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La tecnología perpetúa el racismo porque fue diseñada para hacerlo

Los negros llevan décadas viendo cómo distintas herramientas tecnológicas se utilizan para atacarlos, como los sistemas de reconocimiento facial que buscan a sospechosos en función del color de piel. Si no cambiamos de enfoque, las tecnologías para controlar el coronavirus podrían convertirse en una amenaza similar.


· por Charlton Mcilwain | traducido por Ana Milutinovic

· 08 junio, 2020


Hoy en día, Estados Unidos se tambalea bajo el peso de dos pandemias: la del coronavirus (COVID-19) y la de la brutalidad policial.


Ambas causan violencia física y psicológica. Ambas matan y debilitan desproporcionadamente a las personas negras y mulatas. Y ambas avivan la tecnología que diseñamos, reutilizamos e implementamos, ya sea el rastreo de contactos, el reconocimiento facial o las redes sociales.



A menudo recurrimos a la tecnología para intentar resolver los problemas. Pero si la sociedad define, plantea y representa a las personas de color como "el problema", esas soluciones suelen provocar más daños que beneficios. Hemos diseñado tecnologías de reconocimiento facial que buscan a sospechosos criminales en función del color de la piel. Hemos entrenado sistemas automatizados de perfiles de riesgo que señalan de forma desproporcionada a personas de origen latino como inmigrantes ilegales. Hemos ideado algoritmos de calificación crediticia que a las personas negras como posibles riesgos y les impiden comprar una casa, conseguir un préstamo o encontrar trabajo, identifican también de forma desproporcionada.



Entonces, la pregunta que debemos afrontar es si vamos a seguir diseñando y usando herramientas que sirvan a los intereses del racismo y de la supremacía blanca. Por supuesto, esta pregunta no es nueva para nada.


Derechos no civiles