La difícil inclusión laboral de las personas con discapacidad en México

Rocío Luna

Las personas con discapacidad constituyen uno de los grupos más vulnerables con respecto a su integración al mercado laboral. De hecho, en investigaciones a nivel internacional, una menor capacidad física o mental está considerada como uno de los principales factores que generan situaciones de desigualdad y que pueden ser causa de discriminación laboral.


De acuerdo con datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI), en México habitan 7 millones de personas con alguna discapacidad, datos oficiales señalan que menos del 25% de esta población tiene un contrato laboral formal y cuenta con prestaciones médicas, sin mencionar que la brecha salarial puede llegar a ser de hasta 151% en comparación con las personas sin discapacidad, a pesar de tener el mismo nivel educativo, género y edad.

Esto se refleja en la tasa de desempleo de las personas con discapacidad (PCD) es muy elevada, y quienes logran colocarse en el mundo laboral formal lo hacen en puestos de bajo nivel donde no se les paga adecuadamente. Además, se observa que los hombres con discapacidad tienen el doble de probabilidad que las mujeres de obtener un trabajo, marcando una discrepancia en el acceso a la vida laboral de las PCD.

Para abordar la temática es indispensable la previa revisión del significado, alcance e implicaciones de los conceptos de inclusión y exclusión laboral de Jürgen Weller, lo que define como “procesos que permiten el acceso de una parte de la población a empleos productivos con condiciones laborales favorables o adecuadas, mientras que otra parte de la población no tiene acceso a este tipo de empleo”, aquí es necesario enfatizar que el concepto de inclusión laboral es un componente fundamental para alcanzar la inclusión social de PCD, o dicho en otros términos, es un factor determinante para combatir la exclusión social.

En México se tiene la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad que reconoce a las PCD y sus derechos humanos; y mandata el establecimiento de las políticas públicas necesarias para su ejercicio y obliga a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social a promover el empleo de las personas con discapacidad, mediante la eliminación de la discriminación, el diseño de políticas públicas para la inclusión al mercado de trabajo y la revisión de la legislación vigente, con el fin de promover el pleno acceso y goce de los derechos laborales.

Junto con la ley se han realizado esfuerzos para que personas con alguna discapacidad puedan desarrollar su potencial como fuerza laboral, aunque también implica reconocer los retos que enfrenta este sector, uno de ellos son las barreras arquitectónicas, por lo que, al no existir en el país servicios de transporte 100% accesibles, el traslado a la oficina puede ser un gran problema. Tan solo en la Ciudad de México la oferta actual de accesibilidad en el transporte público se distribuye en 4 distintos medios: Sistema de Transporte Colectivo Metro, Metrobús, Sistema M1 (Corredor Circuito Bicentenario) y Sistema de Transportes Eléctricos (Tren Ligero); los cuales no son 100% accesibles.

Ahora durante la emergencia sanitaria por el Covid -19 es importante visibilizar que las personas con una discapacidad han dejado de laborar ante la contingencia, aunque también la pandemia trajo consigo la redefinición del contexto laboral, implementando de manera casi obligatoria el trabajo desde casa. De acuerdo con datos de una encuesta realizada por la consultora PcW en 2020, el 46% de los participantes que son de la población en general mencionó que no había trabajado de manera remota con anterioridad.

Ante esta situación se abren las posibilidades para impulsar la inclusión, dónde se comience a emplear el teletrabajo o trabajo a distancia, siendo este uno de los mecanismos incluyentes más adecuados para las personas con discapacidad, además se estaría aprovechando el desarrollo de las tecnologías que han sido adaptadas para facilitar las actividades laborales.

De hecho, cada día existen nuevas formas para ofertar las competencias laborales de las PCD, como lo son los video currículums, así como la organización laboral; estas están generando nuevas oportunidades, siendo un gran ejemplo de flexibilidad y equilibrio entre la vida personal y laboral de las personas con discapacidad, ofreciéndoles modalidades acordes a sus posibilidades y necesidades.

Por su parte, las empresas y organizaciones de la sociedad civil en México también se han preocupado por la inclusión laboral mediante la implementación de diversos programas o iniciativas.

El Fomento al Trabajo Digno en la CDMX, es uno de los programas sociales de la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo (STYFE), y este cuenta con servicios de vinculación laboral y personal especializado para la atención de personas con discapacidad, entre los que se encuentra el Programa de Ocupación Temporal con vinculación al DIF - CDMX.

Entre las organizaciones de la sociedad civil se encuentra Fundación Humanista de Ayuda a Discapacitados (FHADI), I.A.P una institución de Asistencia Privada que de acuerdo al Directorio Nacional de y para Personas con Discapacidad del INEGI, ofrece un Programa de Inclusión Social y Laboral, dónde contacta a la empresa o institución, tomando en cuenta que cumpla con los lineamientos de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas, con el fin de incluir en la sociedad y a la vida productiva de manera responsable, independiente y digna a las PCD.

Aceptar y valorar la diversidad a través de generar mayores oportunidades e impulsar una cultura de inclusión laboral para personas con discapacidad es tarea fundamental para el gobierno y las organizaciones.

Comprometer al sector empresarial de México con la implementación de programas de inclusión laboral y la contratación de personas con discapacidad hoy es una necesidad, así como garantizar los espacios de trabajo que más favorezcan la no discriminación, brindándoles un ingreso, permanencia y desarrollo en los mismos.

Considerar una perspectiva de discapacidad y género ante lo que está sucediendo en la vida laboral del país hoy más que nunca necesario para no seguir excluyendo a quienes de manera sociohistórica han sido excluidos-as.