Normales rurales, listas para el diálogo o la movilización nacional.

Zósimo Camacho Revista Contralínea 20 de octubre, 2021

El Comité Central de la FECSM señala que los normalistas rurales están listos para el diálogo con el presidente López Obrador y su gobierno o para la movilización nacional en defensa del normalismo rural. Rechaza la cancelación de internados y comedores y cualquier reforma que menoscabe el último reducto de educación socialista impulsada por el cardenismo. Descarta que entre los estudiantes existan cacicazgos o corrupción


La andanada contra el normalismo rural que hizo posible la desaparición de los 43 estudiantes de Aytozinapa en septiembre de 2014 no ha terminado, señala Carlos, secretario general de la semiclandestina Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM). Las escuelas normales rurales están listas para el diálogo con el gobierno del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, o para movilizarse en defensa del proyecto de educación socialista como lo han hecho durante todos los sexenios anteriores.

Los jóvenes –hombres y mujeres– se muestran listos para defender, en un diálogo respetuoso con el presidente, las características del normalismo rural y la resolución de los pliegos petitorios de las 16 escuelas normales rurales y una normal indígena afiliadas a la FECSM.


Las altas expectativas que generaron entre alumnos y egresados de estas escuelas los primeros discursos del presidente, que hablaban de reconocimiento y rescate del normalismo rural, se trocaron en preocupación y, más recientemente, en abierto desencanto. Sobre todo, ante la propuesta del Ejecutivo de desaparecer el sistema de internado y comedor y del señalamiento de la existencia de “cacicazgos” y “corrupción” al interior estas escuelas de cogobierno estudiantil.

En entrevista con Contralínea, tres integrantes del Comité Central y dos de otros organismos nacionales de la FECSM le toman la palabra al presidente, quien, ante una pregunta de este medio de comunicación, en una de sus conferencias matutinas de agosto, respondió que buscaría a los normalistas rurales para dialogar con ellos. De hecho, es diálogo lo que siempre han solicitado, destacan estos alumnos que, en su mayoría, rosan apenas los 20 años de edad.

Carlos, de raíz indígena maya, pómulos morenos y redondos y ojos de negro profundo, responde con serenidad. Nunca a bote pronto. No hay estridencia en sus palabras, pero sí firmeza. Señala que han sido ellos, los normalistas rurales, los que han solicitado diálogo al gobierno federal, como a los estatales, para resolver los problemas de las escuelas. Y a pesar de las instrucciones del presidente dadas públicamente a su Oficina, de que se preparara un diálogo con ellos, nadie de la Presidencia de la República los ha contactado.

La cartera del Comité Central de la FECSM recae en estos momentos en la Escuela Normal Rural Pantaleón Domínguez, de Mactumactzá, Chiapas. Precisamente es una de las escuelas que, junto con la de Teteles, Puebla, fue duramente reprimida durante la primera mitad del presente año. Ambas, por los respectivos gobiernos estatales.

La FECSM es la organización estudiantil más antigua del país, fundada en julio de 1935. Se renueva con cada generación de normalistas rurales. Tiene la misión de mantener el proyecto del normalismo rural vivo y defenderlo de los ataques gubernamentales y empresariales. Entre 1968 y 1972, por la persecución desatada por los presidentes Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) y Luis Echeverría Álvarez (1970-1976), pasó a la clandestinidad absoluta.

A partir de 1973 se convirtió en una organización semiclandestina, condición que mantiene hasta hoy. Por supuesto, todos los integrantes de la organización y de las carteras nacionales y fraternas son estudiantes de las normales rurales. Pero no son públicas las identidades de quienes integran las responsabilidades y los alumnos usan unos seudónimos para reconocerse entre ellos y usan otros para presentarse ante las personas ajenas a la organización.

Carlos señala que a pesar de las reivindicaciones del normalismo rural que constantemente realiza el presidente de la República, las represiones siguen. Y es que la estructura gubernamental y jurídica que se diseñó contra las normales rurales desde los sexenios pasados continúa. Por ejemplo, Mario Alfonso Chávez Campos, sigue siendo director general de Educación Superior para Profesionales de la Educación, luego de combatir el normalismo rural en los 2 sexenios anteriores; asimismo, se mantiene firme la descentralización educativa de 1998, con las consecuencias para los normalistas de tener que lidiar con el capricho de los gobiernos estatales renuentes a liberar los recursos para las escuelas.

“Actualmente, el normalismo rural se encuentra bastante golpeado”, señala Carlos. Explica que la reforma educativa de los sexenios pasados no se ha echado atrás del todo con el gobierno de López Obrador. Los egresados tienen que seguir luchando para obtener plazas de trabajo. El presidente ha dicho que se contratará a todos. Es la orden a la Secretaría de Educación Pública (SEP), pero se acumulan dos generaciones de la normal de Mactumactzá sin que se les asigne lugar de trabajo.

La peor andanada contra los normalistas en los últimos tiempos es la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero, señala Carlos. Pero no se trata de un hecho aislado. No sólo fue resultado de la acción del narcotráfico con autoridades civiles, policiacas y militares aquella noche del 26 de septiembre de 2014. También fue posible por toda la campaña de desprestigio y linchamiento lanzada por los gobiernos, los medios y el sector empresarial que buscaban cerrar la normal.

En este caso, la FECSM reconoce una disposición distinta del actual gobierno federal para retomar las líneas de investigación y hacer justicia, “pero el proceso es bastante lento”. Lo peor es que las mismas actitudes de denostación del modelo del normalismo rural se mantienen desde la SEP y desde los gobiernos estatales.

Ejemplifican con el caso de la represión contra los estudiantes de Mactumactzá el pasado 18 de mayo. Organismos defensores de derechos humanos mexicanos e internacionales se escandalizaron por el uso desproporcionado de la fuerza contra los estudiantes que ejecutó el gobierno chiapaneco de Rutilio Escandón y que quedó grabado en decenas de videos de medios de comunicación, estudiantes y transeúntes. Entonces fueron detenidos más de 200 estudiantes Los policías abusaron sexualmente de 71 alumnas y se les fincaron responsabilidades penales a 95 alumnos. No se castigó a nadie de los cuerpos policiacos, aun cuando la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) exigió investigación y justicia.

Los alumnos se manifestaban contra la aplicación en línea del examen de ingreso. Tal método dejaba fuera a los jóvenes de familias pobres, pues en las comunidades ni siquiera hay servicio de internet. Los 95 detenidos fueron liberados de manera condicionada 2 semanas después, ante la presión social. Y solamente más de 3 meses después fueron liberados totalmente a pesar de que, de nueva cuenta, el presidente había asegurado que “eso [la liberación] se resolvería” en unos días.

En este 2021, el de Mactumactzá no ha sido el único caso. A las alumnas de la Escuela Normal Rural Carmen Serdán, de Teteles, Puebla, movilizadas para que se les resolviera su pliego petitorio, también se les reprimió. Carlos explica que se manifestaban de manera pacífica, con volanteo, frente al Palacio de Gobierno. La administración de Miguel Barbosa también optó por el desalojo y la detención de 60 normalistas que fueron liberadas al día siguiente.

El hecho más trágico ocurrió el 20 de mayo, cuando dos alumnas fallecieron en medio de las movilizaciones. Cayeron de un tráiler que no detuvo su marcha en la caseta de Cuapiaxtla, Tlaxcala. Las normalistas pedían el cumplimiento de acuerdos que habían firmado con el gobierno estatal desde hacía 2 años.

Entre las demandas de las estudiantes de Teteles se encuentran la entrega de recursos a tiempo para el comedor y la adquisición de un autobús, “que es básico dentro de una Normal para poder movilizarse a las escuelas primarias cuando son las etapas de prácticas”.

—El presidente ha dicho que va a buscar dialogar con los normalistas rurales. Ha dicho que, según la información que tiene, hay cacicazgos en las normales y que va a combatirlos. Pero que va a platicar con ustedes. ¿Han tenido algún tipo de contacto con el gobierno federal?

—No. Por parte de ellos no se nos ha comunicado absolutamente nada. Nosotros somos los que estamos tratando de establecer comunicación con el presidente.

Karla, también integrante de un organismo nacional de la FECSM, interviene. Dice que el presidente debería ser más específico cuando habla de “cacicazgo”. Deplora que ahora desde la Presidencia de la República se repita el discurso de desprestigio contra las normales y que, incluso, se le agreguen nuevas calumnias.

“Como normales rurales, hacemos manifestaciones pacíficas. No se pide más que lo que nos corresponde”, advierte. Explica que los normalistas deben manifestarse porque los gobiernos estatales no les dejan otra salida: rompen acuerdos o incumplen con la entrega de presupuesto y recursos materiales que son indispensables para el funcionamiento de la institución.

Karla agrega que dentro de las normales rurales se albergan hijos de campesinos, hijos de proletarios, personas de escasos recursos. Ese es el objetivo de estas escuelas. “Con distintos gobiernos se nos ha agredido, se nos ha reprimido, de alguna u otra manera. Esto no es nuevo y sigue ocurriendo. Como candidato, López Obrador decía que iba a apoyar a las normales rurales. Sin embargo, vemos que es la misma situación”.

Señala que incluso, en algunos rubros, la falta de recursos se ha agudizado. Y se ha reactivado otro problema: “Han querido interferir dentro de las mismas organizaciones de las escuelas, por lo que se ve afectada nuestra base estudiantil y nuestras delegaciones”.

Critica el incremento del presupuesto para los cuerpos policiacos y las Fuerzas Armadas, mientras “estamos presenciando dificultades en las distintas normales rurales. Incluso a las academias de cuarto [año], por la misma pandemia, no se les está cumpliendo con el examen. Se hizo un examen en línea en condiciones que no eran favorables a los estudiantes. Muchos de los compañeros que van a egresar este año no tienen la misma posibilidad ni un trabajo asegurado”.

Señala que se les dice que todos los problemas se deben a la pandemia de Covid-19, pero en realidad –considera– se trata de golpes a los normalistas rurales. Ejemplifica con los exámenes tanto de ingreso como de egreso, que se realizan en línea, en franca desventaja para los estudiantes pobres. Con voluntad se podrían generar las condiciones para exámenes presenciales con sana distancia y en espacios ventilados. “Cómo se llevaron a cabo las elecciones [federales y estatales] presenciales –cuestiona–, pero un examen, que es para el mejoramiento de la educación en México, no se puede llevar a cabo de la mejor manera”, cuestiona.

—Las normales rurales se diferencian de las demás normales por contar con cinco ejes formativos. Cuentan con el académico, el deportivo, el productivo, el cultural y el político. Con respecto de este último, ¿se siguen asumiendo marxistas-leninistas?

—La ideología dentro de la Federación es la marxista-leninista –señala Karla, con orgullo–. Se sigue teniendo este eje porque su objetivo es obtener personas críticas, analíticas y reflexivas. Para eso contamos con este eje que nos diferencia de otras normales y de otras universidades.

—Se les acusa de ser, por este eje, “semillero de guerrilleros”.

—Nosotros como estudiantes no exigimos más de lo que nos corresponde –aclara–, sólo nuestros derechos. No venimos a inventar nuevos; están dentro de una Constitución que nos avala.

—De darse el diálogo con López Obrador, ¿cuáles serán los puntos a discutir que ustedes propongan?

—Queremos resolver las problemáticas que dieron origen a las movilizaciones, es decir, la resolución de los pliegos petitorios de todas las normales rurales –explica Karla–. También que haya justicia ante las agresiones que sufrieron las compañeras de Mactumactzá al ser detenidas. Y queremos que realmente sea cierto lo que el presidente dice a la sociedad, de que se nos va a atender.

Aunque la asignación del presupuesto depende de los gobiernos estatales, Genaro señala que otro tema a tratar es que los recursos no llegan a tiempo. Esto implica que, por ejemplo, no haya alimentos en el comedor. Aunque después lleguen los montos completos, la normal ya entró una problemática porque los alumnos no tienen qué comer.

A José Javier le interesa comentar la necesidad de que se respete al alumnado de las normales rurales, a su organización (la FECSM) y se garantice el ingreso de los más pobres a estas escuelas. Por ello, insiste en que no puede seguir aplicándose, ni en Mactumactzá ni en ninguna otra normal, exámenes de selección por internet. “Chiapas es uno de los estados con más familias de escasos recursos económicos. Hay muchos lugares marginados, donde no se cuenta con electricidad, con internet…”

Hablan con conocimiento de causa. Además de que ellos mismos provienen de comunidades apartadas, ya tienen la experiencia de hace un año cuando el examen por vía internet dejó fuera a aspirantes que no pudieron conectarse a internet y a otros que incluso llegaron a conectarse, pero la página se cayó antes de que terminara la sesión.

Pedro Fernando recuerda que las normales rurales se crearon para ofrecer educación superior a los más pobres del país, aquellos que no podrían estudiar en las instituciones públicas, menos aún en las privadas. “Las normales rurales albergan a hijos de campesinos que no tienen los recursos para pagar pasaje, alimentación y renta”.