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MEXTEKI. 35 años de construir Poder Popular.

Mexteki no lucha por conquistar el poder para la organización o para sus miembros, sino para el pueblo, para que pueda decidir y pueda definir el rumbo. Somos el instrumento para que el pueblo se empodere.


El poder es necesario, todo vacío se llena, si la sociedad no se empodera, lo controlarán como siempre, las corporaciones y sus políticos. El poder no es bueno ni malo, la cuestión del poder radica en a quien favorecen las decisiones, que interés se impone, el interés general o el de las empresas.


El acaparamiento del poder no radica en cuantos periodos permanece en el cargo una persona, sino en que fuerza acapara la toma de decisiones a su favor. Hoy vivimos la dictadura de las corporaciones a través del sistema de partidos, no importa que dos partidos diferentes, o que 6 personas distintas gobiernen por períodos de 6 años, durante 40 años las grandes corporaciones, los organismos financieros internacionales han aplicado férreamente su línea imponiendo a toda la población la máxima explotación, el desempleo, la necesidad de migrar, la falta de oportunidades, el pisoteo de sus derechos, el saqueo de las riquezas y la violencia. El neoliberalismo durante 40 años impuso su ley y para disfrazarlo y simular democracia, organizan la alternancia de personas y partidos en el gobierno, pero en el fondo defienden un solo interés el de la oligarquía financiera.


La democracia radica en la toma de decisiones democráticas a todos los niveles.


La toma de decisiones en Mexteki, es colectiva, cada militante puede y debe proponer y analizar las propuestas de los demás y se aprueban por el conjunto. La dirigencia puede y debe proponer pero decide el colectivo, tras enriquecer propuestas. Todas las propuestas de cada militante deben ser consideradas y sopesadas, cada militante debe trabajar iniciativas y aportaciones. La decisión se da una vez que la propuesta es analizada a fondo.


Para poner a discusión un tema es conveniente y necesario presentarlo con antelación para que se dé el tiempo de leer, platicar, sopesar antes de la toma de decisiones que deben ser conscientes.


Cuando se convoca a una reunión, asamblea, o congreso, a la hora de la reunión y la discusión el asunto ya es un tema muy bien analizado y pulido de antemano. Esto permitirá realizar reuniones ágiles de unas cuantas horas y llegar a acuerdos de preferencia por consenso, dado que todos los temas ya han sido profundizados con tiempo.



En México durante años se ha simulado que existe democracia, porque se realizan Asambleas en las que el colectivo apoya propuestas, pero estas reuniones no se preparan con antelación, a veces ni se conoce hasta ese momento el tema a tratar y la gente vota solo porque lo proponen los líderes, sin conocimiento de causa. Y puede ser que un grupo se oponga, proteste y grite, pero no se llega a nada.


También es común que en Asambleas o Congresos, se actúe de manera improvisada y se discuta con base a un documento, y como no se puede terminar en ese momento dentro de la reunión, se nombra una comisión redactora, que por lo general viola lo acordado verbalmente aunque la cuestión haya sido apoyada por la mayoría y luego de trabajar, la comisión de redacción presenta un documento a su gusto y ajeno a muchos puntos cruciales que se discutieron y decidieron en Asamblea o Congreso.


Son métodos de manipulación bien conocidos y práctica común en la llamada izquierda mexicana. Otra forma de manipulación es alargar al máximo las reuniones, para que se retire la mayoría y unos cuantos decidan. Por eso nuestras reuniones deben ser breves, claras y concisas.


Por eso todos los puntos cruciales, las directivas generales, los matices, deben ser abordados antes, con tiempo y calma para afinar las propuestas. Así que la realización de un Congreso, Asamblea, o reunión importante transcurre durante semanas y meses antes y la reunión formal ya está bien trabajada, es ágil y precisa.


Otro método de manipulación es que se realice una reunión posterior al Congreso o Asamblea, donde los dirigentes toman nuevos acuerdos totalmente ajenos a la línea que se determinó. Eso lo pueden hacer, porque lo aprobado no fue bien asimilado por los asistentes, no conocen el sentido profundo de lo decidido y frecuentemente no se dan cuenta del cambio de sentido que le da la dirección a lo acordado y así comienzan las desviaciones.


La organización del proletariado ha de ser la más democrática, en la que se conduzca a que el pueblo tome el poder.

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