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Fuera fracking de Colombia, América Latina y el mundo

Por Izcuauhtli Paz


La técnica de la fracturación hidráulica llamada fracking se utiliza para la extracción de gas y petróleo del subsuelo, de reservorios históricamente inaccesibles. Se trata de perforaciones a cientos de metros de profundidad y después se inyecta a una gran presión una mezcla de agua, arena, sales y aditivos químicos para fracturar la roca. Las fisuras logradas hacen que se libere hacia la superficie gases naturales como el esquisto, el comprimido o el gas metano.



La mezcla que se forma al realizar esta práctica se concentra también con metales pesados y en ocasiones con elementos radiactivos subterráneos, a estos residuos no se les da el manejo adecuado y comúnmente se vierten en estanques sin revestimientos, esta mezcla contaminada se puede filtrar en acuíferos, sumado al gasto desmedido de agua, en una sola extracción se pueden usar hasta 37 millones de litros de agua que después quedará contaminada,  las plantas de bombeo generan grandes emisiones de metano y contaminan el aire, también existe pérdida y contaminación de suelo, existen impactos negativos culturales, en la agricultura, la ganadería, daños a la salud, despojo de tierras, peligro de terremotos.  


Latinoamérica depende en gran medida de los combustibles fósiles, para el consumo interno y como recurso exportable. El 88% de la energía consumida es proveniente de fuentes no renovables. Los gobiernos y empresas privadas han impulsado desde el 2010, el uso del fracking de yacimientos no convencionales debido a la sobreexplotación de los hidrocarburos convencionales.


Algunos países, apuestan a la fracturación hidráulica para extracción de fuentes de energía y con el argumento de ganar tiempo para desarrollar alternativas a los combustibles fósiles. Así, esta técnica es promovida como un paso hacia la transición energética. Cuando promover el fracking es dar un paso atrás ya que no favorece lo que requiere una transición energética justa, no contempla la satisfacción de las necesidades sociales, económicas de la población, ni la sostenibilidad ambiental de los pueblos y las naciones. Pero si promueve la apropiación privada el desarrollo del capitalismo que impacta negativamente sobre el territorio y la población en general, se debe poner un freno rotundo.


Y aunque en Colombia, se ha presentado un proyecto de ley para prohibir cualquier tipo de exploración y explotación de los yacimientos no convencionales, el gobierno actual encabezado por Iván Duque Márquez busca reglamentar la práctica de fracturación hidráulica en el país y en específico, el inicio de los proyectos piloto de fracking en diferentes regiones. Las intenciones monetarias van de frente en Colombia.


La Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), comunica que no es el momento de buscar prohibiciones adelantándose a la posibilidad de contar con elementos y evidencias para una decisión responsable, cuando se ha demostrado lo contrario, basada en el conocimiento objetivo y no en argumentos políticos e ideológicos, sobre el futuro de una técnica que no  aportará recursos energéticos de vital importancia para la transición energética, así como con recursos económicos hoy más relevantes para el país y las regiones.

Por ahora la Agencia Nacional de Hidrocarburos publicó los términos de selección de los pilotos de fracking que se desarrollarán en Colombia, mediante un proceso de adjudicación de proyectos y celebración de contratos a partir del 23 de noviembre de 2020. Serán Ecopetrol, Exxon y Drummond quienes van por pilotos de fracking, en la región.


El daño a las naciones por prácticas mineras depredadoras, cada vez son más, no se trata de ser enemigos del progreso sino estar a favor del respeto al ambiente, recursos naturales, el agua, el suelo, el aire, al bienestar, político, económico, social y cultural.


Fin al Fracking en Colombia, Latinoamérica y el mundo.