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Los Negacionistas de la Conquista Española de México.

Los Negacionistas del Holocausto Nazi son el Modelo de los Negacionistas de la Conquista Española de México.


Jorge Veraza


Si observamos con cuidado el vasto panorama de la cultura, es resaltable un curioso paralelismo que hasta ahora ha pasado desapercibido, quizá porque 500 años separan uno de sus términos respecto del otro. Muy reciente, por cierto: el negacionismo acerca del holocausto nazi. No lo hubo, dicen los negacionistas. Algunos de ellos historiadores prominentes, como el francés Francoise Furet, que durante la década de los 80 del siglo XX sostuvo que el holocausto nazi fue un invento yanqui, una leyenda negra antialemana y antinazi para eneltecer la “gesta norteamericana” en la segunda guerra mundial y para aminorar la percepción de la injusticia imperialista Norte Americana o de plano sacarla de foco. Nada de campos de concentración y asesinato de millones de judíos, de comunistas, de demócratas y de gitanos etc. los nazis no avasallaron pueblos ni cometieron genocidios etc.

¿Qué cuál es el término paralelo a este en la historia distante casi 500 años? Se trata de la invasión española de América, eufemísticamente denominada conquista (como si fuera la hazaña de llegar a la cumbre de una montaña o la de lograr el sí de una chica). Y es que, en este caso, el hecho en sí no se puede negar pero sí endulzar; y en vez de llamarlo invasión se comienza por llamarlo conquista, con las resonancias machistas del caso. Pero un hecho histórico así está formado por innúmeros hechos particulares; y muchos de ellos sí que se los puede negar. Así que el negacionismo acerca de la “conquista” de América  se inició ya de la mano de la misma en 1519, luego palideció pero fue en la década de los 80 del siglo XX que comenzó a recuperarse y hoy a 500 años de la invasión al Anáhuac se lo mira fornido y combativo, casi como la mera verdad.


Ahora bien, la forma fundamental en que se presenta el negacionismo de la conquista es como leyenda negra sobre los aztecas. Completada con el reconocimiento sólo parcial de las atrocidades cometidas durante la invasión. En efecto, se trata en el negacionismo de la conquista como en el del holocausto nazi - que procede a Exculpar a Hitler y al movimiento nazi con el fin de que luego de haber sido derrotado pueda renacer y ser aceptado- se trata, de quitarle lo deletéreo y repelente a la invasión española de América, dejando solo lo normal o estándar de una guerra y una conquista, que ni siquiera invasión. Y, sobre todo, 1) no asumiendo ni el genocidio involucrado en la invasión 2) ni la destrucción de la civilización mesoamericana. A lo más el saqueo y la esclavitud siempre minimizados. 3) El lugar de Hitler- el exculpado- lo ocupa en el negacionismo de la conquista, Hernán Cortés y, más de fondo detrás de él, la Corona española. 4) El lugar del movimiento nazi derrotado y renaciente, pero con obstáculos de desprestigio que le dificultan dicho renacimiento, este lugar lo ocupa en el caso del negacionismo de la conquista el neo colonialismo como un todo, el cual -al revés del nazismo- no ha sido derrotado aunque sí desprestigiado. Pero la globalización lo viene prestigiando desde los 80 del siglo XX.


Buen ejercicio mnemotécnico- esto es, para memorizarlo- sería enlistar las 4 tesis básicas del negacionismo del holocausto nazi para, en columna paralela, escribir las tesis principales del negacionismo de  la conquista. Pero en lo que sigue, más bien, procederemos a establecer los hitos de la leyenda negra sobre los aztecas- correlato de la leyenda negra sobre los judíos forjada por los nazis, hoy revocada y aparentemente inoperante; por cierto, no incluida en el negacionismo de los 80 sobre los nazis. Mientras que la construía contra los mexicas cada vez se perfecciona en los días que corren y la gente la cree, pues se dice apoyada en la ciencia.


La leyenda negra sobre los aztecas se presenta del siguiente modo: 1) No es racista sino religiosa: sacrificios humanos es su piedra de toque. 2) Además, contra Moctezuma  (y lo que se hace contra este vale para la civilización mexica y mesoamericana en general)  se señala su despotismo crueldad, credulidad imbecilidad, misticismo enfermizo, cobardía, su ser vende patrias, su ambivalencia y orientalismo sofisticado, a la manera de un sátrapa a lo Sardanápalo. Y es el talante de lo que es mexica. De tal manera que 3) Los sacrificios humanos serían una expresión del despotismo "azteca" civilizatorio, la más repugnante; misma que Moctezuma llevó a su culminación. 4) Eso fue lo que propició la caída del imperio azteca, pues provocó la insubordinación de los pueblos del valle de México contra el así llamado "imperio mexica". 5) cuando, desde antes del principio de las acciones militares, la culposa actitud de Moctezuma lo hizo creer en presagios funestos de la llegada de su castigo y el de su pueblo. Porque, ciertamente, por los presagios inicia la leyenda negra sobre el pueblo mexica y su sometimiento y destrucción. Que como se ve es una pieza ideológica sistemática de desfiguración correlativa de Moctezuma y del pueblo mexica.



De tal manera que esta leyenda negra 1) exculpa de suyo cualquier desafuero  cometido por los invasores durante la invasión. Y, sobre todo, 2) hace una recomendación implícita: la "civilización azteca" debe ser destruida. Esto es, 3) ¡qué bueno que fue destruida! 4) Nada hay que deplorar al respecto. Y 5) hagamos todo lo posible para que nada de eso renazca. Y 6) lo mejor sería olvidarlo...


Por donde llegamos como no queriendo a que, fíjate, la conquista de América por los españoles no existió, que curioso ¿no? Y para terminar cabe señalar la siguiente paradoja.

Más visible y denostado por la prensa mundial, nos es patente el negacionismo sobre el holocausto nazi; y sirvió, efectivamente, de modelo desde los 80 para la factura del negacionismo de esos años sobre la invasión española de América. Pero nótese que, en verdad, es este el que empezó primero. Fue el primer negacionismo por nacido del primer colonialismo. Mientras que el negacionismo del holocausto nazi, ya deriva de otros negacionismos neocolonialistas: el holandés, el inglés y el norteamericano.  Y si Furet encubrió y exculpó a Hitler, más perfectamente se comportó Hernán Cortés, que se encubrió a sí mismo y se exculpó a sí mismo, además de ser el iniciador de la leyenda negra contra los mexicas. Siendo muy exitoso, pues tenía el poder y las armas para hacer que su versión fuera canónica entre los restantes cronistas, historiadores y aún tlacuilos pintores de códices texcocanos, tlaxcaltecas y aún mexica, así como obtuvo de su ejército la complicidad total o parcial en la narrativa pues intereses análogos los unían. De la misma manera en que los intereses generales de la Corona española eran los suyos, aunque algunos particulares de él no fueran los de aquella.


De suerte que al revés del negacionismo del holocausto nazi creído casi por nadie y denostado por casi todo mundo, el negacionismo de las atrocidades de la conquista de América se ha convertido en la narrativa dominante sobre el tema y es creída por mucha gente, mientras es difundida con entusiasmo por la mayor parte de los medios masivos de comunicación y por la mayoría de los libros y autores sobre el tema "Invasión de América"... y de la destrucción de las civilizaciones americanas ni me acuerdo.


Hoy el negacionismo sobre la conquista y la leyenda negra anti mexica se lanzan a nueva empresa invasora de cínica audacia, la de infiltrar la mente de millones de seres humanos con el sermón que dice así: “pueblo deleznable de falsos héroes y deletérea existencia, tu redención consiste en asumir como tu máximo héroe a Hernán Cortés, en vez de denostarlo olvidando, malagradecido, que fue tu padre. Y entiéndelo: la Corona española sólo beneficio y progreso te trajo de la mano de la mejor lengua del planeta, que te eximió de seguir balbuceando en azteca”. Hernán, la telenovela en línea, sintetiza dicho sermón brutalmente y lo escenifica machacona que hasta pena ajena da, idilio romántico entre doña Marina y don Hernán de por medio. Amable ingrediente este último del que careció esa otra síntesis del aludido sermón, la contestación cuasimódica de la Corona española a la carta de AMLO, en la que este sugería una acción conjunta de petición de perdón a los pueblos originarios.