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El conflicto saudita-iraní: Estados Unidos el gran actor.

Rocío Luna


Durante la noche del sábado 14 de septiembre de 2019, drones atacaron dos importantes refinerías de petróleo en Arabia Saudita. Aunque muchos periódicos como la BBC han querido engañarnos diciendo que el conflicto entre ambos países es religioso es importante aclarar qué el conflicto saudita-iraní no responde a diferencias religiosas o conflictos históricos. Es parte de proyectos políticos y económicos que intentan ganar poder y afianzarse en una región inigualablemente rica en petróleo, y obviamente uno de los actores principales es Estados Unidos.

Los ataques del pasado 14 de septiembre contra dos plantas de la refinería de petróleo más grande del mundo, la compañía estatal saudita Aramco, han escalado la tensión entre las dos potencias hegemónicas regionales: Arabia Saudita e Irán. aunque hasta el día de hoy no se ha agudizado este conflicto. Los hutíes que son un grupo rebelde que opera en Yemen se adjudicaron el ataque, además que en el pasado ha perpetrado otros ataques similares contra lugares estratégicos de Arabia Saudita, - pero esto tiene una razón de ser ya que es respuesta a la intervención militar en su país desde 2015 de una coalición liderada por los saudíes- Estados Unidos y el reino dirigido por el príncipe heredero Mohamed bin Salman, estos no tienen reparos en asegurar (con pruebas, hasta ahora, poco contundentes) que Irán está detrás de los bombardeos.

Una vez que formuló está idea Turki al Maliki Ministro de Defensa saudí, el mandatario estadounidense Donald Trump declaró “Acabo de instruir al secretario del Tesoro que incremente sustancialmente las sanciones contra Irán”.

Guerra y desestabilización global

Estos hechos lo que generaron es un escenario de descontrol y pone en evidencia a varios países que tienen intereses económicos en la región, es importante recordar que durante el último año las tensiones militares en el Golfo Pérsico han sido escenario constante de ataques militares contra contra lugares públicos a los concurren la población civil. Esto a generado un ambiente donde sólo los cobardes actúan, especialmente donde golpean económicamente es en el Estrecho de Ormuz. En esa zona se han presentado continuos ataques contra buques petroleros, lo que ha llevado a contra ataques y acusaciones mutuas entre Irán, Arabia Saudita y Estados Unidos.

Estados Unidos mete sus manos sucias en todos los conflictos y fomenta la guerra, y cómo no va hacer esto sí es uno de los principales productores de armas y conoce bien su mercado. Arabia Saudita atraviesa una crisis de seguridad, que al parecer se está tornando en una crisis militar de primer nivel, donde las opciones bélicas comienzan a tomar fuerza.

Eso profundiza los temores con respecto al abastecimiento del mercado mundial de petróleo, porque recordemos que estos países se encuentran en una zona con grandes yacimientos y que su colapso puede repercutir en las economías del mundo.

En consecuencia, el precio del crudo seguirá aumentando, justo cuando la guerra comercial entre Estados Unidos y China está llegando a un punto de confrontación tal que empieza producir una recesión económica mundial. Es más se puede especular que este ataque fue solamente un movimiento de una pieza del juego económico que hay entre estas dos potencias.

Si se desata una confrontación bélica, también se verá afectada la producción de petróleo de Irán e Irak, que junto con Arabia Saudita y Yemen conforman el escenario de confrontación directa. Pero seguramente habrá actores secundarios y muchos aseguran que crece el peligro de una guerra mundial.

Si se desata este conflicto bélico desestabilizará aún más la región, pues Irak ya enfrenta graves problemas de cohesión territorial interna ; e Irán, por su parte, sufre las consecuencias de las decisiones del gobierno de Estados Unidos como fue la salida del acuerdo nuclear con Irán, y aunque los países europeos aún participan del tratado, Irán ha afirmado que ya no tiene obligación moral alguna de observar un acuerdo, que prácticamente ya perdió razón de ser. Pues al parecer varios países que se encuentran dentro de este acuerdo lo han violado principalmente Estados Unidos que juega para ambos bandos donde ya saben no oficialmente que provee de armas para que siga funcionando su negocio.

Por otra parte amenazó con sanciones económicas a aquellos países y empresas que tuvieran relaciones con Irán. Y es aquí donde todo saldrá a la luz porque para los países exportadores de petróleo, de capacidades medias y pequeñas este momento representa una panorama bien favorable para ellos gracias al aumento de precios.

Los países deberán hacer mayor capacidad para el abastecimiento, pero estarán al vaivén de las acciones diplomáticas o bélicas que resulten, y de diversas negociaciones que se verán influenciadas por la voluntad de Estados Unidos. Esas afectaciones en los precios se verán reflejadas en el transporte aéreo las industrias derivadas del petróleo pero además tendrá consecuencias económicas en las disputas comerciales y diplomáticas en las que se ve envuelto Donald Trump.

Pero ¿por qué es este tema de nuestro interés? El mundo sigue dependiendo del petróleo, por este se ha derramado tanta sangre de personas y ha tenido “daños colaterales” como algunos llamarían, pero también es causa de muchos problemas ambientales que hoy tenemos, aunque ya existen diferentes alternativas como la energía nuclear, energía solar o eólica son alternativas que aún no tienen el impulso que se desea y tampoco cubren las necesidades del mundo actual qué está invadido de cosas innecesarias. Por eso, en la política saudí, cada vez cobra más fuerza la necesidad de diversificar la economía del reino, para superar su condición de petro-estado. Pero no solamente la política saudí debería poner acciones sobre este tema, porque de desatarse esta guerra por el petróleo se verán afectadas muchas naciones de las qué dependen del oro negro sus economías. Por todo lo anterior, un escenario de guerra abierta con Irán es tan peligroso para Arabia Saudita, como para toda la región y el mundo entero.