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ECUADOR. 100 días del efecto Lasso.

Jaime Chuchuca Serrano* La línea del Fuego. 28 de septiembre 2021

Desde el gobierno de Mahuad-Noboa y su desenlace, no ha habido un ejercicio directo de la burguesía en la presidencia, sino por intermediarios. El gobierno de Lenín Moreno fue el de un gran pacto político-bancario-empresarial-comunicativo, pero, a diferencia de este, el gobierno de Lasso es en esencia un gobierno bancario-empresarial-comunicativo. Es vital comprender esta diferencia, incluso para comprender el proceso de vacunación, porque Lasso proviene de los grupos burgueses más fuertes del Ecuador, quienes manejan el poder económico, político, social y cultural. Este es el cambio estratégico de la configuración hegemónica, no es lo mismo que gobierne el títere que el titiritero.


La burguesía ecuatoriana se juega su contradictorio discurso de la racionalidad económica y política capitalista en una economía dependiente. El gobierno hace énfasis en un cierto utilitarismo retórico liberal de “beneficio para las mayorías”, aunque se siga beneficiando a individuos y grupos privilegiados. En el discurso, Lasso dice que no es un “gobierno clientelar… ni agencia de empleos, ni oficina de trámites”. Sin embargo, en la práctica política se llenan los cargos con la misma tónica seglar de parentesco, amistades y favores políticos. Igualmente, Lasso sostiene que está de acuerdo con los subsidios que benefician a las mayorías, pero no a los ricos, narcotraficantes y contrabandistas. No obstante, en el transporte tranza con los grandes empresarios y dueños de aerolíneas para beneficiar a una minoría, mientras millones de ecuatorianos tienen que pagar el incremento de los pasajes de bus y productos básicos. Se quitan aranceles para disminuir los gastos de los capitalistas agrícolas y comerciales tecnológicos, pero se mantienen los sueldos al mínimo de miles agricultores y trabajadores. La inversión extranjera anunciada, en petróleo, minería, electricidad e infraestructura, sigue esta misma racionalidad, llegará a 2000 millones de dólares a fines de 2021, pero esto no significa más de 5 mil fuentes de empleo.

Para la reducción del tamaño del Estado, Lasso se escuda en que hay un trabajo inútil que no genera valor dentro del Estado. A pesar de que Moreno despidió a unas 200 mil personas, el Presidente actual garantiza que continuará con los despidos. El déficit fiscal de 63 mil millones (4 mil 500 millones al año), de los que habla Lasso, proviene principalmente del mal manejo del erario público, antes que de la excesiva contratación de talento humano. Aunque Lasso usa la parábola del avión con dos motores, el sector público y privado, para lograr un equilibrio económico, a todas luces, la mayoría de las acciones económicas directas del gobierno están encaminadas hacia el capital privado. Los ecuatorianos/as piden que los Acuerdos Comerciales con China, Rusia y otros países que propone Lasso tienen que hacerse en condiciones de igualdad. Ecuador ya ha sufrido malas negociaciones como la venta anticipada de petróleo a China, que significó ingentes pérdidas de recursos en años anteriores, más aún cuando Lasso quiere duplicar la producción petrolera.

El mayor éxito del gobierno sin duda alguna es la vacunación: 9 millones 603 ecuatorianos vacunados en 100 días, el 52% de la población. Lo que unido a la inmunidad propia de las personas contagiadas y otros factores ha disminuido la mortalidad. Esto supone un retorno paulatino a clases, trabajos presenciales, turismo, deporte y ciertas actividades que se encontraban prohibidas. No obstante, continúa la desigualdad de atención en los hospitales.

La estrategia política del “gobierno del encuentro” llega a consensos y acuerdos políticos con coidearios y grupos cercanos. Mientras que con las organizaciones que agrupan a indígenas, trabajadores, maestros, como la CONAIE, el FUT, la UNE, son tratadas con dilaciones y evasivas. Lasso y CREO tejen y destejen acuerdos con PK, ID y UNES, en una Asamblea Nacional que en menos de 100 días ya ha caído en el descrédito público. Sin importar estos acercamientos, Lasso ha amenazado con llamar a Consulta Popular o muerte cruzada de no aprobarse proyectos de Ley que le parecen urgente, sobre todo se ha referido al Código de Trabajo paralelo y a las reformas tributarias.