18 de febrero de 1856 y Juan Álvarez Hurtado

Valentina Galeana


Es necesario rescatar la memoria histórica, el 18 de febrero de 1856 se instala el Congreso Constituyente convocado por Juan Álvarez para redactar la Constitución de 1857. Para convocar a la aprobación de una Nueva Constitución, hubo que derrocar al régimen dictatorial de Antonio López de Santa Anna, que había vendido y entregado al país. La Revolución de Ayutla que encabezó Juan Álvarez, apoyado por Ignacio Comonfort. Juan Álvarez fue uno de los patriotas más destacados de su época.


Nació en Atoyac de la concepción hoy Estado de Guerrero el 27 de enero de 1790. Fue un militar mexicano, pieza clave durante la mayoría de los conflictos armados del México independiente, desde la guerra de independencia hasta el derrocamiento del emperador Maximiliano.

Cuando cumplió veinte años se incorporó como soldado en las fuerzas independentistas de José María Morelos y Pavón, con él participó en diferentes combates después del repliegue insurgente que dirigió junto a Vicente Guerrero, tras la programación del Plan de Iguala recibió la orden de tomar por asalto el puerto de Acapulco misión que cumplió exitosamente al término de la lucha independentista.

Combatió al imperio de Agustín de Iturbide hasta su derrocamiento en 1823, apoyó la candidatura a la presidencia de la república del general Vicente Guerrero, combatió a los conservadores en donde el reconocimiento no se hizo esperar en todo el Estado de Guerrero, en 1838 se enfrentó a los franceses durante la guerra de los pasteles, también luchó contra la intervención de Estados Unidos.

Entre 1847 y 1849 al crearse el Estado de Guerrero se convirtió en el primer Gobernador de esa identidad, en marzo de 1854 en Ayutla Guerrero, Juan Álvarez e Ignacio Comonfort dan a conocer el plan de Ayutla en el cual se desconoce la dictadura de Santa Anna y se propone la elaboración de una Nueva Constitución.

Después de la caída de Santa Anna, éste traidor vende patrias huye al extranjero dejando en la presidencia a Martin Carrera, en un primer momento hubo la tentación de reconocer este gobierno, pero el gran Benito Juárez los convenció de no transigir y logró que Martin Carrera renunciara a su pretensión, Juan Álvarez expidió un manifiesto y formó un consejo integrado por un representante de cada estado, el consejo eligió a Juan Álvarez como Presidente de la República y nombra como Ministro del Interior y Exterior a Melchor Ocampo, Ministro de Guerra a Ignacio Comonfort, Ministro de Hacienda a Guillermo Prieto y Ministro de Justicia y Educación Pública a Benito Juárez.

Sin embargo desde un inicio Comonfort propenso a conciliar, se mostró muy temeroso de afectar los privilegios de la iglesia y el ejército que habían servido a la dictadura de Santa Anna y el freno que imponía Comonfort, la no adopción de medidas revolucionarias y la falta de un acuerdo de un programa, indignó a Melchor Ocampo quien renunció a su cargo, Prieto y Juárez sin resolverse a dar el paso, Juárez quería aprovechar para al menos emprender alguna de las reformas que eran tan necesarias, sin embargo, los cambios se daban con gran dificultad.

Al llegar el presidente Álvarez a la Ciudad de México fue objeto de burlas por parte de la gente rica y privilegiada, lo consideraban muy humilde, honrado y no transigía con las transas y acciones abusivas, para aislar a Juan Álvarez rodearon a Comonfort halagándolo y cultivando su egoísmo y presunción.

La Constitución de 1857 fue traicionada por Ignacio Comonfort, quien prefirió desconocerla para contentar a los conservadores, pero éstos dieron un golpe de Estado. Fue cuando Benito Juárez emprende la Guerra de Tres Años contra los conservadores encabezados por Miramón y Zuluaga y fue a través de la lucha que triunfó la Constitución y la Reforma. Los conservadores buscaron apoyo en el extranjero y provocaron la invasión francesa y el Imperio del “emperador” Maximiliano. Juárez y el pueblo de México lograron la victoria y restaurar la República en 1867.

El inicio de la lucha se debe a Juan Álvarez quien convocó al congreso para elaborar la constitución de 1857, e intervino activamente en defensa de la reforma durante la intervención francesa que duró tres años regresó al campo de batalla con su división del sur en donde Benito Juárez le delegó en su ausencia la responsabilidad de las operaciones.

Satisfecho de una vida de lucha y de victorias, murió en 1867 en la hacienda de la providencia en el Estado de Guerrero, poco tiempo después del triunfo de las armas republicanas sobre el imperio de Maximiliano. Pocos patriotas como él, debemos recordarlo y tomar su ejemplo, así como lecciones de lo nefasto que puede ser conciliar con la reacción.