EL TRIBUNAL DE LA SANTA INQUISICIÓN

Memoria Histórica / MEXTEKI

12 de enero de 1571, el Rey Español Felipe II ordena el establecimiento de El Tribunal de la Santa Inquisición en el Anáhuac, nuestra tierra que los españoles llamaron “Nueva España”. Querían que el pueblo aceptara el colonialismo y el dominio extranjero por medio del miedo y el terror. A los rebeldes los condenaban a terribles castigos, incluso a ser quemados vivos. Su primer presidente fue el arzobispo Pedro Moya.


Ese año el Virrey Martin Enríquez sostenía una campaña para combatir a los huachichiles que defendían sus tierras de los invasores. El 28 de febrero de 1574 se efectuó el primer auto de fe en Ciudad de México, en el que se castigaron a 63 personas tildándolos de “penitentes” castigando cruelmente a los chivos expiatorio para obligar a la gente a aceptar la imposición de ideas y costumbres ajenas. Los autos se realizaban en espacio público de grandes dimensiones donde los rituales comenzaban la noche anterior por la “procesión de la cruz verde” el punto culminante era cuando se quemaba vivos a los condenados, haciendo de su muerte un espectáculo.

Isabel la Católica. Fundó la Inquisición en 1480 expulsó a los judíos, combatió a los musulmanes. Ella era de Castilla y se casó con el Rey Fernando de Aragón, uniendo sus territorios crean España. Aquí en el Anáhuac comenzó a funcionar informalmente desde 1522 al año del triunfo español. Y todavía hay quien dice que aquí no hubo invasión española, sino una guerra interna entre los pueblos originarios. Los frailes implementaron la Inquisición monástica de 1522-1535 posteriormente se desarrolló la Inquisición episcopal 1535-1571 año en que se instituye el Tribunal. Fray Juan de Zumárraga, el primer obispo de la Nueva España promovió la tristemente célebre ejecución del texcocano Don Carlos Ometochtli, nieto de Nezahualcóyotl a quien QUEMARON VIVO, acusado de idolatría por seguir sus viejas costumbres. Se le ejecutó el 30 de noviembre de 1539.

Así murieron en la Colonia decenas de personas. El “quemadero” estaba en lo que hoy es la Alameda. Otro caso célebre fue el de la familia de Luis de Carbajal quien habiendo sido gobernador de Nuevo León murió en prisión. Su hijo Luis de Carbajal fue quemado vivo el 8 de diciembre de 1596 acusado de practicar el judaísmo. Su hermana Mariana fue quemada 5 años después. Se impedía que alguien pensara diferente encerraban a los prisioneros en celdas oscuras y húmedas, donde el olor a cloaca era insoportable y se oían gritos de los prisioneros torturados.

El 19 de septiembre de 1659, ejecutan a Guillén de Lampart, inmigrante irlandés, precursor de la independencia mexicana. Decía que era hijo del Rey Felipe III de España y que iba a hacer la Independencia para liberar a indios, negros y mestizos.

El Tribunal del Santo Oficio tenía una enorme red de informantes o denunciantes llamados “familiares” provenían tanto de la nobleza como de estratos populares, éstos últimos debían en esta sociedad racista comprobar su “limpieza de sangre” tenían que ser blancos excluyendo a mestizos, indígenas y negros. El 17 de septiembre de 1821, al triunfo de la Independencia se eliminó la Inquisición.

Hoy hay métodos modernos y se usan los medios y redes sociales para “quemar” a los opositores. Los poderosos descalifican a quien tiene ideas diferentes. Implementan algoritmos en redes sociales para anular el alcance de contenidos que no agradan al sistema. Se eliminan cuentas y censuran programas con ideas disidentes. Limitan la exposición del público a todo contenido que pueda alentar el descontento social o político. Ahora te espían a través de las redes, de celulares y computadoras.

En el colonialismo la represión era pública, un espectáculo del Estado colonial que se justificaba porque ejecutaban “Herejes Impenitentes”. Hoy todo se hace a las sombras, se asesina a periodistas, ambientalistas, activistas incómodos o se les “accidenta” de forma que se oculta al poder superior quien está detrás del delito.

La humanidad exige libre expresión y manifestación de ideas sin censura ni represión de las grandes corporaciones y de sus gobiernos como han hecho con Julian Assange preso por informar la verdad. Exigimos su libertad. Es hora de la renovación democrática en la que se pueda informar y defender la verdad sin ser castigados o censurados por los poderosos.