Heberto Castillo y el movimiento de 1968

Pablo Moctezuma Barragán.

El día de hoy rememoramos el 25 aniversario de la trascendencia del Ingeniero Heberto Castillo y lo conmemoramos celebrando su vida y destacando a quien, entre otras múltiples actividades desde la década de los cincuenta, surgió como uno de los principales líderes del Movimiento del 1968.


1968 año, conmovió al mundo entero. En México en los últimos lustros venían desarrollándose movimientos laborales y estudiantiles creando conciencia en sectores populares y universitarios en los que Heberto participó, y creó condiciones para movimiento estudiantil popular de 1968 que creció y asombró hasta que la provocación y la represión lo aplastaron. La masacre del 2 de octubre fue planificada por las cúpulas del poder con el pretexto de evitar la subversión que supuestamente alimentaban la URSS y Cuba de cara a las Olimpiadas de 1968. Pero hay indicios de que la intervención externa pudo provenir de Washington y de la CIA para dar un “golpe preventivo” y mantener e intensificar su proyecto de dominación sobre México.

1968 fue un año de grandes movilizaciones antiimperialistas y anticolonialistas en el mundo y de despertar conciencia social y política en la juventud, en Estados Unidos, Japón, Francia, Alemania, Italia, España, Argentina, Bolivia, Brasil, Perú, Uruguay, India y Turquía. En 1968 inició la gran ofensiva en la lucha de liberación del pueblo vietnamita, en la misma década en que la Revolución cubana había obtenido una victoria frente al gigante imperialista. Iniciando la década comenzó la organización y solidaridad, Heberto Castillo acompañó al expresidente Lázaro Cárdenas del Río en su lucha patriótica y antiimperialista lo acompaño a la Conferencia Latinoamericana por la Soberanía Nacional, la Independencia Económica y la Paz» efectuada en la Ciudad de México del 5 al 8 de marzo de 1961.

Donde se defendía la Soberanía Nacional, la Emancipación Económica y la Paz. Afirmando: la nueva etapa de liberación ha empezado en América Latina. La lucha está planteada en términos de defensa de la soberanía nacional, la emancipación económica y la paz.

Posteriormente Heberto Castillo fundó el Movimiento de Liberación Nacional (MLN), junto a Lázaro Cárdenas, Heriberto Jara, Rubén Jaramillo, Pablo González Casanova, y otros destacados personajes progresistas.

El Gobierno de Lindon B Johnson estaba alarmado por “la amenaza del comunismo” y alentaba golpes de Estado, invasiones y represiones para hacer prevalecer sus intereses. También Vietnam marca la década de los sesenta. Luego del asesinato de Kennedy, Estados Unidos inicia una escalada militar y tras el incidente de Tonkín, bombardea Norvietnam. Los círculos bélicos de Washington creían que la ofensiva de su aparato militar aplastaría la resistencia del pueblo de Vietnam, pero se llevaron una gran sorpresa, y fue en 1968, cuando las tropas invasoras norteamericanas comenzaron a enfrentar la derrota. El 29 de enero en la fiesta del Tet, el Vietcong y las tropas norvietnamitas inician la ofensiva que llevará luego a la derrota de los invasores estadunidenses en 1975. Su ejemplo impactó a la juventud, La solidaridad internacional se activó en todas partes y el 28 de abril de 1968 se convocan a manifestaciones contra la guerra de Vietnam en las principales capitales de todo el mundo. La resistencia del pueblo vietnamita dirigido por Ho Chi Minh despierta la simpatía de los pueblos y muestra a los jóvenes que vale la pena enfrentar al Imperialismo. También en las entrañas de Estados Unidos, los jóvenes comienzan un gran movimiento de rechazo de la política belicista de Washington, multiplicándose los que se negaban a ir a la guerra para agredir a otros pueblos. En 1968 vio surgir un poderoso movimiento estudiantil en la Universidad de Míchigan y luego en Nueva York y Washington. Las protestas contra la guerra de Vietnam se intensifican en la Universidad de Berkeley en agosto de 1968 cerca de la Convención del Partido Demócrata en Chicago, causando estragos en la campaña de Hubert H. Humphrey quien perdería las elecciones. En abril de 1968 es asesinado Martin Luther King, levantándose una poderosa ola de indignación, suprimida por 21 mil soldados que reprimen protestas.

Tres años antes Malcolm X fue asesinado a tiros en Nueva York, y aumentó represión contra los afroamericanos. Entonces se fortalecen movimientos populares contra la guerra, por la paz, y los derechos de los afroamericanos. En el continente americano, la lucha de liberación del pueblo cubano tuvo un fuerte impacto y espantó a los círculos dominantes de Washington, temerosos del desarrollo del movimiento revolucionario en América Latina. A pocas millas la Revolución cubana había triunfado desafiando al imperio americano que en 1961 vivió el fracaso de la invasión en Bahía de Cochinos derrotada en menos de 72 horas. En República Dominicana comienza un movimiento antiimperialista tras el asesinado Rafael Leónidas Trujillo, y triunfa la revolución constitucionalista de Francisco Camaño, buscando restablecer el gobierno democrático de Juan Bosch. El país es invadido en 1965 con 42,000 marines. En Puerto Rico continuaba la lucha, tras la muerte de Pedro Albizu Campos. Él había pasado sus últimos doce años en la prisión por combatir por la Independencia de Puerto Rico. Por otra parte, en Panamá en 1964 la juventud se rebela contra el dominio de la zona del canal por Estados Unidos. Exigiendo desmantelar sus bases militares en el país. Los estudiantes panameños son balaceados por las tropas yanquis, con un saldo de 21 muertos. Pero la chispa había prendido y en 1968 el 11 de octubre comienza un proceso, dirigido por Omar Torrijos para liberar el Canal de Panamá de manos de Estados Unidos.

En 1966 Heberto lideró la delegación mexicana que participó en la Primera Conferencia de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina en la Habana que contó con la participación de 82 naciones de África, Asia y América para formar una alianza contra el colonialismo y el imperialismo militar y económico ante la proliferación de las medidas de fuerza de Washington. En América del Sur, la CIA promueve golpes militares. En Brasil Joao Goulart en 1964 es derrocado por los militares y en Argentina, Juan Carlos Onganía destituye a Arturo Illía el 28 de junio de 1966 porque había derogado las concesiones privadas extranjeras en la industria petrolera y no se alineó con Estados Unidos. Ongania durante la “Noche de los Bastones Largos” atacó a estudiantes y profesores, llevando a movilizaciones de 66 a 68 “El Cordobazo” y la caída del dictador Onganía. Ernesto Che Guevara fue asesinado en 1967 en Bolivia con grandes repercusiones.

Se golpeaban los movimientos de liberación en todo el mundo. El caso más dramático fue en Indonesia donde 1966 se desata la represión de Suharto que asesinó a cientos de miles. Tras la “guerra preventiva” de Israel en 1967 se reactivan las luchas por la liberación en el Medio Oriente. el pueblo palestino activa su lucha y logra la unificación de la resistencia palestina en julio de 1968, representada en la Organización para la Liberación Palestina y su accionar en sus territorios originales invadidos por Israel, quien, en 1967, había desatado la guerra invadiendo Jordania y Siria, y apoderándose de la península de Sinaí y de la franja de Gaza y de Cisjordania. En África tienen un apogeo las luchas anticoloniales en los cincuenta y sesenta, tan sólo en 1960, 17 países consiguen su independencia de Francia, Gran Bretaña y Bélgica. En Argelia con la “revuelta de las barricadas” derrocan al imperio francés lo que impactó la conciencia del pueblo francés que protagonizó grandes jornadas de lucha en 1968. En Europa en Francia estalla el “Mayo Francés” a partir del 13 de mayo en el que participan 10 millones de franceses, estudiantes y obreros luchando por mejoras salariales y reducción de la jornada laboral. En mayo del 68 estalla la mayor huelga general de la historia, en el país vecino, Alemania, el 11 de abril a raíz de un atentado contra el representante de la Asociación de Estudiantes Alemanes, Rudi Dutschke hubo protestas en 27 ciudades. En la España del dictador Franco, el movimiento estudiantil está en auge en 1968. En las universidades de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia habían proliferado las asambleas libres a raíz del surgimiento de la oposición obrera y la oposición estudiantil contra la dictadura. La represión se intensifica en 1968 y en enero de 1969 el gobierno franquista anuncia el estado de excepción en todo el país. También en Italia las movilizaciones estudiantiles y obreras comienzan en el “verano caliente” de 1968 en Turín. La resistencia continúa en Irlanda hasta que el 12 de agosto de 1969, el ejército británico interviene para reprimir a las fuerzas patrióticas. A su vez en Europa Oriental se desarrolla el movimiento “Primavera de Praga” en Checoslovaquia. En China en 1966, había comenzado la Gran Revolución Cultural, con la participación de miles de jóvenes. Hasta en el lejano Japón los estudiantes Zengakuren enfrentan a soldados de bases militares yanquis y a la policía. En resumen, ese memorable año de 1968, la resistencia y lucha de los jóvenes, los obreros, las fuerzas patrióticas en todo el mundo protagonizaron jornadas inolvidables. Pero también se reactivaron los planes y acciones del Imperio norteamericano con una campaña de represión a corto plazo y un proyecto muy astuto a mediano y largo plazos para retomar el control político, económico y social en el mundo. Tras el 68 los círculos belicistas de Washington para hacer prevalecer sus intereses fueron imponiendo su agenda y el tipo de “democracia” que les conviene, y promoviendo la droga y el narcotráfico para neutralizar a la juventud y como pretexto de intervenciones armadas. En los siguientes años, las políticas neoliberales comenzaron a ensayarse por las dictaduras militares en Chile y Argentina, luego en Gran Bretaña, por Thatcher, Reagan, Gorbachov, y en México por de la Madrid y Salinas. El neoliberalismo en México desatado en 1982 tuvo su origen en la firma de la primera Carta de Intención con el FMI por Luis Echeverría en octubre de 1976. Washington había enfrentado en los cincuenta y sesenta a un régimen mexicano que tenía alguna autonomía y se había negado a romper relaciones con Cuba y a participar en la invasión de la República Dominicana. En 1968 contaron con un gobierno proyanqui y comenzó su plan de sujeción que coronó Echeverría.

Los Movimientos estudiantiles y populares en México en los sesenta sucedieron a los de ferrocarrileros y maestros en 1958. En 1965 se movilizaron los médicos internos y residentes en 1965 siendo reprimidos, Heberto Castillo siempre defendió estas causas con gran energía. La represión era constante, y brutal, no sólo contra obreros, también contra dirigentes rurales. En mayo de 1962 había sido asesinado Rubén Jaramillo, junto con su esposa embarazada y sus hijos. Este clima de represión en México ocasionó la rebeldía en la juventud y los estudiantes, muchos hijos de obreros y campesinos, tomaron la estafeta, oponiéndose al autoritarismo del PRI. En los sesenta en diversos estados de la República hubo movilización de estudiantes que continuaron la de los años cincuenta destacando los politécnicos en 1956 y 57, los estudiantes de México, Puebla y Monterrey contra el alza de los precios del transporte, y la huelga de la Escuela de Agricultura “Antonio Narro”. En los años sesenta el movimiento estudiantil tiene continuidad y da un salto cualitativo. La movilización resumió decenas de luchas universitarias y educativas previas. Las normales rurales, amenazadas desde finales del sexenio de Adolfo López Mateos, lucharon por su sobrevivencia durante los años 60. Esa misma década estallaron conflictos universitarios en Guerrero, Puebla, Michoacán, Durango, Sinaloa, Sonora y Tabasco. En Morelia, Michoacán se desarrolla en 1961 un movimiento que concluye en 1967 con la intervención militar en las universidades y la represión del pueblo michoacano. La Central Nacional de Estudiantes Democráticos, organización democrática se extendió y tuvo influencia a nivel nacional. En febrero del 68 convocó a la “marcha por la libertad”, por la liberación de los presos políticos. La marcha realizada del 3 al 10 de febrero fue reprimida por el Ejército luego de su inicio en Dolores Hidalgo. En Tamaulipas hubo movilizaciones en el año 1966 en Ciudad Victoria, Tampico y Ciudad Madero. En Guerrero los estudiantes estallan una huelga en la Universidad de Chilpancingo reprimida violentamente por el gobernador Raúl Caballero Aburto –muriendo un estudiante– tras lo que cae el gobernador en 1961. Posteriormente los chavos se movilizan en 1966 y en 1968 y la policía toma la Universidad de Chilpancingo, con un saldo de varios heridos y detenidos. En la Universidad Autónoma de Puebla, en 1964 tuvo lugar un movimiento estudiantil que se unió a sectores de trabajadores. En el norte, en Sinaloa también se exigió una reforma universitaria tras protestar por la reelección del rector siendo reprimida y en Sonora, hubo protestas estudiantiles en 1967, año en que también se suscitaron en los estados de Tabasco y Veracruz. Los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León se rebelaron contra el Plan de Elizondo para aumentar cuotas a principios de 1968. En abril, el gobernador se desiste de aplicar el alza. Así los ánimos estudiantiles se caldearon desde principios de ese año. En el sureste en Villahermosa Tabasco, en 1968 los estudiantes pararon la Universidad Benito Juárez. Y tras la represión exigieron la renuncia del gobernador. La protesta tomó fuerza hasta que muchos estudiantes fueron asesinados a las orillas del río Grijalva. Así 1968 comenzó a teñirse de sangre de jóvenes. De modo que la situación internacional y el ambiente de movilización y protestas previas a las jornadas estudiantiles de la ciudad de México, crearon un ambiente propicio a la toma de conciencia de los estudiantes. Esto tenía muy preocupado al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz proclive a creer en “complots” y en la amenaza del comunismo. También los círculos dominantes en Washington temían un movimiento revolucionario en México. A mediados de 1967, la revista us News and World Report –cercana al Departamento de Estado– público un reportaje narrando que “mexicanos prominentes” aseguraban que pedirían a Estados Unidos tropas para “salvar a México del comunismo”. En 1968, había temor de un movimiento subversivo de cara a las Olimpiadas. Así a inicios de año, Díaz Ordaz se propuso “aplastar todo alboroto”. Y dio un “golpe preventivo” para acabar con la rebeldía antes de su comienzo y encarcelar a los “subversivos” y así tener “paz y completo orden” durante los Juegos Olímpicos en los que México sería un “escaparate” ante el mundo. A un año del destape del candidato presidencial del PRI el secretario de Gobernación Luís Echeverría, el regente Corona del Rosal y el secretario de la Presidencia, Emilio Martínez Manatou se disputaban la Presidencia. En los “golpes preventivos” que programó el Presidente, era importante para Corona del Rosal mostrar la “firmeza” que le gustaba a Díaz Ordaz, y el cuerpo de granaderos hizo gala de violencia. Por su parte Luís Echeverría, necesitaba propiciar un conflicto aún mayor, que no pudiese manejar el gobierno de DF para desplazar a Corona del Rosal mostrando su incompetencia. Haciendo uso del aparato de la Secretaría de Gobernación, “atizó el fuego” desde el principio con provocaciones bien instrumentadas por sus agentes y entregaba información a Díaz Ordaz, a través de la Dirección Federal de Seguridad y la División de Investigaciones Políticas y Sociales, que creaba la impresión de que se preparaba un levantamiento armado y que eran necesarias medidas firmes. Cosío Villegas en sus Memorias relata que Díaz Ordaz le comunicó que México se acercaba a la “Guerra Civil”. Las movilizaciones juveniles [...] generaron una represión cuyo tono iría en aumento hasta llegar a la ocupación militar de los predios del Politécnico y la Universidad Nacional. Atrás de todo Echeverría, cuidadoso siempre de mostrar fidelidad a su jefe, intuyendo o averiguando hacia dónde quería éste dirigirse para coincidir con él y ganar la sucesión, garantizando continuar su política de firmeza frente a la agitación “comunista”. En esa identificación plena con Díaz Ordaz fincó Echeverría el trabajo político que lo condujo a sucederlo. Es claro que su triunfo se erigió sobre las tumbas de las víctimas de Tlatelolco.

En todo el proceso de luchas previo y en el movimiento estudiantil de 1968 participó activamente Heberto Castillo profesor de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, formó parte de la Coalición de Profesores de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas, junto con figuras como José Revueltas.

Durante la manifestación convocada por el Consejo Nacional de Huelga (CNH), que reunió a unas 400.000 personas, fue uno de los oradores —en representación de la Coalición de Profesores— que dieron su discurso en la Plaza de la Constitución.

Entre el 20 y el 27 de agosto, Heberto Castillo participó con gran valentía en varios mítines como orador de la Coalición y en el espacio de Telesistema mexicano, antecedente de Televisa, donde por primera vez se debatió acerca de las causas y la verdad alrededor del CNH y la represión de Estado contra los estudiantes y otros grupos. Esto sucedió el día 21, en el programa Anatomías de Jorge Saldaña. El 28 de agosto, luego de una reunión de la Coalición de Profesores, la policía lo golpeó salvajemente, logró huír y caminó toda la noche hasta que en Ciudad Universitaria lo auxiliaron los estudiantes y tuvo atención porque tenía fisura en el cráneo, una herida en el vientre, los dedos luxados y las rodillas sangrando. En 1969 fue encarcelado para salir de prisión en 1971. No pudieron quebrarlo, fuerte y decidido, siempre se opuso al endeudamiento, la sujeción al Fondo Monetario Internacional, los topes salariales, el IVA, la petrolización de la economía que le impuso Washington a López Portillo. E impulsó la democracia en México y la soberanía nacional y popular convirtiéndose en pilar fundamental de la lucha política y social en la segunda mitad del siglo veinte, desde los años cincuenta, en cada etapa, cada jornada, cada causa se contaba con un luchador imprescindible, hasta su muerte en 1997 se mantuvo al frente dejándonos un gran ejemplo y un legado que hay que defender.


Viva Heberto Castillo ¡Heberto vive, la lucha sigue!