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Mapeo laboral en la frontera norte de México

Andrés Peñaloza Méndez. Tribuna Comunista 537. 27 de mayo 2023


Se acaba de publicar el estudio intitulado Trabajadores, sindicatos y activistas en la frontera norte de México. Un mapeo laboral actualizado, de la científica social Cirila Quintero Ramírez, adscrita al Colegio de la Frontera Norte, Unidad Matamoros, Tamaulipas.


El texto repasa la situación laboral en la frontera norte a partir de la instalación y expansión de la industria maquiladora destacando la lógica y conducción patronal, las transformaciones productivas; el rol del Estado mexicano pero sobre todo, la actuación de las personas trabajadoras, activistas y organizaciones de acompañamiento y apoyo, con la finalidad recuperar la memoria de las luchas obreras del pasado, particularmente las ocurridas en los años setenta y noventa del siglo pasado hasta las más recientes.


La frontera con los Estados Unidos conforma un espacio útil para ponderar la política laboral seguida desde los años sesenta del siglo pasado y atisbar derroteros laborales en las geografías locales, regionales, nacionales y globales.


La autora analiza el acontecer en cinco ciudades fronterizas, aportando elementos para una caracterización de las vertientes laborales y la situación en cada una de ellas sin perder el hilo de la dinámica fronteriza.


Para el caso de Tijuana resalta la visión empresarial dominante y el carácter conciliador en las relaciones laborales; describe cómo el sindicalismo corporativo se ajusta a los nuevosrequerimientos oficiales. Con intermitencias se mantiene el activismo laboral y las interacciones del movimiento popular en los espacios obreros.


En Nogales, lo central es garantizar la inversión maquiladora, la narrativa gubernamental, empresarial y sindical dominante es la de “paz laboral”; no obstante, el discurso de diálogo incluyente, sectores del sindicalismo tradicional reclaman espacios de intervención, acotados incluso en su formalidad, en el mundo maquilador.


En Ciudad Juárez, impera un fuerte control empresarial apoyado en una vigorosa y expansiva dinámica maquiladora y de implantación de modernas tecnologías en algunas instalaciones, ciñendo cualquiera mejora salarial y en prestaciones a incrementos de productividad y eficiencia. El menoscabo al trabajo decente ha propiciado intermitentes reclamos obreros pero acotadas al control empresarial y del corporativismo sindical, con prácticas acomodaticias y flexibles a los intereses de la patronal.


Caso contrario, es el de Piedras Negras, donde la industria maquiladora no logra afianzarse totalmente pero donde las luchas por los derechos laborales han tenido resonancias por el apoyo de organizaciones no gubernamentales, muchas de ellas instaladas en la ciudad. En 2022, se resolvió a favor de las trabajadoras de Manufacturas VU, a quienes se les denegaron sus derechos colectivos de trabajo, empresa ubicada en esta ciudad coahuilense, la quinta solicitud de revisión promovida por el gobierno de Estados Unidos en el marco del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida en instalaciones específicas (MLRR) del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).


Finalmente, el caso de Matamoros, lugar donde históricamente se conformó un robusto sindicalismo corporativo, influyente más allá del espacio gremial. En esta ciudad, caracterizada por una alta sindicalización, la clase trabajadora conquistó beneficios significativos en los años del auge maquilador. El movimiento 20/32, socavó al sindicalismo tradicional: sin embargo, este se repone disputando los beneficios laborales y promoviendo otros posibles bajo el nuevo contexto laboral e imperativos de libertad y democracia sindical. En 2021, las trabajadoras de Tridonex, maquiladora de autopartes en esta ciudad, obtiene el primer triunfo derivado de la activación del MLRR contemplado en el T-MEC.


Foto: Internet


El estudio en comento, ofrece un panorama histórico para ubicar los alcances de los cambios laborales recientes y las posibilidades para preservar los menores niveles de desempleo y salarios superiores al resto del país, pero con abismales brechas respecto a los mercados globales, particularmente, el norteamericano.


En el periodo de la denominada 4T (Cuarta transformación) la decisión de duplicar el salario mínimo para 2019 y la conformación de la Zona Libre de la Frontera Norte (sujeta a estímulos fiscales: disminución al 20 y 8% en las tasas a los impuestos sobre la renta y al valor agregado; así como, la homologación de precios en gasolinas, diésel, gas y electricidad), rompió el mito neoliberal sobre la inconveniencia de incrementos sustantivos a las remuneraciones so pena de desatar presiones inflacionarias, corrida de capitales y cesantía.


Nada de eso ocurrió y a nivel internacional se cuenta ahora con la evidencia empírica, en una extensa línea de 3,180 de kilómetros y, abarcando 44 municipios, los efectos positivos de aumentos considerables (de tres dígitos, 100%) a los salarios mínimos.


También la reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT), publicada el 1 de mayo de 2019, requisito para la entrada en vigor el 1 de julio de 2020 del T-MEC, configuró un nuevo modelo laboral en México, cuyos ejes descansan en la libertad y el respeto a la contratación colectiva.


En ese contexto, las manifestaciones obreras que dieron origen al movimiento 20/32 en Matamoros, Tamaulipas durante 2019-2021, abrió expectativas para avanzar rápidamente en la democratización sindical.


Empero, el giro en la conducción laboral enfrió la sindicalización independiente permitiendo, lo que algunas autoridades denominan, reingeniería o reinvención del sindicalismo corporativo y del control empresarial transfronterizo.


A pesar de las actuales adversidades las personas trabajadoras, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil y activistas fronterizos pueden encontrar los resquicios coyunturales para mostrar la fuerza incubada durante décadas y confrontar la pax laboral impuesta por gobiernos, empresarios y sindicatos subordinados al capital.


Una invaluable oportunidad es demandar, en el marco de la próxima y última fijación a los salarios mínimos de la actual administración federal, duplicar el salario mínimo. Pasar de 312.41 a 624.82 pesos en 2024. Cantidad todavía por debajo, entre 70 a 40%, que lo que se percibe en California o Texas.


De igual manera se debe exigir la recuperación de los salarios mínimos profesionales que, en los hechos, al homologarlos a los mínimos generales han desaparecido.


Cabe recordar que la deslocalización de la producción del centro a la periferia vía la instauración de maquiladoras, centrado en el ensamblaje, procesos intensivos en mano de obra, fue una de las estrategias adoptadas por las empresas transnacionales para acrecentar ganancias a costa de salarios bajos en comparación a sus matrices donde los sindicatos, habían conseguido el pago de salarios profesionales en razón de las actividades, oficios y profesiones que ciertas labores, asignadas a las personas trabajadoras, requieren. los salarios mínimos profesionales que entraron en vigor en enero de 2016 se ubicaron en promedio, 44% por arriba del salario mínimo general. Diferencia que aportaba ingresos adicionales a las personas trabajadoras sujetas a salarios mínimos profesionales ahora sustraídos a favor del capital.

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