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Acciones encubiertas de la CIA para derribar el Gobierno de Allende

Miguel Lawner (*).El siglo 31 de marzo 2023


“Una oportunidad en 10; tal vez, pero salvar a Chile”. “No le preocupen los riesgos que involucre”. “Trabajo de tiempo completo: los mejores hombres que tenemos”. “Hacer aullar la economía chilena.”


Estos son los apuntes textuales tomados por el director de la CIA Richard Helms, durante la reunión sostenida el 15 de septiembre de 1970, con el presidente de los Estados Unidos Richard Nixon, quién lo convocó con urgencia, en conocimiento del resultado de la elección presidencial realizada en Chile días antes, y que otorgó la primera mayoría a Salvador Allende.


Según la legislación vigente entonces en Chile, cuando ningún candidato obtenía la mayoría absoluta, el Congreso Pleno debía elegir entre las dos primeras mayorías y la tradición histórica indicaba que siempre el Congreso eligió la primera mayoría.


La elección arrojó el siguiente resultado: Salvador Allende: 36,63% de los votos. Jorge Alessandri, candidato de la derecha: 35,29% y Radomiro Tomic, demócrata cristiano: 28.08%.


La CIA diseñó las más sofisticadas alternativas para evitar que Allende asumiera la Presidencia de la República. Diseñó los planes Track I y Trak II, que sería largo explicar en esta columna. No agotó recurso alguno. Rastreó la posibilidad de golpe entre las fuerzas armadas. Finalmente armó al general Roberto Viaux, acompañado de un puñado de malhechores para secuestrar al comandante en jefe del Ejército René Schneider, pero esta maniobra fracasó debido a la resistencia opuesta por dicho general, quién fue herido de muerte en ese asalto.


Finalmente, la Democracia Cristiana, cuyo candidato Radomiro Tomic, había levantado un programa cercano al nuestro, convino con la UP el apoyo a Allende, sobre la base de suscribir un Estatuto de Garantías Constitucionales, que garantizó la libertad de expresión, el derecho a reunión, el sistema nacional de educación, los derechos de los trabajadores y sus organizaciones sindicales, los derechos de las diversas organizaciones sociales y otras garantías.


Por su parte, algunos magnates criollos comenzaron a conspirar, después de conocerse el resultado electoral. El traidor Agustín Edwards Eastman, director de El Mercurio, viajó inmediatamente a los Estados Unidos tras conocerse el resultado electoral y el día 14 de septiembre de 1970, estaba tomando desayuno con el ya mencionado Richard Helms.


“De hecho, Edwards y Helms sí discutieron exhaustivamente y en detalle la necesidad de un Golpe de Estado en Chile en ese encuentro realizado el 14 de septiembre de 1970, diez días después de la elección presidencial en la que Allende obtuvo la primera mayoría. De acuerdo a un documento desclasificado que en diez páginas resume la reunión, el dueño de El Mercurio entregó extensa información de inteligencia sobre los potenciales conspiradores para un Golpe de Estado en las distintas ramas de las Fuerzas Armadas chilenas y sobre sus preocupaciones respecto al apoyo de Estados Unido”.


“Agustín Edwards, quien había decidido abandonar Chile y partir al exilio, también le entregó a la CIA nombres de otros políticos quienes “aún tienen buenos contactos con los militares” que la CIA podría aprovechar: los dirigentes del Partido Nacional Sergio Onofre Jarpa y Francisco Bulnes, entre ellos”.([1])


La CIA no dejó de conspirar durante todo el mandato de Allende. Financió radios y periódicos opositores, atentados diversos, partidos políticos, radios adversas al gobierno, así como a la organización subversiva Patria y Libertad.


En noviembre del 2000, el Senado norteamericano permitió la desclasificación de 16.000 documentos emitidos por la comisión que presidió el senador CHURCH, relacionados con la actividad clandestina de la CIA en Chile. Este comité, formalmente conocido como Comité Selecto del Senado de los Estados Unidos para el Estudio de las Operaciones Gubernamentales Respecto a las Actividades de Inteligencia, fue un comité del Senado de Estados Unidos que investigó las sospechas existentes sobre las acciones y operaciones de los servicios de inteligencia y de seguridad, y los abusos que de estos servicios hizo la Oficina Ejecutiva del Presidente de los Estados Unidos.


De hecho, la palabra desestabilización, en el sentido político, se empleó, por primera vez en elmundo, para caracterizar el conjunto de actividades encubiertas de la CIA, destinadas a derribar el gobierno constitucional del Presidente Salvador Allende.


En el libro titulado: “La política exterior chilena durante el gobierno del Presidente Salvador Allende. 1970.1973”, su editor responsable Jorge Vera Castillo, incluye el siguiente cuadro obtenido de los informes emitidos por la Comisión Church, destinadas a lograr el derrocamiento del Presidente Salvador Allende y los aportes económicos entregados a personas, partidos políticos, instituciones, radios o periódicos opositores:



1970


14 de octubre: El Comité de los 40 ([2]) aprueba 60.000 dólares para financiar una petición del embajador Korry y comprar una estación de radio.


19 de noviembre: El Comité de los 40 aprueba 750.000 dólares para un programa de acción clandestina en Chile.


1971


28 de enero: El Comité de los 40 aprueba 1.240.000 dólares para la compra de estaciones de radio y periódicos, así como para apoyar candidatos municipales y para otras actividades políticas de los partidos anti allendistas.


10 de mayo: El Comité de los 40 aprueba 77.000 dólares para la compra de un periódico del Partido Demócrata Cristiano. La imprenta no se compra y los fondos son utilizados para subvencionar un periódico.


5 de julio: El Comité de los 40 aprueba 150.000 dólares para el apoyo de candidatos de oposición en una elección complementaria.


9 de septiembre: El Comité de los 40 aprueba 700.000 dólares para el apoyo del periódico más importante de Santiago: El Mercurio.


5 de noviembre: El Comité de los 40 aprueba 815.000 dólares de apoyo a los partidos de oposición y para inducir una división en la Unidad Popular.


15 de diciembre: El Comité de los 40 aprueba 160.000 dólares para apoyar dos candidatos de oposición en unas elecciones complementarias en enero de 1972.


1972:


11 de abril: El Comité de los 40 aprueba 965.000 dólares de apoyo adicional para El Mercurio.


24 de abril: El Comité de los 40 aprueba 50.000 dólares en un esfuerzo por dividir la Unidad Popular.


16 de junio: El Comité de los 40 aprueba 46.500 dólares para apoyar a un candidato en una elección complementaria en Coquimbo.


21 de septiembre: El Comité de los 40 aprueba 24.000 dólares para apoyar a la Sociedad de Fomento Fabril.


26 de octubre: El Comité de los 40 aprueba 427.666 dólares para apoyar partidos políticos de oposición y organizaciones del sector privado en anticipación de las elecciones parlamentarias de marzo de 1973.


1973


12 de febrero: El Comité de los 40 aprueba 200.000 dólares para apoyar partidos de oposición en las elecciones parlamentarias de marzo 1973.


20 de agosto: El Comité de los 40 aprueba 1.000.000 de dólares para apoyar partidos políticos de oposición y organizaciones del sector privado. Este dinero no se gasta.


15 de octubre: (Después del golpe militar): El Comité de los 40 aprueba 34.000 dólares para una estación de radio anti allendista y para gastos de viaje de personeros pro Junta Militar.


Agreguemos finalmente que el periodista Seymour M. Hersh, publicó el 20 de septiembre de 1974, un reportaje especial para el periódico The New York Times, señalando que “entre las personas fuertemente subsidiadas, estaban los organizadores de una huelga de camiones a nivel nacional que duró 26 días en el otoño de 1972, perturbando gravemente la economía de Chile y provocando la primera de una serie de crisis laborales para el presidente Allende”.


Próximos a cumplir 50 años del golpe militar que acabó con el gobierno de la Unidad Popular y con la vida del Presidente Allende, es indispensable recordar las acciones criminales de quienes aparecen hoy como adalides democráticos y que ayer no tuvieron escrúpulo alguno en financiar sus acciones terroristas y desestabilizadoras, con los dólares generosamente proporcionados por el gobierno de los Estados Unidos.


Andrés Zaldívar, por ejemplo, ex ministro de Hacienda del presidente Frei Montalva, militante del Partido Demócrata Cristiano privilegiado con los millones de dólares aportados por la CIA y activo conspirador durante el mandato de Allende, postula hoy como candidato a la elección del Consejo Constitucional, que deberá aprobar el próximo texto Constitucional.


Otro pájaro de armas tomar es Jaime Ravinet, político de larga trayectoria en la DC, desde los tiempos en que dicho partido conspiró contra el gobierno de Allende. Más tarde, fue Ministro durante el primer gobierno de Sebastián Piñera. Luego partidario del neonazi José Antonio Kast en la última elección presidencial, y ahora, flamante candidato de Evópolis al Consejo Constitucional. Ese veleta zigzagueante, aspira a ser electo en el Consejo que aprobará una nueva Carta Magna para Chile.


Esperemos que se cumpla un dicho habitual de nuestro querido amigo y camarada Luis Corvalán: “la mentira tiene patitas cortas”.


(*)Miguel Lawner, arquitecto chileno, Premio Nacional de Arquitectura 2019, director ejecutivo de la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) durante el Gobierno de Salvador Allende.


[1] Nuevo informe de reunión de Agustín Edwards con el jefe de la CIA devela su rol clave en el Golpe


28.05.2014. Por Peter Kornbluh. CIPER.28.05.2014


[2] El Comité de los 40 era un organismo de facto que recibió ese nombre durante el gobierno de Nixon -antes tuvo otros- y lo integraban el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, general George Brown; el subsecretario de Defensa Wiliam Clements; el subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, Joseph Sisco, y el director de la CIA, Richard Helms. El presidente del Comité 40 fue Henry Kissinger, asistente del Presidente en Asuntos de Seguridad Nacional.


El propósito fundamental de este comité -según lo reveló el Informe Church- era aprobar y «ejercer control político sobre las “acciones encubiertas en el exterior» Nota: Información obtenida del libro “La intervención de la Casa Blanca para impedir el triunfo de Allende”, escrito por la periodista ya fallecida, Patricia Verdugo.

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