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DIGNA OCHOA, DEFENSORA DE LOS DERECHOS HUMANOS

Pablo Moctezuma Barragán

Digna Ochoa y Plácido nació en Veracruz un 15 de mayo de 1964, día del maestro. Vió la primera luz en Misantla, en un clima caluroso, húmedo, con fértiles tierras y aguas transparentes, un pueblo de raíz precuauhtémica, lugar tranquilo pero Digna optó por la difícil lucha por los demás.

Ella nació el día del maestro, quizá por eso enseñó toda su vida a defender los derechos humanos. Para lo cual ingresó a los 19 años a la Facultad de Derecho en Casa Ricardo, Xalapa. Desde que egresó como abogada se opuso a la represión de los gobiernos priístas que pisoteaban derechos impunemente. Se comprometió de lleno a la lucha por la democratización y los derechos humanos.


Su madre, Irene Placido era, como su abuela, una mujer de principios, mismos que defendía con severidad, su padre Eusebio la educó en la equidad, ella tuvo cinco hermanas y siete hermanos y nadie entre de ellos tuvo privilegios. Digna heredó esos rasgos de carácter, era tenaz, indoblegable. En su comunidad realizó los primeros estudios, una comunidad de raíces profundas en nuestra cultura originaria que siempre vela por el bien comunitario. Desde niña fue muy estudiosa y destacada, al mismo tiempo era alegre. A Pilar Noriega le contó que desde casi adolescente, al ver como su papá enfrentaba un conflicto colectivo, ella se dio cuenta de la importancia para cualquier lucha de llevar una buena gestión legal y pensó que le gustaría ser abogada.

En 1986, a los 22 años ingresó con el fin de hacer más efectiva la defensa de los desposeídos a la Universidad Veracruzana ubicada en Xalapa, a estudiar derecho. Y combinó la teoría con la práctica comenzando su labor profesional. Esto le trajo consecuencias, en agosto de 1988 luego de que le comunicó a su familia que encontró en una agencia del Ministerio Público, una “lista negra” de activistas políticos y que se dedicaría a la defensa y la denuncia, fue secuestrada, ella se dio cuenta que fueron policías estatales, la agredieron sexualmente y la amenazaron.

Tras haberse recibido de abogada, por sus convicciones cristianas en 1991 tuvo a bien ingresar en el convento dominicano de la Palabra Encarnada donde permaneció estudiando hasta 1999. No llegó a hacer los votos y abandonó el claustro.

Por su actividad incesante fue objeto de amenazas de muerte, ella participó en la defensa de prisioneros de conciencia. En 1999 Digna fue secuestrada en su domicilio para ser interrogada sobre la actividad que desarrollaba en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, AC (Prodh) y su defensa de presos políticos. El 17 de noviembre de ese año la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordena medidas provisionales para proteger la vida y la integridad física de Digna Ochoa y demás miembros del Prodh.

Digna tiene que refugiarse en el año 2000 en los Estados Unidos, y regresa al año siguiente a México, en esa época tomaron la defensa de los hermanos Cerezo, y realizó una gira en Guerrero, acompañada por Harald Ihmig, de la Coordinadora Alemana por los Derechos Humanos de México, estaba muy contenta planeando proyectos productivos en la región. Sus compañeros Pilar Noriega y Rafael Álvarez Díaz del Prodh han comentado que regresó muy feliz, entusiasmada y llena de planes.; viajó por el país, estuvo en Estados Unidos e incluso en Europa; pero regresó y se instaló en la ciudad de México, donde el 19 de octubre de 2001 fue asesinada.

Está plenamente demostrado que fue asesinada, aunque la PGJDF se lavó las manos – por los intereses que estaban de por medio- y declaró que fue un “suicidio”; de acuerdo con sus compañeros y su familia, fue un homicidio.