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México sometido a grandes intereses agroindustriales

Semillas transgénicas y glifosato

Por Izcuauhtli Paz

Menos del 20% de las inversiones al campo agrícola en México están a cargo del sector público y más del 80% provienen del sector privado, que sobre explota la agricultura, multiplicando enormemente el rendimiento. Una hectárea puede pasar de 700 kilos al año a un rendimiento de hasta 11 toneladas, en cultivos como la caña de azúcar, maíz, arroz, trigo, algodón, entre otros, esto con la utilización de semillas transgénicas genéticamente modificadas y agrotóxicos como el glifosato, que causan grandes afectaciones a la salud de los ciudadanos y el medio ambiente, existe afectación en la fertilidad del suelo, requieren de una gran cantidad de agua que como en el caso de Yucatán que es tomada de los cenotes que la comunidad considera como sagrados y ecológicamente son de suma importancia para mantener el equilibrio del ciclo del agua.


El mercado mundial y nacional de los alimentos se encuentra dominado por un puñado de corporaciones internacionales dedicadas a la biotecnología, las cuales no dudan en recurrir a acciones terroristas para eliminar todo residuo de cultivo no genéticamente modificado. De aquí que corporaciones como Bayer-Monsanto comercialicen el paquete completo de semillas transgénicas resistentes al glifosato, acompañadas del herbicida cuyo componente activo es el glifosato, es así como la ciencia y los científicos, puede estar condicionados por los intereses económicos de los grandes corporativos que durante muchos años han introducido el uso de glifosato y semillas transgénicas. Más del 70% de los investigadores se encuentran laborando al servicio de las corporaciones y quien impulsa a nuestro México, menos del 30%.

Además de la utilización de semillas transgénicas y glifosato las corporaciones como Nestlé abusa de los productores mexicanos, esta corporación trasnacional con una fuerte inversión extranjera de 154 millones de dólares en el estado de Veracruz, mal paga del grano de café de 5 a 6 pesos por kilo, por ello la región se opone a esta corporación.

Instituciones como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), las secretarías de Salud y del Medio Ambiente se enfrentan a la Secretaría de Agricultura, para ponerle un freno rotundo al uso de semillas transgénicas y Glifosato, del cual existen más de mil estudios científicos que muestran los impactos negativos en la salud y el ambiente, cáncer, malformaciones, encefalopatía, autismo, parkinson, genotoxicidad y trastornos en el sistema endocrino, afectación en los sistemas reproductivo, inmunitario, digestivo, nervioso, renal, cardiovascular y son solo algunas de las secuelas que puede causar.

Y es que en nuestro país desde hace décadas las administraciones neoliberales convirtieron a México en el paraíso de los cultivos transgénicos y los agrotóxicos, parecería que es una película, pero son escenas reales, los pueblos fumigados, patios de escuelas rociadas con agroquímicos, salas oncológicas llenas. El campo de la mano de los agronegocios, que invadieron nuestra nación con semillas transgénicas y glifosato, ese glifosato que se queda en las manos del agricultor, en los frutos del jitomate, en los granos del maíz, en los surcos de la tierra, que se ha encontrado hasta en bebidas embotelladas, ¿enserio dudan que contamina nuestros mantos freáticos?, muchas de las pastas, galletas, tortillas y pan están hechas con harinas de trigo y maíz transgénico contaminado con restos de glifosato.

Ni el pueblo ni su gobierno pueden aceptar que el capitalismo verde se siga edificando sobre la base de las instituciones públicas y de las tierras mexicanas que por miles de años has sido fértiles, en donde se han desarrollado prácticas agrícolas que no se han visto en ningún otro lado en el mundo como la chinamperia, no debemos permitir prácticas que deterioran la tierra mexicana, con el uso de semillas transgénicas y herbicidas cuyo componente activo es el glifosato, que ponen el peligro a las semillas autóctonas como el maíz, que forma parte de la dieta milenaria del mexicano, después de ser México la cuna del cultivo del maíz, se ha vuelto en un país importador del mismo, tan solo este año se importarán 15 millones de toneladas de maíz, nos hemos convertido en el primer importador de maíz en el mundo, aquí la evidencia que aunque el uso de semillas transgénicas y glifosato potencializa el rendimiento en los cultivos en un mediano plazo deja grandes secuelas sociales, ambientales y hasta económicas en el campo.

Por otro lado, es indispensable valorar positivamente la presencia de vegetación y la protección de los suelos con cubiertas verdes como popularmente conocemos como hierbas malas, la ausencia de estas deja suelos estériles, compactos, incapaces de sostener vida, con altos contenidos en herbicidas. Las hierbas malas son un indicador de buena cantidad de materia orgánica en el suelo y alto contenido de microorganismos benéficos para el desarrollo de las plantas, son parte del ciclo de vida de mariposas, mariquitas, grillos o pájaros, reducen las pérdidas de suelo causada por la erosión, aumentan la infiltración de agua en el suelo, reducen la evaporación del agua del suelo en la primavera y verano permitiendo ahorrar riegos, aumentan la biodiversidad, conservan la mesofauna (lombrices, mariposas, bacterias) y las poblaciones de aves que nidifican cerca del suelo se benefician también.

Todas las hierbas son eliminadas con el glifosato incluso los quelites que acompañan al campo mexicano desde hace cientos de años, de los cuales nuestro país cuenta con más de 500 especies y al humano proporcionan grandes cantidades de fibra y significativas dosis de vitaminas generalmente A y C y minerales, así como recursos fitogenéticos, efectivos para la cicatrización, fortalecen los vasos sanguíneos y refuerzan el sistema inmune.

La eliminación de las hierbas se puede realizar con buenas prácticas que no alteren el equilibrio ecológico, ni afecten drásticamente la salud, claro estas prácticas no están a favor de las corporaciones multimillonarias, métodos manuales, mecánicos y térmicos, cubiertas vegetales o acolchados, asociación de especies vegetales, falsas siembras, malla antihierbas, mulching y gravas, desbrozadoras, herbicidas no sintéticos a base de ácido acético, hidroxifosfatos naturales, rotación de cultivos, policultivos, son prácticas que se utilizan en agricultura ecológica sostenible, por ser rápidamente biodegradables y no tienen efectos negativos significativos sobre la salud y el medio ambiente, hay que decir no rotundo a la contaminación de la tierra con glifosato y no a las semillas transgénicas que desplazan las semillas autóctonas. El gobierno tiene que impulsar la recuperación de la tierra que hasta ahora ha sido dañada.

El gobierno nacional debe frenar la introducción al país y la comercialización de semillas transgénicas y glifosato, ya que hasta las semillas transgénicas se siguen sembrando y el glifosato se sigue importando al país por parte del sector privado, el presidente Andrés Manuel López Obrador está a favor de la prohibición del maíz transgénico y para que se detenga el uso del glifosato hasta lograr su prohibición total en 2024, y de ahí seguirán otros 80 plaguicidas, estamos en una batalla por la vida, no se debe dar marcha atrás, que nuestro presidente frene rotundamente con políticas públicas que obliguen a cumplir, impulse e invierta en el campo mexicano para obtener cambios contundentes en la soberanía y seguridad alimentaria de nuestra nación.