Ayuda humanitaria de México a Cuba

Leona Guerrero

Entre el viernes y domingo pasados, el gobierno de nuestro país ha hecho llegar a Cuba ayuda humanitaria por medio de aviones y buques de la armada mexicana. La ayuda ha llegado en forma de alimentos e insumos médicos como tanques de oxígeno, caretas, cubrebocas, así como combustibles para poder mantener con energía a los hospitales de la isla; todo en el marco de la tercera ola de COVID-19.


Al respecto, los grupos reaccionarios de nuestro país hicieron notar su egoísta inconformidad sobre esta situación, olvidando que anteriormente el gobierno cubano mostró su solidaridad con nuestro país e hizo llegar médicos que ayudaron a atender a pacientes contagiados de COVID-19 en México.



En consecuencia, el gobierno de México dio a conocer el martes que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y caribeños (CELAC) ha emprendido acciones de “cooperación internacional y asistencia humanitaria a favor del Gobierno de Cuba” para que pueda hacer frente a los efectos generados por la pandemia.

Lo anterior en el contexto de las recientes protestas en la isla impulsadas por grupos derechistas anti-revolucionarios, mismas que se originaron supuestamente por la crisis económica y sanitaria que ha acarreado la pandemia.

Pero cabe señalar que la postura humanitaria del gobierno mexicano no es un hecho aislado. A la par de México, los gobiernos de Rusia, China, Bolivia, Nicaragua y Vietnam, también se han solidarizado con la isla, mostrando su apoyo con ayuda humanitaria para que el pueblo cubano pueda sobrellevar la tercera ola pandémica que asola a gran parte del mundo.

En ese sentido, es importante hacer hincapié en la postura humanitaria y solidaria del actual gobierno mexicano, el cual, desde su llegada, en 2018, al poder ha mostrado una política exterior tendiente a la unidad latinoamericana.

Cabe recordar la postura neutral que tuvo México frente al intento de golpe de Estado en Venezuela en 2019, y su iniciativa para que el pueblo sudamericano dirimiera sus conflictos políticos de manera pacífica y sin intervencionismos extranjeros; o la solidaridad activa mostrada con Evo Morales ante el golpe de Estado en Bolivia, igualmente en 2019.

Estos precedentes, de la mano de la ayuda humanitaria enviada a Cuba, vislumbran una política exterior que no se veía desde los tiempos del cardenismo. Actualmente, México está mostrando una postura firme y soberana frente al constante intervencionismo norteamericano en cuestiones de política interior en las distintas geografías de América Latina, en donde Cuba, por supuesto, no es la excepción.

Por ello, es de resaltar la postura del presidente Andrés Manuel, quien ha declarado, respecto a la ayuda humanitaria enviada a Cuba, que “México es un país independiente, libre y soberano”, agregando que "si se tratara, aceptando sin conceder, de que los barcos llevan armas, pues a lo mejor (...) eso sí podría cuestionarse; pero ¿alimentos? ¿medicamentos? ¿Por qué ese bloqueo?".

Finalmente, en estos tiempos tan convulsos para nuestro subcontinente, en el contexto de la pandemia mundial por COVID-19, es totalmente loable, legítimo y reivindicable, esta postura firme del ejercicio de la soberanía nacional, en aras de la unidad y solidaridad latinoamericana como una geografía que comparte dolencias sociales, políticas y culturales históricamente.

Así mismo, es fundamental repudiar la postura reaccionaria de la derecha servil que hay en nuestro país, misma que se opone de manera inhumana a la solidaridad que el gobierno mexicano ha ofrecido al pueblo cubano.

Es un momento idóneo para apelar a la unidad latinoamericana, como ya lo ha hecho el gobierno mexicano, y un llamado a ejercer la dignidad de los pueblos latinoamericanos frente a las condiciones asfixiantes que son propiciadas por los intereses capitalistas y colonialistas de las potencias mundiales, principalmente los Estados Unidos.