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El esfuerzo de los pueblos por un nuevo orden mundial

Hoy, pensar bien las cosas es más necesario que nunca

- Presentación del Partido marxista leninista de Canadá -

XXVI Seminario Internacional "Los Partidos y una Nueva Sociedad"

México, 22, 23 y 24 de septiembre de 2021


A medida que el mundo desciende a un abismo de anarquía y violencia como resultado del orden mundial neoliberal, todos los aspectos de la vida de las personas parecen estar fuera de control. Estados Unidos y las grandes potencias de la vieja Europa, con Canadá a cuestas, impusieron este orden mundial neoliberal tras el colapso de la antigua Unión Soviética en 1991.


Una característica de la situación es que la práctica y la teoría de las instituciones democráticas liberales ya no funcionan como medios para resolver conflictos entre facciones rivales en cada país, comenzando con los EE. UU., o en el extranjero, ni para mantener la legitimidad de sus gobiernos en la percepción de los pueblos. En casa, facciones de la élite gobernante recurren a concentrar más y más poderes en manos de ejecutivos gobernantes como la Oficina del Primer Ministro en Canadá y Gran Bretaña, o la Oficina del Presidente en los Estados Unidos. En el extranjero, las concentraciones de poder tienen varios nombres, como la OTAN, el G7, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), la Unión Europea (UE) y muchos otros. Hoy en día gobiernan por dictado, no por negociaciones.


La élite gobernante impone sus demandas a través de decretos para destrozar naciones y librar guerras de destrucción. En cuanto a ellos, la política ya no existe, reemplazada por el gobierno por decreto, utilizando órdenes ejecutivas y otros poderes policiales prerrogativos. Todos los foros donde tuvo lugar el discurso político antes del advenimiento del orden mundial neoliberal han sido suplantados por el gobierno por decreto y su corolario, la supresión de la libertad de expresión, conciencia y reunión. Las personas se ven obligadas a valerse por sí mismas y, como tal, obligadas a enfrentar el desafío más importante de nuestro tiempo, la necesidad de forjar una conciencia colectiva que favorezca a los pueblos en oposición a la élite gobernante.


En este sentido, una característica importante del análisis es no confundir el mundo objetivo con la impresión subjetiva que uno tiene de él. En lugar de un reflejo del mundo objetivo y sus condiciones concretas, un análisis subjetivo puede convertirse en una amalgama presentada a través del prisma de la comprensión existente de uno a partir de la observación, la lectura y el oído.



Por ejemplo, el pensamiento de la gente sobre el conflicto de Ucrania está por todas partes. Algunos están convencidos de que Rusia es malvada y que sus acciones en Ucrania superan cualquier crimen que EE. UU. y la OTAN hayan cometido en los últimos treinta años, a pesar de que esos crímenes son extensos y que EE. UU. y sus aliados de guerra nunca han tenido que rendir cuentas. En los EE. UU. y Europa, los asesores de seguridad nacional al más alto nivel están dando opiniones sobre lo que la alianza belicista de EE. UU. y la OTAN debe hacer a continuación y especulando sobre la respuesta de Rusia.


Los enfoques descritos no brindan a las personas la orientación que necesitan para establecer su propia línea de marcha. El pueblo necesita establecer su propio camino basado en las condiciones objetivas para lograr metas a favor de los pueblos en el interior y en el extranjero y resolver las numerosas crisis que golpean al mundo.


La situación alberga serios peligros para la humanidad. La participación de los pueblos del mundo que luchan por la paz, la libertad y la democracia es el factor decisivo que puede cambiar las cosas a su favor. Es su espíritu internacionalista, esforzándose por relaciones fraternales de mutuo beneficio y organizándose para el progreso en sus propios países y apoyándolos en el exterior, lo que defiende los intereses de la humanidad.



Desinformación y una perspectiva moderna del mundo


Las personas se asustan cuando piensan en cosas basadas en sentimientos y aprensiones personales. En esta situación se convierten en víctimas de la desinformación. La desinformación no es para hacer que la gente crea en esto o aquello, sino para privarla de adquirir una visión moderna del mundo propia. La desinformación no es lo que ciertas personas dicen sobre mentiras o sobre lo que está pasando, que la gente puede creer o no. La desinformación se trata de volver loca a la gente para que no pueda pensar y formar una perspectiva moderna consistente.


Con una visión o perspectiva moderna del mundo, uno no puede volverse loco o asustarse de ser incapaz de enfrentar los desafíos de un mundo que, al principio, parece estar fuera de control. Con una mirada moderna, uno es capaz de analizar el mundo objetivo, sortear las contradicciones y emprender acciones con análisis para cambiar la situación a favor de uno mismo, de la clase trabajadora, de los intereses generales de la sociedad y de la humanidad.


El mundo objetivo cambia espontáneamente, independientemente de nuestra voluntad. Los seres humanos en este punto de inflexión histórico deben reconocer la característica más importante de lo que revelan las relaciones entre humanos y humanos y entre humanos y naturaleza: las contradicciones objetivas existentes en las relaciones de producción pueden resolverse a través de acciones organizadas conscientes para cambiar el mundo. Efectuar este cambio exige un análisis constante, acciones organizadas y aún más análisis y acciones. Este proceso abre grandes posibilidades para humanizar el mundo social y natural.


Cuando uno actúa conscientemente para adquirir una visión o perspectiva moderna del mundo, la desinformación aún existe, pero, al igual que el ruido de la sirena de una ambulancia distante, no tiene más efecto que cualquier otra onda de sonido molesto que llega al cerebro, ya que desaparece casi de inmediato.


El contenido principal de nuestra era es el esfuerzo de lo Nuevo por surgir contra todo lo Viejo. Los pueblos del mundo son el factor decisivo de lo que está por venir, no las armas, no el rumbo destructivo que imponen los estrechos intereses privados de quienes han usurpado el poder en la alianza EE. UU./OTAN, y no el apego a las llamadas instituciones democráticas. Hace tiempo que esas instituciones anticuadas han demostrado estar basadas en teorías de gobierno racistas y anacrónicas. La teoría a base de la cual el estado nación europeo se constituyó perpetúa el poder en manos de élites llamado espuriamente gobierno de la mayoría, gobierno responsable, democracia representativa, proporcional, participativa y otros nombres inapropiados.


¡Hoy, activar el factor humano/conciencia social a través de la reflexión, es más necesario que nunca!

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