanía de las semillas que se puede conceptualizar como una respuesta social que reclama como un bien común y que busca frenar y revertir el proceso de concentración corporativa sobre ellas y el uso de los organismos genéticamente modificados (OGM’s).

A raíz de esto han surgido muchos movimientos sociales nacionales, como “El campo no aguanta más”, “Sin maíz no hay país” o la “Red en Defensa del Maíz”, y cientos de iniciativas locales provenientes de comunidades indígenas y campesinas han tenido logros muy importantes. Por ejemplo, la limitación del cultivo de organismos genéticamente modificados (OGM) en el país. A pesar de nuestra cercanía con Estados Unidos, hemos resistido exitosamente, aunque no sin dificultades, la presión de empresas transnacionales y sus gobiernos por cultivar maíz transgénico en el territorio nacional.

Como ejemplo de la lucha contra OGM's está la denuncia de las comunidades mayas en diciembre de 2020 sobre la siembra ilegal de organismos modificados genéticamente (OMG) en sus territorios. Y que el 19 de enero de 2021 la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) reconocieron que sí se hallaron muestras de maíz y soya transgénica en Campeche, tal como fue denunciado.

Las solicitudes de acceso a la información, realizadas vía Plataforma de Transparencia (Infomex) presentadas por habitantes de las comunidades de Hopelchén, Campeche, y de las organizaciones Greenpeace México, Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C. (CEMDA) e Indignación, en las que se solicitó información sobre la existencia de algún estudio o análisis efectuado en el año 2020 en el que se haya detectado y confirmado la presencia de rastros o eventos transgénicos en muestras de plantas de soya y maíz, se confirmaron casos positivos.

Por lo tanto, y ante el inminente riesgo de afectaciones irreversibles derivadas de la siembra de semillas de maíz y soya genéticamente modificadas por la impunidad que impera en esta siembra ilegal a lo largo de 5 años. y que también los resultados de los análisis arrojaron la aplicación de glifosato sobre predios ubicados cerca de la Comunidad de Komchén, Municipio de Hopelchén, las organizaciones firmantes demandan a las autoridades ordenar y aplicar las medidas de seguridad o de urgente aplicación pertinentes. Existe una gran preocupación

Las comunidades denunciantes manifiestan que es urgente que se reconozcan los derechos de los productores a pequeña escala, la protección y fomento de las semillas nativas y de los sistemas tradicionales de producción de alimentos, así como la aplicación del decreto presidencial que prohíbe el maíz transgénico y el glifosato para 2024, para evitar eventos de contaminación y proteger a las razas de maíces nativos en México y la agrobiodiversidad.