Más Inflación, más Deuda Pública

Peligro de crisis e inestabilidad financiera

Héctor Torres González

La inflación en México se ha disparado en este año. En la primera quincena de noviembre la inflación anualizada es de 7.05%, más del doble que la Cámara de Diputados había determinado en el Paquete Económico para 2021 y la más alta en 20 años. En 2019 la inflación fue de 2.83% y en 2020 del 3.15%.

La inflación es ya un grave problema mundial. La economía capitalista mundial acaba de vivir su peor recesión el año pasado y aún no se reactiva totalmente y aparece el alza continua de precios, que no es transitorio, sino que se va a prolongar hasta, cuando menos, a mediados de 2022. La causa de esta alza de precios es debido a la misma reactivación que demanda de materias primas, enérgeticos y más bienes de consumo. Los grandes gastos de los gobiernos para salir de la crisis son también causa de la inflación. Pero también contribuye al aumento de precios la escasez de materias primas, de suministros y de infraestructura para desplazar las mercancías que se almacenan en los puertos, como también la escasez de mano de obra empleada en el transporte en algunos países. El elevado precio de los energéticos afecta la producción agrícola y repercute en los precios de los alimentos.

En nuestro país la carestía de los alimentos golpea sobre todo a los hogares de menores ingresos porque más del 50 % de su gasto se destina para la alimentación. En los trabajadores asalariados, en los que trabajan por cuenta propia, en los pensionados y en los pequeños y medianos empresarios los ingresos pierden poder de compra. La inflación empobrece a las familias. Los trabajadores que revisan contrato colectivo han visto que los salarios reales se han reducido en -1.0% en lo que va del año. El Índice Global de Remuneraciones de los Sectores Económicos (del INEGI), que mide todas las remuneraciones pagadas a los trabajadores en todas las actividades económicas, se ha derrumbado en -4%, mientras los megáricos se hacen más ricos.

Los aumentos de precios durante el 2021 han roto las proyecciones oficiales de la SHCP y del Banco de México. Para contener la inflación el Banco de México ha aumentado la tasa de interés, y se espera que en su próxima sesión la tasa de 5% se incremente más. Todos los Bancos Centrales de los diferentes países están aumentando sus tasas de interés para contener el aumento de los precios que se sucede a escala mundial, pero con esa medida el crédito se encarecerá y pedir prestado será más costoso. La reactivación de la economía de por sí débil será frenada con el crédito caro y al aumentar la tasa de interés el costo financiero de la deuda pública se elevará. El aumento de precios ya está impactando el valor del peso, depreciándolo. La inflación devalúa las monedas, pero también produce incertidumbres, fuga de capitales, inestabilidad financiera mundial y peligro de mayores crisis. Las altas tasas de interés a escala mundial van a lograr que las deudas soberanas de los Estados aumenten porque estos van a refinanciar sus deudas con mayores intereses. Y los grandes oligarcas financieros internacionales serán los beneficiarios del aumento de los intereses. Es de esperarse que la deuda pública de México se incremente en el futuro perjudicando las finanzas públicas, sangrando más el presupuesto público destinado a la reactivación económica, a la creación de empleos, a la salud, educación, inversiones productivas, etc. Y quien sale perdiendo es el pueblo.

La inflación es consecuencia de la misma reactivación económica que exige una mayor demanda de mercancías, pero también a la escasez de materias primas y a la especulación. Los grandes consorcios capitalistas internacionales buscan recuperar ganancias más rápido en la reactivación económica. La inflación, combinada con el aumento de la tasa de interés y la depreciación del peso, va a dificultar la débil reactivación de la economía mexicana (en el tercer trimestre de 2021 el PIB retrocedió en -0.4%) y, más aún, ante una posible cuarta ola de la pandemia. Ante la inflación los salarios contractuales deben aumentar mucho más que los precios y romper los topes salariales y los salarios mínimos crecerán cuando menos al 30% en 2022.

La situación nacional hace más urgente el disponer de mayores recursos financieros renegociando la deuda pública, no pagando los intereses de ella por cuando menos dos años, aboliendo deudas inmorales e ilegales como las de los rescates bancario y carretero y gravar a las grandes fortunas para destinarlos a la implementación de un programa popular emergente y resolver las carencias nacionales, aumentando los salarios, erradicando la pobreza y las desigualdades sociales. Pero también es preciso emprender acciones internacionales para modificar el actual orden económico y social mundial por uno más justo, solidario y sustentable.




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Promotora Nacional por la Suspensión del Pago de la Deuda Pública – Por el bien de todas y todos: suspensión del pago de la deuda pública !Ya! Por que frente a la crisis económica mundial y nacional y el abrupto frenón de la economía provocado por la pandemia de COVID-19 -la cual está lejos de concluir- es indispensable contar con cuantiosos recursos económicos, que hoy se van en el pago del servicio de la deuda pública, para enfrentar las necesidades básicas de las familias mexicanas, la pérdida masiva de empleos y cierre de ... nomasdeudapublica.org