NEZAHUALCOYOTL

EL 28 de abril de 1402 nació Nezahualcóyotl, miembro de una familia de grandes guerreros y líderes espirituales; que influyeron de manera sobresaliente en la historia de México y forma parte importante de nuestras raíces originarias. Nació en el año Ce-tochtli (Año 1 Conejo), el día y signo Mazatl (Venado); y casi al final del mes de Tocoztzintlan. Sí, fue Poeta y gobernante, pero no fue Rey, eso no existía en el Anáhuac.

Nació en el seno de un pueblo de origen chichimeca que al llegar a la cuenca de México, se estableció en lo que más tarde, los mexicas llamaron Acolhuacán, viendo la primera luz, doscientos años después de la llegada de los primeros grupos chichimecas al lugar y convirtiéndose en el más grande Tlahtoani de Texcoco.


Los principales tlahtoanis de Texcoco Nopaltzin, Tlotzin, Pochotl, Quinantzin, Techotlalatzin, Ixtlixochitl, eran pertenecientes al calpulli de la familia de Nezahualcolcoyotl, también lo fueron su hijo y sucesor Nezahualpilli y Cacamatzin, asesinado durante la invasión española, por Hernán Cortés.

Techotlalatzin o Techotlala fue el gobernante (Tlahtoani) del altepetl de Tetzcoco desde 1312 hasta su muerte en 1399. Adoptó la cultura predominante del Valle de México, incluida la lengua náhuatl. El hijo de Quinatzin, Techotlalatzin, continuó construyendo un tlahtohcayotl (no señorío) fuerte a base de innovaciones y a una buena administración de sus dominios acolhuas, en el lado este del lago Texcoco.

Techotlalatzin fue sucedido por su hijo, Ixtlilxochitl I, quien tuvo que enfrentar la expansión tepaneca de Tezozómoc. En medio de este enfrentamiento creció el joven.

Nezahualcóyotl, nació en un ambiente de integración comunitaria. Fue hijo de Ixtlixochitl, Tlahtoani no “señor” de Texcoco y de Matlalcihuatzin, del calpulli gobernante Mexica, hermana de Chimalpopoca. En el seno del calpulli de su familia desarrollaban grandes habilidades y tradiciones. El niño fue bautizado como Acolmiztli que quiere decir “puma fuerte”, pero posteriormente ante la difícil situación que enfrentó de joven, se cambió al nombre a Nezahualcóyotl, denominado también como el Rey Poeta.

Cuando era adolescente los tepanecas persiguieron y mataron a su papá IxtlixochitlL Tlahtoani que no “señor” de Texcoco el año naui toxtli o cuatro conejo correspondiente a 1417 y pretendieron asesinarlo también a él pero no lo lograron porque se les escabulló y fue refugiado en Tenochtitlan.

Al morir Tezozómoc se agudizó la opresión por parte de los de Azcapotzalco encabezados por Maxtla, quien llegó al poder luego de asesinar a su hermano Tayatzin. También mató a Chimalpopoca, tlahtoani mexica y persiguió a Nezahualcóyotl, por si fuera poco le cortó el agua a la Isla de Tenochtitlan. Ante tal agresión optaron por aliarse entre varios pueblos para resistir y enfrentar a Azcapotzalco.

Se aliaron Texcoco, Tenochtitlan, Tacuba y derrotaron a Maxtla. Azcapotzalco quedó sometido. Los tlahtoanis Izcoatl y Nezahualcoyotl, Totoquihuatzin de Tacuba encabezaban la triple alianza.

Tomemos en cuenta que en efecto en el Anáhuac la hegemonía la formaban alianzas de 3 pueblos que se unían en Confederaciones: En ese momento dominaba la Confederación de México, Texcoco y Tacuba.

Entre los tres se dividían las tareas y se trabajan con equidad. La facultad para Texcoco regía en materia legislativa y obras públicas (de aquí las leyes comunes llamadas de Nezahualcóyotl, ello nos explica también el que éste dirigiera la construcción del acueducto, las calzadas, las obras hidráulicas, diques y jardines.

La de Tenochtitlan el de México, en materia mercantil, diplomática, política y militar (por ello el tlahtoani de México dirigía las campañas en todos los territorios, aún en los que dependían directamente de Texcoco y Tlacopan) y, el de Tlacopan en lo referente a obras de arte y comercio de Tlacohtlis.

Esta triple alianza sustituyó a la de: Azcapotzalco, Texcoco y Culhuacán. Entre los mayas existió la de: Uxmal, Chichén Itzá y Mayapán. En Puebla la de: Huexotzingo, Tlaxcala y Cholula. También se dio la triple alianza entre Tula, Otompan y Culhuacán que gobernó el mal llamado imperio tolteca, luego tras la caída de Tula primero se aliaron Culhuacán, Tenayuca y Xaltocan y posteriormente Azcapotzalco, Coatlichan y Xaltocan. La confederación de pueblos era pues la forma de lograr unión y hegemonía frente a los otros.

En Cemanáhuac se crearon otras confederaciones, por ejemplo: la de Mayapan con 13 federaciones; 22 en el norte de México, la Rarámuri y la Werraruri; en el oriente la de Totonacapan y, en otras partes, la mixteca, zapoteca y la tlaxcalteca, integrada esta última con las federaciones de Huexotzinco y Cholollan, por citar sólo algunas.

Como tlahtoani desarrollo en Texcoco en el campo de las ciencias, las artes y la literatura. Su amor por el agua y por la naturaleza, quedaron reflejados en la arquitectura, la ingeniería de la ciudad, y también en sus manifestaciones poéticas y filosóficas. El rey Acolmiztli-Nezahualcóyotl muere el año seis pedernal (1472), y deja como heredero a Nezahualpilli su hijo, que había sido muy bien educado por él. Uno de los más hermosos pensamientos de Acolmiztli-Nezahualcóyotl que encierra su profunda filosofía es el que dice:

“Amo el canto del cenzontle,

pájaro de cuatrocientas voces,

amo el color del jade y

el enervante perfume de las flores,

pero amo más a mi hermano, el hombre.”

Además de construir un sistema de riego muy ingenioso y avanzado para la época construyó baños termales y otras obras. Nezahualcóyotl es conocido por sus obras como arquitecto e ingeniero. Pero pocos saben que hizo construir jardines, zoológicos, jardines botánicos, acueductos, palacios y templos. Además, fue un legislador férreo. Su mandato se distingue por su prudencia y justicia. Promulga una serie de leyes civiles y penales; funda varios colegios para el estudio de la astronomía, la lengua, la medicina, la pintura y la historia. Reconstruye la ciudad, dividiéndola en calpullis que poseían su propia industria con lo que logra mejorar la economía de sus habitantes. Sus ideas y gobierno fueron de un notable humanismo.

De particular relevancia fueron sus contribuciones a la Ciudad de México-Tenochtitlán donde dispuso la construcción del acueducto que abastecía de agua a la ciudad desde Chapultepec, donde además ordenó sembrar ahuehuetes para formar el bosque; otra de sus contribuciones fue la “Albarrada de Nezahualcóyotl” que impedía la inundación de la ciudad y que se mezclaran aguas dulces y saladas. Como sabemos las aguas del Lago de Texcoco se desbordaban con frecuencia y su dique controló esta situación. Su obra incluyó una gran compuerta. Encargada por la triple alianza.

Diseñó un ingenioso acueducto para regar sus jardines centrales en Tetzcotzinco, lugar también conocido como Los Jardines de Nezahualcóyotl (donde aún quedan aún vestigios arqueológicos; los baños y acueductos continúan en pie. Aquí tomaba sus espléndidos baños, mientras contemplaba sus dominios. Construyó un acueducto recubierto de obsidiana que traía agua del monte Tlaloc y llegaba caliente a los baños. En efecto, con su diseño, Nezahualcóyotl llevaba agua desde la sierra Nevada, la cual rodeaba el cerro de Ochocinco y entonces llegaba hasta sus jardines de flores exóticas y sus tinas. Para ello inundó un enorme cañón entre dos cerros.

Además, fue un gran poeta, reproducimos aquí algunas de sus creaciones.

1. Percibo lo secreto

Percibo lo secreto, lo oculto:

¡Oh vosotros señores!

Así somos, somos mortales,

de cuatro en cuatro nosotros los hombres,

todos habremos de irnos,

todos habremos de morir en la tierra.

Nadie en jade,

nadie en oro se convertirá:

En la tierra quedará guardado.

Todos nos iremos

allá, de igual modo.

Nadie quedará,

conjuntamente habrá que perecer,

nosotros iremos así a su casa.

Como una pintura

nos iremos borrando.

Como una flor,

nos iremos secando

aquí sobre la tierra.

Como vestidura de plumaje de ave zacuán,

de la preciosa ave de cuello de hule,

nos iremos acabando

nos vamos a su casa.

Se acercó aquí.

Hace giros la tristeza

de los que en su interior viven.

Meditadlo, señores,

águilas y tigres,

aunque fuerais de jade,

aunque fuerais de oro,

también allá iréis,

al lugar de los descarnados.

Tendremos que desaparecer,

nadie habrá de quedar.

2. Estoy triste

Estoy triste, me aflijo,

yo, el señor Nezahualcóyotl.

Con flores y con cantos

recuerdo a los príncipes,

a los que se fueron,

a Tezozomoctzin, a Quaquauhtzin.

En verdad viven

Allá, en donde de algún modo se existe.

¡Ojalá pudiera yo seguir a los príncipes,

llevarles nuestras flores!

¡Si pudiera yo hacer míos

los hermosos cantos de Tezozomoctzin!

Jamás perecerá tu nombre,

¡oh, mi señor, tú, Tezozomoctzin!

Así, echando de menos tus cantos,

me he venido a afligir,

sólo he venido a quedar triste,

yo a mí mismo me desgarro.

He venido a estar triste, me aflijo.

Ya no estás aquí, ya no,

en la región donde de algún modo se existe,

nos dejaste sin provisión en la tierra,

por esto, a mí mismo me desgarro.

3. ¿A dónde iremos?

¿A dónde iremos

donde la muerte no exista?

Más, ¿por esto viviré llorando?

Que tu corazón se enderece:

aquí nadie vivirá para siempre.

Aún los príncipes a morir vinieron,

los bultos funerarios se queman.

Que tu corazón se enderece:

aquí nadie vivirá para siempre.

4. Yo lo pregunto

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:

¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?

Nada es para siempre en la tierra:

Sólo un poco aquí.

Aunque sea de jade se quiebra,

Aunque sea de oro se rompe,

Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.

No para siempre en la tierra:

Sólo un poco aquí.

5. No se acabarán las flores

No acabarán mis flores,

No cesarán mis cantos.

Yo cantor los elevo,

Se reparten, se esparcen.

Aun cuando las flores

Se marchitan y amarillecen,

Serán llevadas allá,

Al interior de la casa

Del ave de plumas de oro.

6. He llegado.

He llegado aquí,

soy Yoyontzin.

Sólo busco las flores,

sobre la tierra he venido a cortarlas.

Aquí corto ya las flores preciosas,

para mí corto aquellas de la amistad:

son ellas tu ser, ¡oh príncipe!,

yo soy Nezahualcóyotl, el señor Yoyontzin.

Ya busco presuroso

mi canto verdadero,

y así también busco

a ti, amigo nuestro.

Existe la reunión:

es ejemplo de amistad.

Por poco tiempo me alegro,

por breve lapso vive feliz

mi corazón en la tierra.

En tanto yo exista, yo, Yoyontzin,

anhelo las flores,

una a una las recojo,

aquí donde vivimos.

Con ansia yo quiero, anhelo

la amistad, la nobleza,

la comunidad.

Con cantos floridos yo vivo.

Como si fuera de oro,

como un collar fino,

como ancho plumaje de quetzal,

así aprecio

tu canto verdadero:

con él yo me alegro.

¿Quién es el que baila aquí,

en el lugar de la música,

en la casa de la primavera?

¡Soy yo, Yoyontzin!,

ojalá lo disfrute mi corazón.

7. Lo comprende mi corazón

Por fin lo comprende mi corazón:

escucho un canto,

contemplo una flor...

¡Ojalá no se marchiten!

8. ¡Alegráos!

Alegraos con las flores que embriagan,

las que están en nuestras manos.

Que sean puestos ya

los collares de flores.

Nuestras flores del tiempo de lluvia,

fragantes flores,

abren ya sus corolas.

Por allí anda el ave,

parlotea y canta,

viene a conocer la casa del dios.

Sólo con nuestras flores

nos alegramos.

Sólo con nuestros cantos

perece vuestra tristeza.

Oh, señores, con esto,

vuestro disgusto de disipa.

Las inventa el dador de la vida,

las ha hecho descender

el inventor de sí mismo,

flores placenteras.

No en parte alguna puede estar

la casa del inventor de sí mismo.

Dios, el señor nuestro,

por todas partes es invocado,

por todas partes es también venerado.

Se busca su gloria, su fama en la tierra.

Él es quien inventa las cosas,

él es quien se inventa a sí mismo: dios.

Por todas partes es invocado,

por todas partes es también venerado.

Se busca su gloria, su fama en la tierra.

Nadie puede aquí,

nadie puede ser amigo

del dador de la vida:

sólo es invocado,

a su lado,

junto a él,

se puede vivir en la tierra.

El que lo encuentra,

tan sólo sabe bien esto: él es invocado,

a su lado, junto a él,

se puede vivir en la tierra.

Nadie en verdad es tu amigo,

¡oh dador de la vida!

sólo como si entre las flores

buscáramos a alguien,

así te buscamos,

nosotros que vivimos en la tierra,

mientras estamos a tu lado.

Se hastiara tu corazón.

Sólo por poco tiempo

estaremos junto a ti y a tu lado.

Nos enloquece el dador de la vida,

nos embriaga aquí.

¿Nadie puede estar acaso a su lado,

tener éxito, reinar en la tierra?

Sólo tú alteras las cosas,

cómo lo sabe nuestro corazón:

¿nadie puede estar acaso a su lado,

tener éxito, reinar en la tierra?

10. En el interior del cielo

Sólo allá en el interior del cielo

tú inventas tu palabra,

dador de la vida.

¿Qué determinarás?

¿Tendrás fastidio aquí?

¿Ocultarás tu fama y tu gloria en la tierra?

¿Qué determinarás?

Nadie puede ser amigo

del dador de la vida.

Amigos, águilas, tigres,

¿a dónde en verdad iremos?

Mal hacemos las cosas, oh, amigo.

Por ello no así te aflijas,

eso nos enferma, nos causa la muerte.

Esforzaos, todos tendremos que ir

a la región del misterio.

11. Con flores escribes

El Dador de Vida es el principio de sí mismo,

de la vida del orbe,

pero también es el principio de la palabra.

Dios es verbo, es palabra creadora, es poesía.

Con flores escribes, Dador de la Vida,

con cantos das color,

con cantos sombreas

a los que han de vivir en la tierra.

Después destruirás a águilas y tigres,

sólo en tu libro de pinturas vivimos,

aquí sobre la tierra.

Con tinta negra borrarás

lo que fue la hermandad,

la comunidad, la nobleza.

No cabe duda de que Nezahualcóyotl nos dejó un gran legado en todos sentidos.