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ECONOMÍA PARA LA INTEGRACIÓN COMUNITARIA EN MÉXICO

Pablo Moctezuma Barragán


Hoy por hoy nuestra economía está sujeta al “mercado global”, a las finanzas de las potencias extranjeras y a su exclusivo beneficio, es dominada por el monopolio de las corporaciones en todos los sectores: agropecuario, industrial y de servicios. Nuestro trabajo y nuestros recursos están al servicio de unos pocos, de grandes corporaciones extranjeras y nacionales que imponen sus intereses siempre en nombre del mercado.

Necesitamos una economía que garantice derechos de todas y todos. La economía nacional y regional debe apoyarse en el desarrollo económico de cada municipio, alcaldía y sus comunidades y colonias. Cada localidad tiene potencial de desarrollo y una vocación económica, por las tradiciones laborales de la población, sus capacidades y experiencias, las materias primas locales, sus recursos, su clima y orografía. Cada localidad debe desarrollar su programa de producción agrícola, ganadera, avícola, piscícola que sean posibles.

El sector agrícola se puede desarrollar desde amplias extensiones, hasta los huertos comunitarios y familiares. Fomentando la propia producción de semillas, de fertilizantes orgánicos, de árboles frutales, el procesamiento de su producción agrícola.

En cada economía local se tiene la capacidad de desarrollar la manufactura de preferencia con materia prima local o regional o nacional, para satisfacer la demanda de productos que satisfagan las necesidades de la población: materiales de construcción, mobiliario, vestimenta, implementos domésticos, herramientas, enseres, equipos, recuperación y procesamiento de chatarra, medicamentos tradicionales, calzado, útiles escolares, bebidas, bolsas y empaques no plásticos, artesanía local, con materia prima propia del entorno y de preferencia ecológica y no contaminante, así como de calidad y duración máxima.

Cada localidad debe ofrecer servicios indispensables, de seguridad, educativos, orientación vocacional, ambientales, culturales y esparcimiento, transporte, turísticos. servicios de salud combinando la medicina tradicional con la alternativa y alopatía, servicio de salud mental, de cuidado de la niñez y la tercera edad, de protección civil y prevención de accidentes. La ciencia e investigación y el desarrollo tecnológico para lograr la sustentabilidad. Servicios financieros como la banca comunitaria y la moneda local para el trueque. Acceso al agua potable. En manejo del agua, practicar, la cosecha de agua de lluvia, la implementación de los baños secos que eviten la contaminación de mantos de agua.

Los medios de información, prensa, radio, redes sociales, televisión de cada sitio deben vincular a la gente con sus problemas más palpables y cercanos, educar y concientizar sobre el modo de desarrollar una vida sana y productiva en la que florezca nuestro entorno y fortalezca el tejido social con políticas de amor social, solidaridad, apoyo y beneficio mutuo. Que fortalezcan la identidad local, la memoria histórica, las mejores tradiciones y valores. La educación debe girar en dejar a un lado el afán consumista para valorar lo propio, lo local y nacional, el bienestar de la naturaleza y la sociedad, y poner en el centro las relaciones armónicas entre las personas y con la naturaleza.


Cada localidad debe ser capaz de generar empleo para toda la población productiva y aprovechar las capacidades, intereses, y aptitudes de cada quien, para que encuentre un trabajo que satisfaga las necesidades, personales y sociales. El derecho al empleo debe garantizarse de preferencia desde el nivel local. Es prioritaria la organización laboral que permita que trabajadores y trabajadoras tengan un trabajo cercano, que les permitan combinar la actividad laboral, educativa, con la social y familiar. Desde el nivel local, la organización comunitaria debe apoyar a otros niveles de gobierno para vigilar e impedir violaciones de los derechos laborales de las y los trabajadores. Que, desde el nivel de cada comunidad, usando las tecnologías modernas y tradicionales, se pueda capacitar, perfeccionar conocimientos, aportar innovaciones para el desarrollo laboral. A su vez es necesario que desde la localidad se permita con el apoyo colectivo la calidad laboral plasmada en productos durables y de calidad y se señale y corrijan las deficiencias en el desempeño productivo, se combata la corrupción, la negligencia, la charlatanería, para que lo más valioso que es el trabajo del ser humano se perfeccione y enriquezca, evitando cualquier clase de abuso y explotación.

Cada comunidad tiene su experiencia ancestral acumulada en la experiencia de todas las generaciones que han aprendido a vivir en ese entorno, en su microclima específico la fauna y flora del lugar, es esa experiencia la que indica y define cómo administrar los recursos como educar a los trabajadores, como aprovechar al máximo las condiciones específicas de cada lugar. La naturaleza produce los frutos, las verduras, la forma de prepararlas que son un regalo de la madre tierra para la gente de cada lugar, su forma de vestir, de construcción de vivienda, su identidad que ayuda a reproducir la vida local. No se puede imponer sin consecuencias criterios y modelos de vida y de consumo, ajenos a la región y el país que son propios de naciones que se han desarrollado a miles de kilómetros de distancia en otras condiciones geográficas, climáticas, culturales, sociales. Son muchos y muy variados los recursos de cada lugar y su potencialidad económica, sobran personas para trabajar y producir los bienes y servicios, tenemos creatividad, ideas y alternativas para solucionar los problemas más variados, superar los obstáculos y lograr la sustentabilidad. Es necesario contar con comunidades dedicadas al ejercicio y transmisión de los saberes, conocimientos y tradiciones relacionados con la cosmovisión, el territorio y sus formas propias de desarrollar la vida. Y de una organización que defienda a la comunidad y de su entorno natural y social del saqueo y explotación por parte de las corporaciones.

La base de la tan necesaria soberanía económica es la soberanía local y regional. Sobre esos cimientos podemos levantar un poderoso mercado interno, base de un desarrollo integral de México.

La base de la paz se sostiene firmemente en la integración comunitaria, en la unión de las personas para el autocuidado, en el que se promueva por los guardianes de la paz la acción general para garantizar paz y seguridad, en cada lugar.

Un pilar de la paz son los grupos de brigadistas que tengan como una de sus funciones el ser un factor de paz, logrando un clima de unidad y armonía. De conciliar las contradicciones y conflictos internos. Dedicarse a generar dinámicas para atender a la juventud y conciliarla, de participar en servicios educativos y de salud entre la comunidad. Desarrollar actividades lúdicas de cultura deportiva y de esparcimiento. Hoy por hoy es una activa acción de protección civil ante las inundaciones, huracanes, incendios de bosques, terremotos, deslaves, explosiones, para que en cada comunidad estos guardianes de la paz sean protectores de la sociedad y de la madre tierra.

Es indispensable la coordinación a nivel federal, estatal y municipal para el apoyo de cada comunidad y que, cada una aporte al país y a sus regiones con sus productos y servicios, su arte y cultura.

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