EL 28 DE JULIO DE 1904 MURIÓ MARIA CABRALES

Valentina Galeana


En esta fecha recordamos a la gran patriota que respondió al nombre de María Cabrales. Más que un deber es un ejercicio de aprendizaje enriquecedor sobre una vida de múltiples aristas de vanguardia, en una época en que la mujer estuvo confinada generalmente a los roles domésticos y familiares. Murió el 28 de julio de 1904, el pueblo de Santiago de Cuba salió a rendir tributo a la valerosa y extraordinaria cubana en sus honras fúnebres, cuando fue sepultada en el cementerio de Santa Ifigenia.

María Cabrales venció los obstáculos de proceder de una cuna venida de la esclavitud, pues nació en un hogar de cubanos humildes llamados “pardos libres” discriminados por su origen y color, María muy joven conoció Antonio Maceo con quien se casó. Cabrales ejerció la noble labor de enfermera de campaña en los nombrados hospitales de sangre mambises, junto a su suegra, la inmortal Mariana Grajales, hoy reverenciada como Madre de la Patria.

Mariana y María, quienes acompañaron a sus esposos y familiares desde los inicios de la Guerra de los diez años, en 1868, iban a los campos de batalla, una vez terminados los combates a prestar auxilio a los heridos, la influencia de Mariana también fue decisiva en la formación de la joven María de la que no se conocen datos sobre su nivel educacional salvo que sabía leer y escribir correctamente.

Después del fin de la guerra de los 10 años y el vergonzoso pacto del Zanjon, ripostado enérgicamente por la histórica protesta de Baragua, María estuvo junto a su esposo respaldando sus acciones no sólo en el acto de dignidad y rebeldía, sino también en otros intentos en que se implicaron otros revolucionarios en la organización de otras campañas. Después del fracaso de la guerra chiquita partió con su familia al obligado exilio que los llevó a varias naciones caribeñas como Jamaica, Honduras, Panamá, y finalmente Costa Rica, fueron años terribles y duros, pasados con honor y honradez, sin dejar de trabajar y obrar en diversos proyectos por la causa de la independencia cubana.


Primero en Jamaica en 1893, y luego en Costa Rica en 1894, en coordinación con el delegado del Partido Revolucionario Cubano José Martí, María presidió dos clubes patrióticos organizadores de la guerra necesaria del 95. El primero se llamó José Martí y el segundo Hermanas de María Maceo, cuando Maceo partió hacia Cuba en la expedición del Honor, ella se quedó en Costa Rica esperando por las noticias del esposo amado y coordinando apoyo a la causa. Recibió su última carta fechada el primero de diciembre, y él cayó en combate el día 7 de 1896.

A pesar del golpe demoledor que significó para ella la muerte de Antonio logró levantarse y continuar. Desde lejos se dedicó a honrar y defender la memoria del héroe, que el enemigo y cubanos indignos quisieron mancillar tras su muerte irreparable.

Se regresó a Cuba en 1899, sin aceptar pensión alguna a cuenta de los méritos de su esposo, radicó en la Ciudad de Santiago de Cuba, al frente de un asilo de niños huérfanos por la guerra. La propia María declaró en su testamento que nunca tuvo hijos, aunque la tradición popular a veces le ha otorgado esa gracia a esa mujer que repartió tanto amor maternal, además de sus inquebrantables ideales libertarios.

El General Enrique Loynaz del Castillo quien nunca se cansó de ponderar las virtudes de María dijo de ella: porque en ella se ve una hermana, un ejemplo, un símbolo. María Cabrales de Maceo nos presenta en toda su alteza moral, el perfil más bello y noble de la mujer cubana.