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Las invariables asimetrías salariales y laborales con la Unión Europea

Las actuales negociaciones con los europeos una oportunidad para zanjarlas

Andrés Peñaloza Méndez


Bia`lii, Asesoría e Investigación, A.C/bialii.2012@gmail.com

1 de septiembre de 2021

El 28 de abril de 2020, la entonces secretaria de Economía de México, Graciela Márquez, y el Comisario de Comercio de la Comisión Europea, Phil Hogan, informaron la conclusión de las negociaciones para la modernización del componente comercial del Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación entre México y la Unión Europea (UE), conocido como TLCUEM.


Una vez que la propuesta mexicana acerca de las compras gubernamentales a nivel estatal (sub-federal) fuera aceptada por la UE, finalizó el proceso de negociación comenzado en junio de 2016.

De esta manera la cobertura del TLCUEM se ampliaba a nuevos ámbitos: energía y materias primas, desarrollo sostenible, pequeñas y medianas empresas, buenas prácticas regulatorias, transparencia y anticorrupción, entre otras.

En el contexto de la pandemia las autoridades refrendaron su creencia en el libre comercio afirmando que la recuperación económica se debe apoyar con un sistema multilateral de comercio mismo que asegurará los flujos comerciales y de inversiones fundamentales, en sus modelos, para blindar empleos cada vez más precarios, evitar la parálisis de las cadenas de suministro globales y garantizar el acostumbrado consumismo de mercado.

Han transcurrido 16 meses y, todavía se estima que los procedimientos pendientes para que el “modernizado” tratado entre en vigor, tardará hasta finales de este año. Esto es posible si la revisión legal y la traducción del acuerdo se ajusta a la propuesta de la Comisión Europea de dividir el acuerdo en tres partes: Cooperación y acuerdo político; Comercio e Inversiones, hecha para alcanzar con prontitud la aprobación