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Crisis Energética.

Leona Guerrero

Durante los últimos meses España, la unión europea, y diferentes países, como, Japón, China, Inglaterra, Brasil, han sufrido el encarecimiento de los precios del sector energético, especialmente en la luz y el gas licuado.

Europa, por ejemplo, tiene menos tiempo para almacenar combustible antes del invierno. Inglaterra, por la falta de conductores ha encarecido los precios de los combustibles y el suministro es insuficiente.


En China, los costes de producción industrial se dispararon en los más altos índices en los últimos 25 años y esto se debe a la escasez de energía y el aumento de los precios en materias primas.

En Brasil, el gobierno ha dejado en manos de los consumidores la reducción del alza de los precios, pidiendo en cadena nacional que se utilice menos energía en los hogares, incluso Jair Bolsonaro apuntó en la privatización de PetroBras, para evadir responsabilidades en los límites de precios. A todo esto, se suma el rezago económico que ha dejado la pandemia de Covid- 19 y que afecta de manera inmediata a las familias.

Algunos economistas, apuntan a que esta crisis de suministro energético está ligada a la volatilidad de precios, contratos rígidos, y en el caso de España, a la política de centralización europea en los últimos 20 años.

También mencionan que principalmente azota a economías que tienen control de precios. Lo real es que el control de precios tiene ventajas de las cuales se pueden mencionar las siguientes:

· Es una forma en la que el gobierno asegura que un producto sea accesible a la población.

· Los ciudadanos y empresas tendrán menos incertidumbre respecto a cuánto costará la mercancía en cuestión.

· Evita que un producto de importancia para la población se eleve fuertemente por escasez. Así, en estos casos el Estado tendrá que asumir el costo de la subvención.

Lo malo, es que los sectores industriales privados piden compensaciones al gobierno para “poder” reducir los costos, siempre exigen subsidios.

Muchos expertos afirman que la solución es la transición a energías verdes, pero hacen caso omiso a las políticas ambientales y que deforestación, por ejemplo, destinada a la minería y la agricultura ilegal, en muchos casos, genera falta de lluvias y eso genera una presión ante el sistema energético y que como en el caso de Brasil, genera la peor sequía de los últimos 91 años. Ya que esta nación depende del sistema hidroeléctrico y produce más del 60% de la electricidad del país.

Y en esta situación las corporaciones privadas han aprovechado para especular, manejar el sector a su conveniencia y hacer pagar al consumidor precios exorbitantes.

En el caso de México, el Presidente Andrés Manuel López Obrador busca con la reforma energética que los ciudadanos no paguen más, que no haya aumento de precios, pero sobre todo que no haya subsidios para las grandes empresas del sector energético.

¡Por la soberanía, debemos producir y distribuir nuestra energía!