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500 años de la Invasión

Pablo Moctezuma Barragán 


PRÓLOGO DEL LIBRO KUAUHTEMOKZIN DE CRISTINA BETANCOURT

“IN KECHIKIXKAH MANIZ IN ZEMANAHUAK AIX IXPOLIUIZ IN ITENYO IN ITAUKA IN MEXIHKO TENOCHTITLAN”


“Mientras permanezca el mundo, no terminará la fama y la gloria de México – Tenochtitlan”


Se cumplen ya 500 años de la invasión española que comenzó el 12 de marzo de 1519 – año ze akatl – que dio comienzo a un ciclo de obscuridad, dolor y aprendizaje y ya es hora que los mexicanos conozcamos y divulguemos la verdad de lo que sucedió en éstas tierras y recuperemos todo el tesoro que llevamos en nosotros mismos y en nuestra cultura ancestral.

Cristina Betancourt en KUAUHTEMOKTZIN con ojos de un águila que vuela alto a través del tiempo nos lleva a descubrir en verdad quienes éramos y quienes somos. Recorre nuestro espacio, cuna de una de las 5 civilizaciones originarias de la sociedad humana: el Anáuak, que junto con Mesopotamia, el Valle Indo, China y la andina desarrolló un faro cultural.

En el Anáuak, Cristina nos lleva a visitar la gran ciudad de Tenochtitlan, que contaba con el más avanzado urbanismo, astronomía, astrología, infraestructura urbana, arte monumental, zoológicos, aviarios, jardines botánicos, servicios educativos y de salud atención a personas con discapacidad. Ciudad que maravillaba a la vista.

Pero hace 500 años, en 1519 comenzó un período de 9 siglos de 52 años de obscuridad que duró 468 largos años y terminó en 1987. El ciclo de los nueve señores de la noche.

Cristina nos enfrenta a personajes disímbolos, los ancestros que actuaban con respeto y dignidad y respetaban sus costumbres y estaban arraigados a su tierra,  con los pillos venidos de lejos, llenos de ambición, que sólo buscaban oro, poder y satisfacer sus instintos más bajos.

Unos atacaban a traición y por la espalda, luego de hablar dulcemente, los nuestros recibían al extranjero, dialogaban y en último término peleaban no sin antes avisar, dar un ultimátum, un plazo de tiempo y luego ofrecían un combate sin ventajas y donde hacían prisioneros pero no se mataban.

A Moktezuma, que salió a recibirlos educadamente, lo secuestraron en cuanto lo tuvieron enfrente y lo encadenaron. Estando preso Moktezuma el Tlahtoani (vocero en náhuatl- no emperador) les declaró la guerra a nombre del Consejo o Tlahtokan y les dio el ultimátum acostumbrado. Bernal Díaz del Castillo reporta que el prisionero les dijo: “La respuesta y mando que nuestros Teules han dado a nuestros papas y a mí y a todos mis capitanes y es que os demos guerra y os matemos y os hagamos ir por la mar adelante, lo que he colegiado de ello y me parece que antes que comiencen la guerra, que luego salgáis de esta ciudad y no quede ninguno de vosotros aquí, y esto, señor Malinche os digo que hagáis de todas maneras que os conviene: si no mataros han y mirad que se os va la vida”. Los españoles creyeron que era un chisme de Moktezuma que les comunicaba lo que “andaban diciendo” los demás prisioneros, nunca entendieron los españoles – porque sus costumbres eran muy otras – sucedió que el Tlahtoani, a nombre del Tlahtokan (lugar donde “se habla” en náhuatl) que era el que mandaba como Consejo Supremo, le encomendaron a su vocero que les comunicara formalmente que les declaraban la guerra, que se tenían que ir y que si no acataban el ultimátum los iban a acabar.”

Moktezuma, preso y encadenado valientemente les declaro la guerra, pero los españoles lo calumniaron para desmoralizar y dijeron que {él entregó “voluntariamente” el Reino, que cedió la tierra al Rey Carlos, confundiéndolo con el “Señor” de este lugar. Luego inventaron que los creyeron dioses. Cuando ni Moktezuma mandaba (sino el Consejo), ni había aquí Señores (esto se daba en la Europa feudal), ni había propiedad privada de la tierra (no podía entregarse), y que aquí no había ni dioses ni demonios pues veneraban a las fuerzas de la naturaleza y de la sociedad (la lluvia, el viento, el sol, la voluntad) y si les había dado regalos es porque esa era su costumbre con el adversario, y que mientras más débil era, más les daban para no pelear en condiciones de inequidad.

Moktezuma logra liberar a Kuitlahuak, cuando luego de la matanza de la fiesta del Toxkatl la población deja de abastecer alimentos a los extranjeros y sus prisioneros y sale a propuesta de Moktezuma, supuestamente a ordenar que los abasteciera, cuando el Consejo y su vocero le habían dado la orden secreta de desatar la guerra sin cuartel para acabar con los españoles sin importar la suerte de los dignos prisioneros. Kuitlahuak comienza el ataque y cuando los invasores se dan cuenta que su secuestrado ya no les servía para nada, pues no paraba el feroz ataque mexihka, lo mataron, con la idea de huir aprovechando las honras fúnebres que el pueblo le haría a su amado Tlahtoani. Así lo hicieron, pero al huir fueron descubiertos por una mujer y al grito de “Tiahui… tiahui” (adelante..adelante) les dieron su noche triste.

Kuitlahuak luchó heroicamente, siguiendo la indicación que le dieron el Consejo y Moktezuma y derrotó en toda la línea a los invasores, pero como no perseguían para aniquilar a sus enemigos, porque en su tradición el que perdía… se iba, los invasores aliados a pueblos enemigos de los mexihkas terminaron por prevalecer.

Kuitlahuak murió invicto, jamás pudieron derrotarlo, pero sí lo mató la viruela que traían los contaminados y sucios invasores y que contagió y mató a tantos.

El joven Kuauhtemoktzin entró al relevo para dar una batalla formidable contra el invasor, convocando a la alianza a todos los pueblos y naciones del Anauak y a resistir sin tregua al salvaje invasor. Había comenzado el período de los nueve señores de la noche, una etapa de obscuridad de muerte y sacrificio, pero a la vez de gran aprendizaje.

Los heróicos pueblos del Anauak resistieron hasta el último aliento, hasta el punto en que como último recurso Kuauhtemoktzin se dirigió en su AKALLI (lancha) a enfrentar a Cortes y retarlo a un duelo frente a frente. Fue tomado prisionero, junto a su dualidad. Tecuixpo y ya preso reto a Cortés viendo su puñal y le dijo “toma ese puñal y mátame … si puedes”, pero el bárbaro invasor lo encarceló y lo torturó, quemándole los pies con aceite hirviendo. El español quería el “tesoro” pero solo obtuvo el silencio de nuestro joven héroe.

En este trance trágico hubo una mujer, la hija menor y consentida de Moktezuma que se llamaba IXKAXOCHITL (flor de algodón) , que fue conocida como TEKUIXPO (la hija del tecutli) y bautizada como Isabel, que siempre fue hilo de continuidad en todas las etapas, acompañando la resistencia de Moktezuma preso, la ofensiva victoriosa de Kuitlahuak y el último combate de Kuauhtemok, para luego alimentar la resistencia y la victoria futura a través de su descendencia. Ella se casó 5 veces, fue dualidad de Kuitlauak y al morir éste, fue dualidad de Kuauhtemok, luego se le obligó a casarse con dos españoles que murieron muy pronto. Alonso de Grado y Pedro Gallego de Andrade, de quien tuvo un hijo: Juan Andrade Moktezuma que por rebelde fue mandado lejos por los colonialistas, a Ciudad del Maíz al norte de San Luis Potosí. Posteriormente se casa con Juan Cano y tiene 6 hijos. Muere en 1551 de 42 años para ir a acompañar a sus ancestros. Al morir por primera vez en la historia liberó a sus esclavos, a los que ella dice “nunca los trató como esclavos”.

Cristina nos lleva a conocer y a amar a nuestra Tecuixpo y a contemplarla en su relación entrañable con su papá y sus andares con Kuitlahuak y Kuauhtemok. Nos lleva a su vida cotidiana y a apreciar su gran cultura y sus relaciones armónicas.

Han pasado 500 años, luego de la oscuridad viene la luz, a la noche le sigue el día, terminado el ciclo negativo y destructor hemos llegado a la etapa anunciada, cuando sale el nuevo Sol, cuando nos levantaremos y agarraremos nueva fuerza, alimentados por toda la experiencia pasada. Cristina cierra con la luz de la esperanza y nos dice palabras que resuenan fuerte y hondo.


“El nuevo Sol ya salió y el destino de los Mexicas se cumplirá, así como la Luna con su oscuridad fue imposible de evitar, así nuestro amado Sol se impondrá a esta oscuridad que nos gobernó por 500 años, es tiempo de despertar, reclamemos nuestro sagrado destino, rescatemos nuestra identidad, nuestra sabiduría ancestral que es nuestro sagrado Tesoro. 

Aprendamos a gobernarnos a nosotros mismos con honor y ética y unámonos. ¡Un Sol Colectivo nuevamente nos dignaremos a ser!"

¡OMETEOTL!


Y con Cristina, nosotros decimos: IN TLANEZTIA IN TONAHTIU MEXIKA TIAHUI "Que el sol sea brillante, adelante mexicanos"