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EL DIVORCIO DE PEÑA NIETO Y EL SISTEMA ELECTORAL MEXICANO

Adrián Juárez


Ha sido motivo de chisme el divorcio de Peña y Angélica Rivera “La Gaviota”. Es una cuestión personal que debe ser respetada, pero en éste caso la unión de esa pareja formó parte de una cuestión pública y de una elección presidencial. Es conocido que el monopolio televisivo

Televisa hizo de la unión de los dos personajes motivo de gran propaganda para catapultar al candidato presidencial del PRI y no deja de llamar la atención que recién terminó su sexenio como presidente, se disuelve la pareja a la que en su momento se le hizo gran publicidad para influir el ánimo público a favor del candidato mexiquense.

De modo que cabe la reflexión sobre el sistema político mexicano, en el cual los candidatos son de candidatos de imagen, y la gente vota sin conocerlos más que superficialmente. Lo mas importante es que el programa y los intereses que defienden en realidad no se hacen explícitos. Entonces un primer problema es que los candidatos por lo general no son conocidos. La gente vota por el que le parece atractivo.

Los candidatos durante la campaña prometen mil cosas y hablan lo que le gente quiere oír pero en ésta Democracia Representativa los funcionarios electos no quedan sujetos a sus promesas de campaña, así que dicen una cosa y llegados al poder hacen otra. Peña hizo muchas promesas como que iba a bajar la gasolina, y en el poder hizo todo lo contrario, y lo que no dijo -que iba a privatizar el petróleo- sí lo hizo ya en el poder. Así sucede en el sistema político actual, Salinas nunca dijo que iba a acordar un TLC con EU y Canadá y lo hizo, Zedillo nunca dijo que iba a privatizar los ferrocarriles, ni Fox mencionó que iba a integrarnos con EU en el ASPAN, Calderón tampoco anunció que pretendía iniciar la guerra “contra el narco”. De modo que en la campaña dicen una cosa y luego hacen otra.

Con Peña vimos toda una telenovela de amor y muchas promesas, y ya en el gobierno atentó contra los intereses populares, desató la represión y entregó el país al extranjero.

Por eso urge la Renovación Democrática. Es necesario que a los candidatos los nombre el pueblo porque los conoce, que las promesas de campaña se cumplan, para lo cual es menester votar por programas a realizar y no por personas que hagan lo que quieran. Los representantes deben estar mandatados y no ser “mandones”. México ya salió de las garras del PRIAN y se abre paso hacia una democracia verdadera, peso eso solo sucederá con la movilización y la organización del pueblo y en particular de los trabajadores.