El dólar vs la moneda digital de China.

Rocío Luna

En agosto 2019, Mark Carney del Banco de Inglaterra propuso que una moneda digital global sustituye al dólar estadounidense como moneda mundial, almacenada por todos los países para protegerse de una recesión estadounidense, y así reducir su dominio global en los mercados de crédito y bienes. En este año China anunció su moneda digital, el reciente anuncio reaviva el debate sobre el futuro del sistema monetario y financiero internacional

China se ha convertido en la economía más grande del mundo en términos de paridad de poder adquisitivo, con 18% del PBI global, y la segunda en valores de mercado detrás de Estados Unidos, pero sigue muy atrás de EU en las finanzas globales.



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras anunciarse la moneda digital de China atacó enfáticamente los "activos criptográficos no regulados" basados en "la nada". Afirmó que el dólar es la única moneda real, más fuerte y confiable que nunca, por ser "lejos, la moneda más dominante en cualquier parte del mundo, y siempre se mantendrá así". Elementos no faltan sobre el cual basar la supremacía global del dólar.


Y como no lo iba a decir si dos tercios de los activos de reserva de las bancas centrales del mundo están en dólar, que también domina los contratos privados y públicos. Según la plataforma SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication), en abril pasado 44 por ciento de las transacciones internacionales fueron en dólares, siendo el yuan chino quinto con menos de 2 por ciento, la moneda china disputa esta posición con el dólar canadiense.


Ahora bien, el yuan digital es una forma adicional de expresión de la moneda estatal china. El contenido de esta importante convención social se expresa en "formas" que pueden cambiar debido a los avances sociales y tecnológicos. La moneda puede ser física (monedas, billetes representativos, letras de cambio, etc.) o virtual, en la que los débitos y créditos se liquidan con ‘dinero plástico’ (tarjetas de débito y crédito) y ‘dinero electrónico’ o ‘digital’- para el uso de teléfonos celulares, criptomonedas, etc.


Para darle fuerza a esta moneda digital el gobierno chino puede obligar a las empresas locales y multinacionales a utilizar esta nueva forma de pagos, con efectos potencialmente beneficiosos en su estrategia de internacionalización. Estos y otros efectos son probables, pero ninguno de ellos conduce directa o automáticamente a un nuevo orden financiero. Hasta ahora, la moneda china tiene una participación marginal en las transacciones internacionales. El camino a seguir, para que se consolide a nivel mundial es largo y sinuoso.

Aunque finalmente, el impacto del COVID-19 puede desintegrar el comercio mundial en espacios regionales abriéndole la posibilidad que China se extienda financieramente, pasando a “escribir sus propias reglas”.


Sin embargo, especialistas concluyen afirmando que lo más importante es que Estados Unidos pierda la confianza para liderar en la visión de otros países: “la capacidad de Estados Unidos para garantizar la prosperidad global es el pegamento que mantiene unido el orden financiero. Con su legitimidad muy afectada, los renovados ataques al sistema parecen inevitables”.

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