NO A LA INTEGRACIÓN MILITAR CON ESTADOS UNIDOS
- Mexteki

- 16 abr
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Pablo Moctezuma Barragán
México está obligado por su Constitución a oponerse a las intervenciones. Hoy somos testigos: EU ataca a Irán, asesina a su líder el ayatola Jameneí y a miembros de su familia, apoya el genocidio sionista en Palestina y Líbano, agrede Venezuela, secuestra al presidente Maduro y a la diputada Cilia, bombardea embarcaciones en el Caribe, bloquea energéticamente a Cuba, aplicando una política genocida. Reprime brutalmente a las y los migrantes en su país y a quienes les apoyan, empleando la mayor crueldad y hasta el asesinato. Nuestro país está obligado a deslindarse claramente de estos crímenes del vecino del norte.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 89º fracción X manda observar “la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales.”
México es un país que se ha caracterizado por ser solidario con otros pueblos y que ha condenado a los fascistas: Hitler, Mussolini, Franco, Pinochet, al régimen del apartheid de Sudáfrica. Históricamente México ha levantado la voz en defensa de los pueblos, esa ha sido nuestra tradición, incluso en 1961, nuestro país se negó a romper relaciones con Cuba tal como ordenaba Washington.
En la Segunda Guerra Mundial, en la que éramos, aliados de los Estados Unidos, el ejército yanqui trató de introducirse en territorio mexicano en 1941 y 1942, con el pretexto de la seguridad y la ayuda, ante ello, el general Lázaro Cárdenas, que era entonces Secretario de la Defensa Nacional, físicamente se opuso a que entraran tropas gringas a nuestro país, querían ingresar a Bahía Magdalena y a Santa Rosalía en Baja California, así que movilizó a la población y lo impidió con valentía. Además, rechazó la ayuda técnica estadounidense para la construcción de campos aéreos, argumentando que México podía hacerlo solo. Él tenía claro el peligro de dejar ingresar a nuestro territorio a las fuerzas armadas de EU.
Pero décadas después, vino el retroceso con el neoliberalismo y el neocolonialismo, implementado por Carlos Salinas de Gortari quien comenzó la “integración” a Norteamérica, primero fue la integración económica a través del Tratado de Libre Comercio; luego la integración política, al introducir la “alternancia” y el modelo bipartidista típico de EU, donde se turnan demócratas y republicanos en el poder.
Posteriormente, el Prian comenzó la integración militar de México con Estados Unidos. El 23 de marzo de 2003, en Waco, Texas, los presidentes de México, EU y Canadá: Fox, Bush y Martin, firmaron la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), fusionaron la seguridad de los tres países y comenzaron a sujetar a nuestras fuerzas armadas a disposiciones del Comando Norte de Estados Unidos, que busca colocar bajo el control del Pentágono a las fuerzas armadas desde Alaska hasta el sur de Chiapas, pasando por Puerto Rico y las Bahamas, según su documento fundacional.
La integración/subordinación fue profundizándose con Felipe Calderón, quien por vez primera incluyó a México en maniobras militares en Mayport, Florida en 2009. El imperio norteamericano comenzó sus maniobras militares UNITAS, el 28 de agosto de 1960, de cara a la contención de la Revolución Cubana y del descontento popular en Latinoamérica y el Caribe. Desde entonces, la Armada de EU ha realizado ejercicios militares en Latinoamérica contando con el apoyo de países como Brasil, Argentina, Chile, etcétera, que tuvieron largos períodos de dictadura. México jamás participó en estas maniobras hasta que Obama le pidió a Calderón la participación de la Armada mexicana en estos ejercicios militares. El presidente espurio aceptó violando la Constitución Mexicana que dicta que las fuerzas armadas mexicanas no pueden participar en maniobras dirigidas por ejércitos extranjeros.
Además, establecieron la Oficina Binacional en Av. Reforma 256, donde comenzaron a actuar abiertamente todas las agencias estadounidenses de inteligencia militar la DIA, NSA, NRO, la CIA, la DEA, la ATF, el ICE y otras con sus agentes armados moviéndose en nuestro territorio, además se autorizó el sobrevuelo de drones sobre nuestros cielos.
Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto se intensificó la integración militar con entrenamientos, ejercicios conjuntos y vuelos militares de EU en territorio mexicano, además de actividades de asesoría y capacitación. Hubo presencia militar estadounidense en el Estado de México, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León, Sinaloa y Jalisco. Se registraron alrededor de 1,200 vuelos militares estadounidenses en México durante ese periodo, con el pretexto de actividades de inteligencia y entrenamiento.
México continuó participando en las maniobras UNITAS durante el sexenio de Peña Nieto y se integró a las maniobras organizadas y financiadas por el Comando Sur de EU, denominadas “Tradewinds” centrado en la “seguridad del Caribe”. Estos ejercicios se financian a través del Comando Sur de los Estados Unidos. ¿Y cuál es su objetivo? La generala Laura Richardson, Jefa del Comando Sur, declaró en eventos y entrevistas, que América Latina y el Caribe son estratégicos para EU por sus recursos naturales: petróleo, gas, oro, minerales críticos, 31 % del agua dulce, 30 % de las tierras agrícolas y más del 50% de la soja global, además el 60 % del litio mundial está en el triángulo Bolivia, Argentina y Chile. De este modo, Richardson califica a la región como estratégica y esencial para la seguridad nacional y la economía de EU.
Además, la comandante calificó a Rusia, China e Irán como amenaza directa a las democracias de la región. En entrevista con The Atlantic Council habló de que son peligros estratégicos para América Latina y el Caribe, que son adversarios, que amenazan la estabilidad en América Latina y que contaban con el apoyo de Venezuela, Cuba y Nicaragua, que con sus alianzas militares han intensificado la inestabilidad. Desgraciadamente años después el gobierno mexicano permitió los ejercicios militares “Tradewinds 2022” del Comando Sur de EU no solo en el extranjero sino ¡en territorio mexicano!
En octubre de 2021, Richardson resaltó el papel “protector” que va a ejercer este país sobre la región. Ello, porque son “buenos vecinos” y deben “cuidar el uno al otro”. Esto “obliga” a Washington a hacerse cargo de la lucha contra los adversarios. Usan el pretexto de ayudar para intervenir y controlar. Desde entonces nos preguntamos ¿qué hace México en maniobras con el Comando Sur?
Por cierto, el 24 de marzo de 2022, el jefe del Comando Norte de la Unión Americana, Glen VanHerck, afirmó durante una audiencia con un comité del Senado de Estados Unidos, que le preocupaba la amenaza en México de las actividades desestabilizadoras de China y Rusia, lo que ponía en “peligro la seguridad nacional estadounidense”.
Peña Nieto también nos integró a maniobras con el comando Norte y con la guardia costera de EU, en las maniobras NAMSI GOMEX, para “proteger el derecho del Mar”, el acuerdo lo firmó Vicente Fox en el marco del ASPAN, pero fue en 2017 cuando se registraron ejercicios en Tampico, en 2018 en Manzanillo, en 2020 en Puerto Chiapas y en 2022 en Cozumel. De manera oprobiosa, el 21 de abril de 2024, se realizaron maniobras en Texas para recordar el 110 aniversario de la defensa heroica del puerto de Veracruz ¡ante el invasor yanqui! ¿Qué nos van a enseñar sobre el derecho del mar, cuando bloquean a Cuba, acribillan a la tripulación de barcos en el Caribe, secuestran y roban barcos petroleros en aguas internacionales?
Antes de terminar su gobierno, Peña incluyó a México en noviembre de 2018 en la Mesa Redonda de Cooperación Bilateral Militar (BMCR, por sus siglas en inglés) entre México y Estados Unidos en Colorado Springs, que es la sede del Comando norte, para alinear a la SEDENA/SEMAR y el Comando Norte, con el pretexto del combate al narcotráfico.
La supuesta guerra contra las drogas en toda la región, es una excusa de Washington para intervenir en las naciones cuando ellos son los responsables del narcotráfico, ellos compran las drogas, las distribuyen a lo largo y ancho de un territorio cinco veces más grande que México, a pesar de que en EU tienen 19 agencias de inteligencia, el negocio sigue, allá sus bancos lavan más de 700,000 millones de dólares de la droga. Ellos fundaron los primeros laboratorios de cocaína en Sudamérica y de crack en Estados Unidos. El negocio se mantiene con complicidad de la DEA, la CIA, el Pentágono y el FBI. El ejército de EU disparó el mercado de heroína desde Vietnam, cuando lo invadieron y del opio desde Afganistán. En Estados Unidos fabrican las armas y se las venden a los cárteles de la droga. Durante 50 años de supuesta “guerra contra el narcotráfico” éste no ha dejado de crecer pues es uno de los pilares de la economía del vecino, entonces la lucha contra la droga es solo un pretexto para intervenir y controlar, además de un gran negocio.
La integración militar de Norteamérica, impulsada por el PRI-PAN, que nos llevó a participar en maniobras militares con Estados Unidos en el extranjero, siguió avanzando, pero ahora en territorio mexicano: del 7 al 21 de mayo de 2022 se dieron las maniobras militares Tradewinds, en Quintana Roo, dirigidas por el Comando Sur y la Armada de México. En 2024 el gobierno de México autorizó el ingreso de militares estadounidenses con armamento para capacitar a tropas mexicanas en Temamatla y San Miguel de los Jagüeyes, en Santa Gertrudis, Chihuahua y posteriormente en Valle de Bravo.
En los últimos años, hubo entrenamiento, intercambios, coordinación, cooperación en inteligencia y logística, ejercicios en Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, y Veracruz. Ahora se pretende en 2026 la participación de militares de México en tres maniobras en EU, en Mississippi, Virginia y Nueva York, además de los ejercicios que dirige su Comando Sur en Panamá, Antigua y Barbuda.
Los convenios nos lo anuncian como una forma de fortalecer la relación bilateral para consolidar la amistad y cooperación entre México y Estados Unidos. ¿Amistad? cuando reprimen a los mexicanos en su territorio tildándolos de criminales y violadores. También hablan de capacitación en derechos humanos, ellos que separan a las familias y le niegan todos los derechos humanos a millones de personas migrantes. ¿Seguridad? cuando quienes amenazan con invadirnos son ellos.
Hablan de capacitación en materia de prácticas de combate, de rescate, ejercicios de tiro y ejercicios de infiltración de caída libre, así como bombardeo aire-tierra, ¿Nos quieren capacitar para bombardear países como Irán, secuestrar presidentes, asesinar líderes, bombardear hospitales, viviendas y escuelas o instalaciones eléctricas?
También hablan de intercambio en inteligencia. ¿Para qué? Con el fin de que el ejército y la marina de EU conozcan palmo a pallmo nuestro territorio, nuestro ejército, sus instalaciones, sus capacidades y debilidades, además de tener información privilegiada que van a usar en contra nuestra.
Y hablan de adiestramiento en temas como “proporcionar asistencia humanitaria” ¿Cuándo bloquean a Cuba para que no entre el petróleo?; Y en derechos de género, cuando las principales víctimas de sus guerras y políticas represivas en EU son niñas y mujeres, qué derechos de género nos van a enseñar quienes bombardearon una primaria de niñas en Miyab, Irán. De qué derechos hablan cuando el mismo presidente de EU, Donald Trump declara que él no reconoce el derecho internacional.
Debemos abrir los ojos, recordar la historia y que el trágico presente nos alerte. Que no nos enreden en los planes de guerra de EU, de quienes nos amenazan constantemente con invadirnos. México debe defender, hoy más que nunca, su soberanía y vocación de Paz.
¿Vamos a abrirle las puertas y colaborar con quienes nos ha invadido 11 veces? nos quitaron más de la mitad del territorio y han insistido en la opción de invadirnos desde hace 5 años. Un país que de 1982 a 2019 ha promovido 350 golpes de estado, 150 exitosos. Que orquestó el golpe y asesinato del presidente Francisco I Madero y posteriormente el asesinato del presidente Venustiano Carranza orquestado por las compañías petroleras. Un país que desde hace 200 años, cuando llegó su primer embajador a México, Joel Roberts Poinsett, ha impulsado una política injerencista, fomentando divisiones internas, que tuvieron trágicas consecuencias para la nación mexicana.
El objetivo estadunidense a lo largo de las últimas cinco décadas ha sido integrar –o anexar– a Canadá y México como parte de su seguridad interna y como base territorial propia que le sirva de plataforma en su lucha por mantener la hegemonía de su imperio. El objetivo –no declarado– a largo plazo es disponer de bases militares y plataformas para su programa de misiles en nuestro territorio, disponer de nuestros jóvenes para las guerras que prepara en todo el orbe y desde luego aprovechar nuestros diversos recursos, en particular los energéticos. Estados Unidos nos quiere subordinar a sus planes. Es de preocuparse y más a la luz de las últimas acciones de Washington que lleva al mundo cerca de la colisión nuclear.
La Constitución mexicana establece que la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Las fuerzas armadas están al servicio de la nación mexicana, no de intereses externos. La Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos ordena que su primera misión es defender la integridad, la independencia y la soberanía de la nación. Según el artículo 76 fracción III, no puede existir subordinación a un mando extranjero sin violar la soberanía.
No debemos subordinarnos a las acciones militares de Estados Unidos ni a su aparato de guerra. La Constitución lo prohíbe. El pueblo de México quiere paz.
Llegó la hora de revertir las políticas neoliberales y neocoloniales que nos impuso el Prian y que deben ser erradicadas para desarrollar una nueva política de defensa de la soberanía nacional, económica, política y militar. Debemos romper todos los tratados que impiden nuestra plena independencia y nos colocan en gran peligro. ¡No, no, no nos da la gana, ser una colonia norteamericana! ¡Sí, sí, sí nos da la gana, ser una nación libre y soberana!


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