1° de Mayo, Día del Trabajo

Pablo Moctezuma Barragán

Hace 135 años, el 1º de mayo de 1886, miles de obreros de Chicago se lanzaron a la Huelga General. Estaban cansados de trabajar de sol a sol, no había límite alguno a la jornada de trabajo. Hombres, mujeres y niños eran explotados y la miseria reinaba en sus hogares.

Estalló la huelga y abandonaron su trabajo exigiendo jornadas de 8 horas, paralizando totalmente la ciudad. Se unieron albañiles, carniceros, jugueteros, tipógrafos y mineros, sumaron 50 mil huelguistas. En la fábrica McCormik de las pocas que seguía laborando se reunió una gran masa exigiendo que también paralizaran. La policía intervino e hizo fuego contra los obreros. Hubo 6 muertos y muchos heridos.


Al día siguiente luego de repartir 20 mil volantes se celebró un mitin de protesta en completo orden. Casi al terminar 180 policías los rodearon. Un provocador lanzó una bomba hiriendo a los policías de Chicago que dispararon causando una gran masacre. La policía comenzó a detener, secuestrar y allanar domicilios.

Los dirigentes fueron encarcelados, aun siendo inocentes, su culpa era defender derechos. La prensa desinformaba, y calumniaba a los trabajadores. Los acusaban de agitadores y terroristas. Acusaron a 9 dirigentes de conspiración y asesinato y 4 fueron condenados a la horca.

El juicio se convirtió en un juicio a la clase opresora. En todo el mundo se levantó una gran solidaridad. Llegaron millares de cartas de trabajadores de Inglaterra, Francia, España, Rusia, Holanda, Italia y cientos de sindicatos. Los verdugos no cedieron y fueron ejecutados quienes se conocerían como los mártires de Chicago Spies, Parsons, Fischer y Engel. Ling se suicidó para no dar gusto a sus verdugos.

Murieron dignos y valientes, su vida se acababa, pero su causa había crecido, su idea era recogida por millones. A partir de 1889 el Congreso Internacional Obrero Socialista de París que fundó la Segunda Internacional proclamó el 1º de Mayo como jornada internacional de lucha de la clase obrera. Desde entonces en todo el mundo se empezó a celebrar este día, no como un día de fiesta sino como un día de lucha. La lucha por la jornada de ocho horas continuó y se extendió en todo el mundo a partir de 1889.

En México fue reconocida por la Constitución de 1917 en su artículo 123 acompañada de los derechos básicos. En el marco de la Revolución se iniciaron las conmemoraciones del 1º de mayo. La primera vez que se conmemoró fue en 1913, organizada por la Casa del Obrero Mundial, El Hemiciclo a Juárez fue tomado y la voz obrera escuchada. Acompañados de tambores, pancartas y gritos, se posicionaron frente a la Cámara de Diputados, donde demandaron una jornada laboral de ocho horas y otras demandas, había que tener valor para salir a manifestarse en medio de la dictadura de Victoriano Huerta -asesino de Madero- pero lo hicieron y desde ese año continuó la tradición. Esta lucha consiguió que la Constitución de 1917 reconociese las ocho horas y los derechos laborales por primera vez en el mundo, siendo en su momento la Constitución más avanzada en lo social.

Pero en la actualidad el retroceso es patético. ¡¿Quién trabaja ocho horas?! Las jornadas son de 12, 14 horas y más. La gente necesita tener dos trabajos, laborar los domingos y en vacaciones, se trabaja día, noche y las tecnologías modernas lo facilitan. El salario no dejó de caer desde 1976, en un 80% hasta 2018. Hoy se ha comenzado a recuperar pero sigue siendo más bajo que en Guatemala.

Este primero de mayo debemos reflexionar, cómo luchar y organizarnos para hacer efectiva la jornada de ocho horas, todos los derechos laborales y contra las UMAS. Y como una vez garantizada esta demanda de hace 150 años, pasemos a la jornada de seis horas que las modernas tecnologías facilitan y ya se implementa en muchos países modernos como Dinamarca, Países Bajos, Noruega, Suiza, Alemania y otros con semanas de 35 horas.

Hay que trabajar para vivir… no vivir para trabajar sin descanso. Es inaceptable que en pleno siglo XXI se vivan formas de verdadera esclavitud moderna como la que sufren los Jornaleros de Baja California Sur. Los migrantes, las víctimas del outsourcing, del trabajo infantil y cientos de miles más. Este 1º de mayo vamos a defender los derechos de todas, todos y todes.

El Estado es responsable de garantizar los derechos laborales por medio de la prevención, atención, sanción y debe intervenir con energía para tal efecto, por lo pronto hacer valer los derechos constitucionales y renovar la Ley Federal del Trabajo en el marco de respeto a esos derechos. Implementar la discusión de una Nueva Constitución que organice a la sociedad en torno a derechos del trabajador, por encima de los privilegios patronales. Es necesario un programa nacional de organización desde las comunidades, y desde todos los sectores de la economía para la inspección rigurosa, en todo el país, de las condiciones laborales y que facilite la organización y la denuncia de los afectados, así como una amplia campaña de difusión y de conciencia sobre los derechos laborales. Implementar un programa de “testigos protegidos” para la denuncia de todos los casos de violaciones laborales y hacer valer la ley estrictamente, penalizar, multar y otras sanciones, a las violaciones a la ley laboral porque es un crimen arrebatar el sustento a las familias. Todos los trabajadores y trabajadoras deben contar con los medios para expresar sus demandas e inconformidades. Implementar un programa para hacer realidad el derecho al empleo universal y seguridad en el empleo. Se tiene que lograr la pensión garantizada por el Estado a todas y todos los trabajadores, implementar un sistema de pensiones que acumule la antigüedad desde el primer día que se comienza a laborar. Prohibir estrictamente el outsourcing, y que el Estado sea garante del empleo digno con salario suficiente e implementar un programa para que el Estado genere empleo desde lo local hasta lo nacional y con desarrollo sustentable, así como, garantizar todas las prestaciones para todos y todas desde su ingreso a laborar cuenten con ellas.

Agilizar y garantizar el aparato de justicia laboral. Promover la democracia y autonomía sindical. Popularizar ampliamente historias de éxito de trabajadores por sus derechos. Regular estrictamente el pago de horas extras. Apoyar tanto a las madres como a los padres en el tema de cuidado de los bebés. Difusión amplia de la problemática laboral. Solo el desarrollo incluyente e integral de la economía garantiza el empleo y se requiere la elaboración de un Programa Nacional de Empleo, que ataque a fenómenos como el de la obsolescencia programada porque afecta el empleo y debe ser erradicada, pero además daña al medio ambiente y a los consumidores, lleva a una mayor explotación y disminución del nivel de vida pues bienes y servicios duran menos y obligan a trabajar para resarcirlos. Invertir en el derecho al empleo a migrantes y reconocer el trabajo doméstico. Garantizar la jornada de ocho horas, e implementar los mecanismos de vigilancia que la eviten, tomando en cuenta que el salario debe alcanzar para cubrir las necesidades, sin la urgencia de laborar horas extras, es necesario evitar los despidos durante la pandemia. Urge revertir la reforma laboral creada por Felipe Calderón e impulsada por Peña Nieto en cada uno de sus aspectos. Luego de 150 años de lucha por la jornada de ocho horas, comenzar a demandar la jornada de seis horas. Que la Unidad de Inteligencia Financiera intervenga para detectar sistemas de extrema explotación.