top of page

MUJERES EN LUCHA POR LA SOBERANÍA

  • Foto del escritor: Mexteki
    Mexteki
  • hace 2 horas
  • 6 Min. de lectura

Pablo Moctezuma Barragán


El 8 de marzo se movilizaron las mujeres en todos los rincones de México. En la historia siempre han jugado un papel fundamental. En todas las épocas han existido heroínas que, desgraciadamente, la historia ha invisibilizado y que fueron clave para el triunfo de la causa de la soberanía y la independencia.


En la lucha por la independencia tuvieron un papel muy destacado. Detengámonos en una de estas mujeres que han de rescatarse de la historia: Juana Guadalupe Arcos Barragán, «La Barragana». Nació en 1780 en Amuco, Coyuca, Tierra Caliente de Guerrero. En plena lucha por la Independencia reunió un grupo de campesinos y se presentó con Morelos para pelear por la causa.


Juana había dedicado su vida a trabajar con su padre y su hermano en el cuidado y acarreo de mulas y caballos, que ella solía montar con agilidad y maestría. Una vez iniciada la guerra de Independencia, en el año 1810, en una diligencia, su padre y su hermano fueron aprehendidos en Izúcar por los realistas; llevaban consigo correspondencia y armas para José María Morelos. Los invasores españoles los ejecutaron.


Juana encontró, horrorizada, los cuerpos de sus familiares colgados de un árbol. Desconocía, hasta entonces, que su familia estuviera involucrada en el movimiento insurgente; decidió al momento, llena de coraje, tomar el poco dinero que su padre había dejado para ella y su madre. Reunió y armó a un grupo de campesinos de su confianza y abandonó su hogar para seguir a las tropas del general Morelos. Fuerte y aguerrida, Juana Guadalupe se lanzó a la lucha.


Había sido la primera que se enfrentó a un batallón realista con su grupo en Cuautla, cuando iba a empezar el sitio, y avisó oportunamente a Morelos sobre la llegada de Félix María Calleja a la zona, alertando al grupo de patriotas para preparar la defensa. En efecto, don Felipe Montero, el relator del Sitio de Cuautla, quien era capitán insurgente originario de Cuautla, tuvo el tino de narrar el sitio, dando parte de las hazañas de esta valiente mujer que se distinguió por su lealtad a José María Morelos y Pavón.


Menciona el relator Felipe que el 17 de febrero de 1812, Juana se dirigió a todo galope, perseguida de cerca por los realistas, para encontrar a Morelos e informarle que ya llegaban los españoles a las lomas de Pazulco, al norte de Cuautla. A toda prisa, con las balas del enemigo silbándole cerca de los oídos, llegó hasta donde estaba el general Morelos para ponerlo al tanto de la llegada de los españoles.


Juana era una gran combatiente y además tenía mucho carisma. Era muy elocuente: cuando sus paisanos la escuchaban hablar, atentos, hacía surgir en ellos el amor por la libertad. Por su parte, Juana, al igual que muchos hombres, mujeres y niños de Cuautla, estaba totalmente dispuesta a morir antes que permitir el triunfo de los realistas.


Durante el sitio de Cuautla, doña Juana Arcos Barragán se destacó por su comportamiento heroico y audaz, ganándose la confianza de Morelos. Él le encargó defender los lugares de mayor riesgo y responsabilidad. La presencia y el arrojo de la mujer armada que peleaba a la par de los hombres asombraban a todos.


Tanto se distinguió por su valentía e intrepidez en el combate que Morelos, admirado, le concedió el mando de un batallón. Por su valor y entereza en batalla, sus soldados la llamaban “La Barragana”.


Roto el sitio de Cuautla, Juana siguió a Morelos hasta la muerte de este; después de tan doloroso acontecimiento, “La Intrépida Barragana”, apodo que adquirió después de su valiente participación en la batalla de Ahuacatillo, en el marco de la toma de Acapulco, llegó a comandar un numeroso grupo de insurgentes con el grado de capitana.


Contaba con el apoyo popular y la mayoría de las poblaciones del rumbo le brindaban alimentos para su tropa. En toda Tierra Caliente se hizo famosa su valentía, que fortalecía y brindaba confianza a todos los que peleaban bajo su mando. Instaló su campo de operaciones por el rumbo de San Miguel Totolapan, donde aprovechó fortificaciones naturales y de difícil acceso, dotadas de fortines, fosos de entrada y salidas secretas que conocía perfectamente y de donde nadie podía sacarla ni vencerla.


Juana dio su vida por su pueblo y por su nación: murió fusilada por los realistas en 1820, poco antes de consumarse la Independencia.


El Honorable Ayuntamiento de Cuautla, en 1828, honró su recuerdo poniéndole a una calle el nombre de “La Barragana Intrépida”, como la llamaba Morelos siempre que la mujer se aprestaba a cumplir con la misión que el general le encomendaba. Con ese homenaje quedó inmortalizado el inmenso valor que desplegó Juana en el famoso sitio de Cuautla, ocurrido en 1812.


Se habla de otra mujer llamada “La Barragana” en época de Miguel Hidalgo y Costilla. El día siguiente de la toma de la Alhóndiga de Granaditas, se corrió el rumor de que Calleja iba hacia Guanajuato; unos decían que para unirse a Hidalgo y otros creían que era para atacarlo. Dice Lucas Alamán que se informó que desde San Luis Potosí venía de Río Verde “La Barragana” a apoyar la insurgencia. No se tiene más información.


En el momento clave, las mujeres mexicanas jugaron un papel relevante en la lucha por la independencia de México, desempeñando en todo momento un rol fundamental. Entre las más conocidas están las grandes heroínas: Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario y Gertrudis Bocanegra.


Hubo muchas otras mujeres impulsoras de la soberanía nacional: Carmen Camacho, María Josefa Huerta y Escalante, Rafaela López Aguado de López Rayón, María Josefa Martínez Navarrete, María Josefa Natera, María Ubalda Sánchez, Mariana Rodríguez del Toro, Ana Villegas y muchas otras patriotas que se entregaron a la lucha por la liberación.


En la Independencia lo hicieron desde todas las trincheras, en todos los ámbitos, no solo como enfermeras y cocineras, sino como dirigentes e ideólogas, combatientes armadas, organizadoras, espías, propagandistas, estrategas y en el apoyo logístico. En todos los rumbos del país, siempre la mujer sostuvo la lucha por la Independencia, no solocontra los invasores españoles, sino también contra los estadounidenses y contra los invasores franceses. La mujer ha sido el alma, la base, el motor de luchas cruciales.


Fueron muchas las mujeres que tomaron las armas para atacar a los realistas. Una de ellas, Altagracia Mercado, era de Huichapan, Hidalgo. Ella tuvo su propia compañía y la financió con sus propios recursos y los dio generosamente para comprar abasto, armas y equipo para su tropa. El 24 de julio de 1819 fue derrotada por los españoles; valientemente se quedó luchando hasta el final y la atraparon. Entonces el capitán realista ordenó: “A los hombres fusílenlos; a esta mujer no. No debe morir una mujer con tanto valor”. Fue detenida y llevada a la Ciudad de México, donde fue condenada a trabajos en prisión hasta que el triunfo de la Independencia la liberó. Es conocida como “La heroína de Huichapan”.


Otra mujer que destacó fue Manuela Medina de Taxco. Ella creó su propia compañía y acompañó a José María Morelos a Oaxaca y a Acapulco. La Suprema Junta de Zitácuaro la nombró capitana; ganó siete batallas. De ella dijo Morelos: “Ojalá que la décima parte de los americanos tuviesen los mismos sentimientos, pues ya hubiéramos ganado la guerra”. “La Capitana” luchó desde los inicios de la insurgencia y nunca se indultó. Murió en 1822 en Texcoco, a causa de las heridas de lanza que recibió de los realistas.


María Fermina de Rivera fue una insurgente en la Revolución de Independencia, originaria de Tlaltizapán, lugar que un siglo después se convertiría en capital de la Revolución Zapatista, y junto a su esposo José María Rivera se unió a la lucha de Morelos. Al morir este, encabezó su grupo armado en lucha por la Independencia y se unió a Vicente Guerrero. Ella luchó con hambres terribles, recorriendo caminos pedregosos y climas ingratos… A veces cogía el fusil de un muerto y sostenía el fuego al lado de su marido. Murió en combate el 21 de febrero de 1821, en la Hacienda de Chichihualco, en el actual estado de Guerrero.


Antonia Nava de Catalán, "La Generala", batalló por la Independencia al lado de Morelos y Nicolás Bravo. Era un motor de la lucha, avituallando a la tropa, cooperando en la administración de los ejércitos y atendiendo heridos. Participó junto a Nicolás, su esposo, en la lucha hasta el triunfo. Cuando las provisiones de la tropa de Nicolás Bravo, en la Sierra de Xaliaca o Tlacotepec, Guerrero, se les agotaron al ser sitiados por los realistas en octubre de 1814, el general mandó diezmar a sus soldados para que los demás comieran de su carne. La Generala se presentó ante Bravo, acompañada de varias mujeres, y le dijo: “Venimos porque queremos servir de alimento; repartan nuestros cuerpos en raciones a los soldados”. Esto levantó el ánimo de las tropas y se animaron, muertos de hambre, a luchar y a vencer. Mujeres y hombres cantaban durante el sitio “La Tlayuda”, canción que dice: “Cogerás la jaula, pero a los pájaros no”. De forma increíble y sigilosa lograron romper el sitio. Cuando a Antonia Nava de Catalán Morelos le dio el pésame por la muerte de su esposo, ella dijo: “Mi marido murió cumpliendo su deber y vengo a traer a mis cuatro hijos. El chiquito de tambor para apoyar”.


El 8 de marzo es un día en que se conmemora a las mujeres y sus luchas históricas, así como su combate al patriarcado y a la desigualdad de género imperante, a los feminicidios y a la represión de todo tipo contra las mujeres.

Comentarios


Suscríbete a nuestro boletín

Este espacio fue creado para la libre expresión y publicación de artículos de diversos autores quienes son responsables de los mismos. ExpressArte Internacional y/o Expre Interna y sus representados no se responsabilizan por las opiniones vertidas y/o publicaciones desde la creación de su página, cuenta o portal de Facebook, estas son responsabilidad de quién las escribe exclusivamente, no de quién las publica.

  • White Facebook Icon

© 2023 by TheHours. Proudly created with Wix.com

bottom of page