Defensa de la medicina tradicional hoy hablamos del pericón

Rocío Luna

La Red Mexicana Autónoma de Médicos y Parteras Tradicionales lanzó la petición “¡Defendamos la Medicina Tradicional Indígena! No a la Reforma a la Ley General de Salud”, dirigida a Olga María Del Carmen Sánchez Cordero, presidenta de la Cámara de Senadores, en abril de 2021. Dicho organismo recibió un dictamen de la Cámara de Diputados y Diputadas que pretende reformar y adicionar diversas disposiciones a la Ley General de Salud en materia de Medicina Tradicional Indígena.


Indicaron que, el objetivo del dictamen es adjudicar al Estado mexicano, a través de la Secretaría de Salud, la competencia de “regular, utilizar y aprovechar” la medicina tradicional indígena, estandarizando sus prácticas bajo normas de la medicina hegemónica que, por su origen y naturaleza, son ajenas a las culturas de los pueblos.

Por ello, colectivos de médicos y parteras tradicionales junto a grupos de la sociedad civil y académicos, analizaron el dictamen y concluyeron que, si es aprobada por la Cámara de Senadores, afectarán los derechos colectivos de los pueblos indígenas establecidos en la Constitución y en diversos tratados internacionales en materia de derechos culturales, ambientales, económicos y sociales.

Mencionaron que, las reformas impondrán una serie de reglas de carácter prohibitivo y subordinando a la medicina tradicional y su diversidad de prácticas, tanto al sistema hegemónico de salud como a los intereses corporativos de la industria biomédica.

Lo anterior, afecta la permanencia y continuidad de conocimientos y prácticas relacionadas con la salud comunitaria que representan aspectos fundamentales de los sistemas bioculturales de los pueblos indígenas, esto impacta la relación con el territorio y los recursos asociados, es decir, la administración, conservación y reproducción de plantas medicinales, su relación con la agricultura tradicional y los ecosistemas circundantes.

Por eso hoy más que nunca es importante que pongamos en marcha una campaña en la cual informemos a la comunidad y compartamos más información, sino también nos apropiemos de ella, porque el conocimiento es poder.

En este contexto en esta ocasión presentamos a una planta que está muy arraigada a nuestras costumbres prehispánicas y que se ha ido transformando para adaptarse a la cotidianidad del día de hoy hablamos del pericón.

Denominada científicamente como Tagetes lucida, y conocida como yerbanís, e incluso “Hierba de Tláloc”, el pericón es una hierba de la familia Asteraceae originaria de México y Guatemala. Esta planta se utiliza con fines medicinales y también se puede implementar en algunas infusiones y preparados característicos de nuestro país.

Esta planta también tiene un uso ornamental. Además del cempasúchil, el pericón está ligado culturalmente a la celebración del Día de Muertos en nuestro país, que se celebra el 1 de noviembre de cada año. No obstante, se utiliza como medicina tradicional para combatir algunos padecimientos.

Como mencionamos, el pericón es originario tanto de México como del país vecino Guatemala. En nuestro país, la planta se distribuye en estados como Aguascalientes, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca, Veracruz, entre otros.

La pericón crece de manera silvestre, se encuentra en terrenos de cultivo abandonados o cerca de milpas. También está asociado a pastizales, bosques de coníferas y selva baja caducifolia, según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO).

Una de las tradiciones arraigadas en México es la colocación de la flor de pericón en casas, vehículos y sembradíos. Se usa desde tiempos prehispánicos y, tras la llegada de los españoles, se adoptó como protección contra el diablo, que, según la creencia católica, anda suelto el 29 de septiembre, día de San Miguel Arcángel.

El yauhtli (pericón) es una planta asociada antiguamente al culto a Tláloc. La importancia mágico-religiosa del yauhtli, no es solo por ser una herencia indígena, sino porque esencialmente es un patrimonio de México que se sigue utilizando con fines rituales y curativos. Es una ceremonia agrícola tradicional que se realiza el 28 de septiembre (día anterior a la llegada de San Miguel) y donde se usa el yauhtli.

La cruz de yauhtli o pericón (llamada así por la gran semejanza que tiene con el hipericón europeo), se coloca para protegerse contra los malos aires, que pueden dañar las cosechas, los hogares y la vida de la comunidad. Las ofrendas descubiertas en el Templo Mayor dedicadas a Tláloc tenían restos de yauhtli, la planta se usaba como incienso y como flor de ofrenda en las festividades dedicadas al dios de la lluvia.

El 29 de septiembre es la primera “elotada” del año, deleitando elotes hervidos, asados, en esquites o en tamales. Es el día en que tradicionalmente se cosechan los elotes de siembra de temporal. Es también muy común que en las elotadas haya chinelos y las personas festejen bailando.

Las "Cruces de Pericón" es una creencia muy arraigada en diferentes comunidades indígenas nahua de los Municipios entre ellos José Joaquín de Herrera, Zitlala, Ahuacuotzingo, Quechultenango, Chilapa, Tixtla, entre otros incluyendo a los municipios de Tenancingo y Santa Ana, EdoMex.

Tanto como el pericón como el cempasúchil ambas tagetes son parte de un listado de 50 especies empleadas en la medicina tradicional de Morelos. Se sabe que son utilizadas por los curanderos para tratar los nervios, el susto, el empacho y dolor de estómago, pero además como colorante, antibacteriano, para eliminar mosquitos e incluso rituales, indicó María Eva González Trujano, investigadora del Laboratorio de Neurofarmacología en Productos Naturales del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente y responsable del estudio.

El uso de estas plantas puede ser efectivo como terapia alternativa, considerando que medicamentos como el diazepam o el clonazepam –compuestos activos de tipo benzodiacepina–, entre otros de tipo serotoninérgico, podrían ser de mayor costo, además de implicar más riesgos para la salud por los efectos adversos, como generar dependencia a largo plazo.

La medicina tradicional está íntimamente vinculada al cuidado del medio ambiente, al equilibrio y preservación en el cuidado del agua y de la tierra y derivado de ella, a la salud comprendida en la relación biológica, psicológica, social y cultural, de los seres humanos y de los seres vivos con lo que interactúan, siendo estos junto con todos los elementos del entorno natural, minerales y vegetales, más que nunca luchemos por su permanencia por su libre uso y enaltecer a quienes la practican.