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BENITO JUAREZ, LA RESISTENCIA QUE VENCIÓ AL IMPERIO

Pablo Moctezuma Barragán


Pablo Benito nació el día que comienza la primavera, el 21 de marzo de 1806, en un país ocupado por los invasores españoles. Nació en la sierra oaxaqueña de Ixtlán, en Guelatao, que en zapoteco quiere decir “Noche honda”  en el seno de una comunidad zapoteca que había resistió durante tres siglos el embate extranjero. Hijo de Marcelino Juárez y de Brígida García quienes murieron cuando tenía tres años. El niño huérfano contó con el apoyo de su comunidad y su familia y creció en casa de su tío Bernardino, dedicado a pastorear a los rebaños de ovejas, mientras tocaba su flauta de carrizo.


Su comunidad apenas contaba con 20 casas, pero ahí, en ese lugar tan aislado subsistía la cultura ancestral, que no pudo ser aplastada por la invasión española. El niño Benito fue educado en los sólidos principios zapotecas de respeto hacia todo lo existente, heredado de sus ancestros. Respeto a sí mismo, a su comunidad, a la naturaleza, a la Nación. Creció soportando rigores y ejerciendo la paciencia durante sus largas y tediosas jornadas en el campo. Juárez aprendió  a resistir, y  a respetar. De ahí nace el concepto que defendió toda su vida: “Entre los pueblos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.


Su  raíz le dio fuerza para permanecer toda su vida en lucha, sufrir destierros, persecuciones, ataques, traiciones, cárcel  y para surgir vencedor en todas las batallas. Esta raíz y esta fuerza provienen de las profundidades de las comunidades herederas de los pueblos originarios de estas tierras.  Al respecto José Martí en 1894 escribió que en los pueblos originarios “residen la libertad y la  fuerza de México.


Cuando tenía 12 años todavía no hablaba español ni sabía leer ni escribir. Se trasladó a Oaxaca, donde su hermana Josefa lo acomodó en casa de un encuadernador: Antonio Salanueva donde,  estudió y trabajó para abrirse paso,


Su lengua materna era el zapoteca y apenas hablaba el español, por eso era marginado. En la escuela solo le enseñaban el catecismo del Padre Ripalde , lectura y escritura, ni siquiera le daban gramática. Para poder  aprender optó por cambiarse a la Escuela Real, pero lo reprimieron en lugar de enseñarle. Mientras el maestro Domingo González  le enseñaba a los niños “decentes”  el descuidado ayudante se encargaba de los indios. Benito, dejó la escuela, ofendido porque González en vez de ayudarlo lo regañaba. Con gran dignidad, decidió salirse y aprender por sí mismo, practicando con tenacidad lo poco que había aprendido.


Las ansias de saber lo llevaron a pedirle a su padrino Salanueva que lo inscribiera en el Seminario, no porque quisiese ordenarse sacerdote, sino como única opción de estudio. ahí unicamente tuvo maestros eclesiásticos y su educación fue puramente religiosa. Luego de estudiar gramática latina, debía ingresar a los cursos de teología moral y encaminarse a ordenarse como sacerdote. Benito lo evadió pretextando no tener la edad requerida e ingresó al curso de Artes, que terminó con calificaciones de excelencia, para pasar a estudiar filosofía y luego teología moral.


Corría el año de 1827 y México había cambiado. en aquella época se fundaron dos logias masónicas que en realidad eran los partidos de entonces, los conservadores se agruparon en el Partido Escoces que defendía el viejo sistema y a los grupos privilegiados y el Partido Yorkino que era promotor de las ideas liberales.


Juárez era masón, al igual que José Martí  quien lo fue por influencia José María de Mendive, ingresando en la organización a los 18 años. El primer indicio de la filiación y ejercicios masónicos de Martí se constatan en varios documentos, fechados en 1871, encontrados en una logia de la ciudad de Cienfuegos; entre éstos una carta que anuncia al interesado que ha sido admitido en la organización, rubricada con el seudónimo Anahuac, que era el que empleaba Martí para identificar alguno de sus artículos.


¡Anáhuac! Así firmaba Martí mostrando la íntima identificación con nuestras tierras y su civilización ancestral. Hernán Cortés y los invasores españoles acabaron con el Anáhuac al igual que fue la Fuerzas de caballería del regimiento que llevaba el nombre  de Hernán Cortés,  compuesto por 800 soldados  acabó con la vida de  Martí, un 19 de mayo de 1895. Tantas coincidencias entre los dos héroes y nuestros dos pueblos.


Los masones mexicanos para rendir homenaje póstumo a Benito Juárez, enviaron una pequeña cantidad de sus cenizas para que se depositaran junto a los restos del Apóstol en la ciudad de Santiago de Cuba.


Juárez era liberal, pero se quejaba de que los partidarios del progreso eran muy vacilantes y claudicaban con facilidad por no tener fe en el triunfo de los principios que proclamaban. Había  honrosas excepciones como fue el caso de Benito En Oaxaca, en el Congreso Constituyente triunfaron los liberales, lo que les permitió dictar leyes avanzadas. Se desarrollaron nuevas opciones para la juventud, se abrió el Instituto de Ciencias y Artes, Colegio que no era controlado por el clero católico. Dar paso a la educación laica fue un gran triunfo del Partido Liberal, “al que en Oaxaca se llamaba “vinagre” sobre el Partido Conservador que se conocía como “aceite”.


En agosto de 1828, el joven Juárez de 22 años, ingresó en el Instituto y fue educado por maestros liberales para  para ser abogado.


Los retrógrados no dejaban de atacar al Instituto llamándolo “casa de prostitución” y a sus integrantes “herejes” y “libertinos”.


En 1829 se organizaron milicias militares para enfrentar imperio español que amenazaba invadir a México por el Istmo de Tehuantepec. Los jóvenes patriotas del instituto, se fueron a apuntar. A Juárez lo nombraron teniente de una milicia cívica.  


La lucha entre los liberales agrupados en la logia masonica yorkina y los conservadores agrupados en la logia escocesa continuaba con fuerza, en 1832 cayó el nefasto presidente Anastasio Bustamante, quien junto con Lucas Alamán organizará el asesinato de Vicente Guerrero. Luego de un interinato de tres meses, llegó a la presidencia Antonio López de Santa Anna y a la vicepresidencia Valentín Gómez Farias. Santa Anna aficionado al juego, las fiestas y la buena vida dejó el poder a Gómez Farías, quien comenzó a realizar reformas liberales, y la derogación de leyes injustas como la imposición  a la fuerza de pagar un diez por ciento de los ingresos de cada persona para la Iglesia y la obligación – usando la fuerza pública – de cumplir los votos monásticos.


En 1831 fue regidor del Ayuntamiento de Oaxaca y a los dos años Juárez fue electo diputado al congreso del Estado.


En enero de 1834 se recibió como abogado , y al poco tiempo lo nombraron Magistrado interino de la Suprema Corte, pero por poco tiempo, pues Santa Anna apoyó un movimiento conservador contra Gómez Farías y los conservadores volvieron al poder, despidiendo a Benito Juárez quien fue expulsado de Oaxaca y se le confinó en Tehuantepec.


De regreso a Oaxaca se dedicó a su profesión y a defender a los mas débiles. En aquella época la Iglesia tenía fueros, por lo que los sacerdotes no podían ser juzgados por los tribunales civiles, aliados al poder civil eran intocables. A los pueblos les exigían pagos arbitrarios. Júarez fue encarcelado por representar a los habitantes de Loxicha y luchar por sus derechos.


 Juárez se quejaba, porque aunque repetidas veces se lograba derrocar la administraciónes retrógradas reemplazándola con otra liberal, el cambio era sólo de personas y quedaban subsistentes  las leyes y  las Constituciones (…) así fue que apenas se establecía una administración liberal, cuando a los pocos meses era derrocada y perseguidos sus partidarios”.


En 1843 a los 37 años se casó con Margarita Maza de 17 hija de un hombre acomodado que lo había protegido, Antonio Maza, a quien Juárez conoció 25 años antes, pues su hermana Josefa fue su empleada doméstica.  Ese matrimonio causó un escándalo social, pero a Margarita no le importó y se convirtió en la consejera y compañera de Benito quien no era ni joven ni guapo, ella  decía “…es cierto que es muy feo…pero también muy bueno…”. Tuvieron 12 hijos, de los que murieron 5, muy pequeños, causándoles gran sufrimiento.


En 1844 el gobernador Don Antonio León lo distinguió con el nombramiento de Secretario de Gobierno de Oaxaca. Más tarde Don Benito fue nombrado presidente del Tribunal de Justicia del Estado.


En 1846 Benito Juárez fue electo diputado, trasladándose a la capital de la República. Durante la invasión norteamericana Juárez regresó a Oaxaca y fue nombrado gobernador en 1847. en 1852 Benito Juárez regresa a la vida común . En esos días estalló un motín de la reacción que llevaría por onceava vez al poder a Santa Anna, a quien Juárez había enfrentado, por lo que comenzó la persecución contra Don Benito ya que en 1848 había negado el refugio en su estado al general veracruzano, quien venía huyendo, luego de que había perdido intencionalmente todas las batallas frente a invasor norteamericano. Nos robaron mas de la mitad del territorio. Desde que rechazó a Santa Anna al querer instalarse en Oaxaca, este juró vengarse del entonces gobernador Juárez.


Benito fue aprehendido por órdenes de Santa Anna el 27 de mayo de 1853 Margarita y su familia se quedan en Oaxaca y él fue enviado  al tétrico castillo de San Juan de Ulúa, Veracruz, para ser exiliado a Europa.

Terminó en Nueva Orleans donde se reunió con los más eminentes liberales, Melchor Ocampo, Ponciano Arriaga, José María Mata, y  con ellos formó una familia de patriotas en el destierro.


El 14 de marzo de 1854 fue pronunciado el Plan de Ayutla para derrotar a Santa Anna, Lo promovían  Juan N. Álvarez  insurgente de la independencia de México, e Ignacio Comonfort. Al plan se unieron Benito Juárez, Melchor Ocampo y otros liberales. Con la Revolución de Ayutla se echó a andar la Reforma e inició el principio del fin de los Conservadores y de los intereses del Alto Clero que acaparaban más de la mitad de toda  la tierra rural y urbana.


Benito, llegó en julio de 1855 a Acapulco tras una estancia de año y medio en Nueva Orleans. Llega Goal puerto, con la mayor humildad, contacta a Diego Álvarez, hijo de Juan Álvarez, con quien se presenta Llega andrajoso, empapado por un aguacero tropical, lleno de necesidad. y mal vestido: “Sabiendo que aquí se peleaba por la libertad, he venido a ver en qué puedo ser útil”; se presentó sin decir que era el exgobernador de Oaxaca; de ahí lo llevaron a la Providencia, sede del campamento de Juan Álvarez, para presentarlo con él, quien sin conocerlo lo recibió como a cualquier recluta casual. Los rebeldes, le dan ropas de manta, huaraches y una vieja cobija para dormir. Así se integra al humilde ejército de “pintos” donde le encargan modestas tareas. Cuando se dan cuenta que el recién llegado sabe leer le encomiendan trabajos de escritorio, contestar cartas, etc., una vez que redactaba las cartas las presentaba a firma sin apenas hacerse sentir. Nunca sospecharon la importancia de ese callado señor. Muchos días más tarde, llega una carta de Melchor Ocampo dirigida al licenciado Benito Juárez García, y es cuando, sorprendido, Diego Álvarez le pregunta:


- ¿Es Usted Licenciado?


-Sí señor. - ¿Con que usted es el que fue gobernador de Oaxaca? - Sí señor.


Y rojo de vergüenza le preguntó - ¿Por qué no me había usted dicho esto? - ¡Para qué! ¿Qué tiene ello de particular?


De inmediato se convirtió en secretario particular del patriota Juan Álvarez, quien una vez que llegó a la presidencia, lo incluyó en su gabinete. Donde Juárez colabora con la Reforma a nivel nacional y aporta la Ley Juárez que desata el proceso transformador.


Luego de aprobar la constitución de 1857, Comonfort traicionó y los conservadores usurparon el poder, la presidencia legítima recayó en Juárez, el presidente de la suprema corte de justicia. Quien derrotó a los conservadores tras tres años de lucha.


A Juárez se le calumnia por el Tratado Mc Lane-Ocampo, pero fue una maniobra hábil. Pudo derrotar a los conservadores y obtener todo de Estados Unidos a cambio de nada y así evito peligros descomunales.


Los conservadores contaban con todo el apoyo de las monarquías europeas y negociaron el tratado Mon Almonte “por medio del cual se restablecían las relaciones con España a partir de reconocer las reclamaciones de ese país. Aparentemente inicuo, el tratado representaba, como se pudo comprobar después, una alianza diplomática, política y militar con España”.


Luego de sucesivas derrotas militares, que habían destruido las fuerzas patriotas de Santos Degollado y de Vidaurri, enfrentando la hostilidad de España y Francia, aliados de los conservadores, con un ejército de Miramón que se fortalecía, y las intenciones de Estados Unidos de apoderarse de parte de nuestro territorio, la situación del gobierno de Juárez estaba muy comprometida.


Cuando Miramón puso sitio a Veracruz, significó un jaque mate para el gobierno de Juárez, España le proporcionó al conservador, buques y apoyo. México no podía defenderse sin aliados, tenía todo en contra, era vital dividir a las potencias: Estados Unidos y países europeos, que lo amenazaban, en esas condiciones se firmó el Tratado Mc Lane Ocampo.

El presidente de Estados Unidos, James Buchanan, que había sido secretario de Estado del presidente James Polk durante la guerra de invasión contra México, mandó a negociar a Robert Mc Lane como ministro plenipotenciario ante el gobierno de Juárez.


En esas condiciones de extremo peligro había que maniobrar hábilmente y Benito lo hizo. Era necesario obtener el apoyo de Estados Unidos, frente al poderío de los conservadores respaldados por las potencias europeas, cediendo lo menos posible. De entrada el gobierno de Juárez se negó  a la venta de territorio alguno, en cambio jugó con la ambición de los yanquis que querían el derecho de tránsito por el Istmo de Tehuantepec hacia Estados Unidos, desde el puerto de Tehuantepec en el sur, hasta Coatzacoalcos en el Golfo de México, y con la responsabilidad de México de emplear fuerzas militares para la seguridad de las personas que transitaran, también anhelaban contar con el derecho de tránsito desde diversas ciudades fronterizas. En vista de que querían comprarle a México la Baja California y el presidente Buchanam amenazaba con invadir México para lograr sus objetivos, habría que pararlo con una maniobra táctica. En Veracruz Melchor Ocampo comenzó las negociaciones.


Para obtener el reconocimiento y el apoyo militar de Estados Unidos, Benito Juárez jugó con el tiempo y con las ambiciones de los gringos y retrasó la firma de un tratado, hasta diciembre de 1959, para que los tiempos políticos impidieran la ratificación del tratado en el senado de Estados Unidos, donde el demócrata Buchanan estaba en minoría ante la oposición de los senadores republicanos, que en 1858 habían ganado la mayoría en el Congreso. El año 1860 fue electo, el republicano Abraham Lincoln nominado candidato en mayo y ganando las elecciones en noviembre. Juárez sabía que en Estados Unidos estaba muy dividida la opinión, de hecho en pocos meses iba a estallar la guerra civil. El Congreso de mayoría republicana no iba a aprobar ningún tratado de Buchanan, por lo que el Tratado McLane-Ocampo era letra muerta. Así Juárez obtuvo todo el apoyo de Estados Unidos a cambio  de un documento que iba a convertirse en “papel mojado”, la cláusula que marcaba que el tratado,  en caso de ser ratificado por el congreso de Estados Unidos, debía ser también ratificado por el senado mexicano y por el presidente Juárez, era la tabla de salvación. Benito jugó sus cartas magistralmente y ganó. El tratado nunca fue ratificado por el congreso y aún si lo hubiesen hecho faltaba la ratificación por el congreso mexicano, que de hecho no existía, y del presidente Benito Juárez, de modo que los compromisos del gobierno liberal eran fútiles, como apunta la sabiduría popular: “Del dicho al hecho… hay mucho trecho”. En octubre de 1860, Juárez no aceptó prorrogar el tratado, a pesar de la opinión mayoritaria del gabinete de hacerlo, y retiró su firma, dando fin a esta amenaza. Al llegar al poder  Abraham Lincoln el 4 de marzo de 1861, el asunto del tratado se convirtió en tema del pasado, y se superó la amenaza… Juárez arriesgó y ganó.


Benito Juárez García jugó magistralmente sus cartas, preservó la soberanía de México, mantuvo unido al país y frustró las ambiciones de las grandes potencias opresoras.


El 6 de mayo de 1861, Benito Juárez, en su calidad de presidente de México, prohibió un hecho que se daba como consecuencia de la Guerra de Castas: la deportación de indígenas mayas como esclavos a Cuba. En esa misma época Martí era un niño viviendo en Caimito, Matanzas y enfrentó sus primeras experiencias ante la esclavitud y el tráfico clandestino de esclavos, así como los abusos y crímenes contra las personas esclavizadas. Observaba con indignación el desembarco de cargamentos de esclavos y los terrible castigo para los negros que podían llegar hasta la muerte. Carlos Manuel Cespedes inició la liberación de la esclavitud en 1868 y esta fue una causa que defendió Martí con energía siempre.


El 17 de julio de 1861, durante la presidencia de Benito Juárez, el Congreso suspendió por 2 años los pagos de la deuda, pues consideró prioritario atender las necesidades de la Nación. El siguió la política de Morelos de no reconocer deudas  injustas. Fueron los conservadores: Lucas Alamán, Anastasio Bustamante, Miramón y Zuloaga quienes endeudaron al país y  todos los gobiernos progresistas: Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, Valentín Gómez Farías y Benito Juárez suspendieron el pago de la deuda para atender las prioridades del país y de su población.


Este pretexto fue utilizado por tres potencias para intervenir militarmente en México. Con el apoyo de los conservadores, derrotados en la Guerra de Reforma y quienes no dudaron en recurrir a los extranjeros para oprimir a su propio pueblo, Inglaterra reclamaba 70 millones, Francia 27 millones y España 10 millones.


Frente a un enemigo muy superior militarmente, con necesidad de retroceder de ciudad en ciudad y en ocasiones a un paso de la muerte, el presidente Juárez no depuso jamás las armas, no accedió nunca a un compromiso con el enemigo. Rechazó con energía todas las proposiciones de paz de Maximiliano y encontró en el pueblo de México la fuerza para resistir y triunfar sobre el poderoso ejército francés y aliados.


El 5 de mayo de 1862 los patriotas mexicanos lograron vencer al ejército francés, el más poderoso de la época, que en 50 años no había sufrido ninguna derrota y acabada de conquistar el Norte de Africa y el Sudeste Asiatico. México venció impactando al mundo, los indigenas zacopoaxtlas de la Sierra Norte de Puebla tuvieron una intervención decisiva. La victoria definitiva se logró 5 años después en 1867. Decía José Martí al respecto de este triunfo “…que un principio justo, desde el fondo de una cueva puede más que un ejército.”


En 1867, después del triunfo de la lucha del pueblo de México contra los invasores extranjeros  escribió Víctor Hugo celebre escritor francés.


"Un ejército, el más aguerrido de Europa, teniendo como apoyo una flota tan poderosa en el mar como lo es él en tierra, teniendo como recursos todo el dinero de Francia, con un reclutamiento siempre renovado, un ejército bien dirigido, victorioso en África, en Crimea, en Italia, en China, valientemente fanático de su bandera, dueño de una gran cantidad de caballos, artillería y municiones formidables. Del otro lado, Juárez.


Por un lado, dos imperios; por otro, un hombre. Un hombre con otro puñado de hombres. Un hombre perseguido de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, de bosque en bosque, en la mira de los infames fusiles de los consejos de guerra, acosado, errante, refundido en las cavernas como una bestia salvaje, aislado en el desierto, por cuya cabeza se paga una recompensa. Teniendo por generales algunos desesperados, por soldados algunos harapientos. Sin dinero, sin pan, sin pólvora, sin cañones. Los arbustos por ciudadelas. Aquí la usurpación, llamada legitimidad, allá el derecho, llamado bandido. La usurpación, casco bien puesto y espada en mano, aplaudida por los obispos, empujando ante sí y arrastrando detrás de sí todas las legiones de la fuerza. El derecho, solo y desnudo. Usted, el derecho, aceptó el combate."


Luego del triunfo, Juárez se negó a reconocer las enormes deudas contraídas por Maximiliano. Oponiéndose al pago del adeudo de 450 millones de pesos que le exigían, Benito Juárez y su ministro de Hacienda, José María Iglesias, consiguieron hacer ajustes y bajar el adeudo. Solo reconocieron 84 millones de pesos.


Júarez trabajó por su pueblo hasta el último día de su vida en el que ya con un ataque al corazón continúo atendiendo los asuntos de gravedad para México.


Júarez y Martí lucharon hasta los últimos días de sus vidas por las independencias de sus países natales, y la de los pueblos de todo el mundo.


Martí en su articulo El día de Juárez, en el periódico Patria en la edición del 14 de julio de 1894, destacó: “Juárez, el indio descalzo que aprendió latín de un compasivo cura, echó el cadáver de Maximiliano sobre la última conspiración clerical contra la libertad en el nuevo continente.”

Y además resaltó: “Él, el tabaquero de New Orleáns, el amigo pobre del fiel cubano Santacilia, el padre desvalido de la familia que atendía en Oaxaca la pobre tendera, él, con los treinta inmaculados, sin más que comer maíz durante tres años por los ranchos del Norte, venció, en la hora inevitable del descrédito, al imperio que le trajeron los nobles del país.”


Un gran apoyo en la lucha fue el cubano, nacido en Santiago de Cuba Pedro Santacilia Palacios quien por promover la independencia de Cuba de los invasores españoles fue encarcelado y luego exiliado. En Nueva Orleans conoció a Benito Juárez con el quien se hermanó en la lucha, al casarse  con la hija mayor de Juárez, Manuela Juárez Maza se convirtió en su yerno. Durante la invasión francesa  se encargaba de buscar armas en Norteamérica para la causa republicana en México, tarea difícil pues Estados Unidos  estaba en plena guerra civil. Alentó a  Juárez para reconocer el derecho del pueblo cubano a la beligerancia, a luchar por su independencia. Fue un apoyo fundamental para Juárez y para la causa de La Reforma en México.


Cuba y México están hermanados por la resistencia, sus grandes héroes hicieron causa común en la lucha por la soberanía y la independencia, ambos pueblos han mostrado en momentos decisivos su capacidad de llevar a la victoria los anhelos de los pueblos y de ser solidarios con todos los pueblos y Naciones del Mundo.

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