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PALABRAS DE PABLO MOCTEZUMA BARRAGÁN


VOCERO DE MEXTEKI


CONGRESO DE MEXTEKI. 28 DE NOVIEMBRE 2022


Al cumplir XXXV años de actividad, saludamos el hecho de que nuestro periódico Teixitiani ha llegado la semana pasada a los 500 números, buscaremos que cada semana refleje mejor las luchas de nuestro pueblo y alimente la teoría revolucionaria y la organización.


Hace 12 años impulsamos la fundación de una organización amplia. MEXTEKI se adhiere a los acuerdos del V Congreso de la Soberanía e impulsará la unidad de todo el pueblo que lucha por la soberanía apoyando en toda la actividad de nuestras organizaciones aliadas.



México se encuentra en una situación muy compleja, en la que lo viejo no termina de morir y lo nuevo aún no nace. La profunda transformación del país es tarea en curso, avanzando en algunos aspectos, luego del triunfo de 2018 el proceso camina, ayer lo vimos en las calles del Centro Histórico, los pendientes para la transformación plena están en nuestra agenda y es hora de las grandes definiciones. Debemos organizarnos para vencer a quienes, de manera abierta y también solapada, se oponen a una transformación profunda.


Sabemos que solo cuando el pueblo tenga el poder de decisión se pueden tomar todas las medidas requeridas para la profunda transformación. Tenemos claro que un nuevo régimen debe ser popular, democrático y soberano, capaz de enfrentar con decisión los planes de Washington y de las grandes corporaciones contra México, para llevar adelante la agenda del pueblo. Hace falta atacar las raíces del viejo sistema y construir el poder popular.


El pueblo de México se opone a que las corporaciones destruyan sus comunidades, les quiten el agua y la tierra, contaminen el aire y el suelo, se llevan el oro y la plata. También a que las naciones indígenas originarias sean despojadas como si fuese una segunda conquista. El pueblo no quiere que los neoliberales sigan en el poder, que ellos sean los funcionarios, jueces, congresistas y que desde la cúpula sigan enriqueciéndose a costa de nuestra gente que trabaja en exceso y solo para lograr cubrir sus necesidades elementales.



¡¿Cómo es posible que en la pandemia, mientras el pueblo sufría lo indecible, los más ricos engordaron sus bolsillos?! ¿Podemos permitir que corporaciones extranjeras se impongan en contra de comunidades enteras, encima de los intereses de la nación, simplemente debido a que un juez corrupto lo permite? O que se impida tomar las medidas más urgentes por culpa de diputados o senadores de los partidos corruptos que se benefician del sistema de partidos. No podemos permitir que los funcionarios expriistas o expanistas sean los que encabecen supuestamente la transformación con la intención de que todo siga igual. O que en medio de esta crisis, para el año 2023 se destine 1 billón 78 mil millones de pesos al pago de la deuda mientras se sufre carencia de empleos, alimentos, agua, atención a salud, en inversiones productivas y apoyo a pequeños y medianos productores y a muchas áreas del sector estatal. Es un contrasentido que habiendo electo a un presidente, que expresa en discursos cuestiones que tienen que cambiar luego en la realidad sus propios funcionarios y el sistema mismo, impida este cambio, esto no es admisible cuando de manera contundente 30 millones de mexicanas y mexicanos votamos por la transformación. Ahora hace falta que millones nos movilicemos por la transformación y contra quien la obstaculice.


El pueblo comienza a darse cuenta que es el sistema mismo el que hay que cambiar para que triunfe un nuevo régimen. Uno en el que el pueblo mande y se haga su voluntad, no la de los poderosos capitalistas.


Un sistema en el que el pueblo tenga el poder y que se desarrolle la soberanía de México para que nuestra gente disfrute de sus recursos, que tenga todas las oportunidades en su tierra y pueda desarrollarse libremente sin estar dependiendo del extranjero, del imperio yanki nuestro abusivo vecino, poderoso y vil que no solo explota nuestra economía, se instala en nuestro suelo, abusa de nuestra gente aquí y allá en su poderoso país en que niega todo derecho a los migrantes sin papeles. En el neocolonialismo el Imperio yanki quiere integrarnos a Norteamérica como sus modernos esclavos del sur.



Necesitamos un régimen que defienda nuestra soberanía, que dé prioridad al desarrollo local, regional y nacional y no a los rapaces interese extranjeros quienes, con el pretexto de la globalización y el sagrado mercado, quieren tratarnos como una colonia bajo el nuevo disfraz del neocolonialismo.


Hay gravísimos problemas, pero sabemos que no es que el mundo se derrumbe, al contrario, el mundo vive y se defiende, lo que se derrumba es este sistema que ya no aguantamos, como en el pasado no se aguantaban los latigazos del amo, ni a los reyes que mandaban aquí estando a 9 mil kilómetros de distancia. Lo que se derrumba es el viejo y cruel capitalismo que ha crecido como un monstruo insaciable y se alimenta vorazmente de nuestro trabajo y nuestra riqueza.


Nosotros los trabajadores y el pueblo todo, tenemos mucha vida frente a este sistema que muere y que mata, provoca guerras, violencia, destrucción, inseguridad y llanto. El pueblo vive y tiene la vista puesta en las alternativas, en el futuro. Para ello tiene que organizarse y tomar el poder.


El pueblo tiene potencia, lo ha demostrado y va a triunfar, con la condición de que se organice desde abajo en cada lugar y en todo el país, que luche por sus derechos y genere un liderazgo colectivo que rompa cadenas y represente los más profundos intereses de la gente. Esa nueva vida que surge la produce, en primer lugar, las y los trabajadores que cotidianamente generan la riqueza, que tienen una potencia colectiva que si se desata es invencible.



Necesitamos liderazgos que no se centren en una persona sino en la organización, en la lucha y la acción popular. Que cada representante sea mandatado y represente los intereses colectivos, que aquellos opresores que afectan al pueblo y la nación sean enfrentados con valentía.


Vamos a culminar con la transformación porque queremos mantener a salvo a nuestro México, a nuestras familias, a nuestros hijos, que todas y todos tengan oportunidades y un futuro. Pero en este sistema nos cierran las puertas, nos hacen trabajar sin que la mayoría tenga seguridad, prestaciones o los derechos laborales indispensables, y esto lo enfrentan sobre todo las y los jóvenes y los ancianos con sus magras o inexistentes pensiones. Queremos vivir a salvo y no temer al salir de nuestras casas, con el miedo de ser víctimas del crimen organizado que ataca en todas partes. Son asesinados los defensores del medio ambiente, de los derechos humanos, del bienestar de sus comunidades e indigna que su muerte quede impune, como impune sigue la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, a ocho años no se da a conocer la verdad, ni se sabe el destino de miles de desaparecidos que fueron arrancados a sus familias.


Por eso nos organizamos. Queremos sonreír construyendo el futuro que nos merecemos, viendo las luchas que en todo el país se desarrollan y cómo rompen obstáculos. Sonreímos por la confianza que sentimos de que nos estamos empoderando, asumiendo la soberanía, acumulando fuerzas, logrando la unión de voluntades. Sonreímos porque sabemos que luego de un largo proceso nuestra será la victoria. Un triunfo verdadero en el que veamos cómo solucionamos los problemas cotidianos de todas y todos. Sin palabrería, con hechos y con una mejoría palpable, porque nos sentimos comprometidos con nuestra causa y eso es lo más grande que nos puede pasar en la vida. Aspiramos a ver a nuestro pueblo feliz, a nuestro México floreciendo y desarrollando toda su potencia, todas sus enormes posibilidades, esa aspiración nos llena el alma y el corazón. Nos da confianza para seguir adelante a pesar de cada obstáculo en el camino.



No nos rendimos, no nos rendiremos. MEXTEKI nació justo cuando el tsunami neoliberal y neocolonial tomaba fuerza devastadora, cuando los enemigos del socialismo, de nuestro país y de las naciones indígenas originarias se preparaban para integrar a México a los Estados Unidos de las corporaciones norteamericanas. Cuando la obscuridad cubría todo con fuerza. Y desde que nació enfrentó junto con valiosos aliados a los enemigos del pueblo y de México. En el 2000 se derrotó al PRI-Gobierno y en 2018 al PRIAN llevando a la presidencia a Andrés Manuel López Obrador.


Actuamos siempre con confianza en la victoria. Confianza que no es ni ciega ni ilusa, sino que nace de la experiencia de lucha del pueblo mexicano que lleva más de 500 años de resistencia indígena, negra y popular, iniciada por Moctezuma, Cuitlahuac y Cuauhtémoc y continuada por Tecuixpo, Yanga, Jacinto Canek, el indio Mariano, por miles de mujeres y hombres. Los triunfos de Hidalgo, Morelos, Juárez, Villa, Zapata, Cárdenas, de Josefa Ortiz, Leona Vicario, Carmen Serdán, Benita Galeana… nos dan confianza, las conquistas de la clase obrera tras 150 años de lucha nos dan confianza. Por eso el pueblo de México es uno de los más alegres del mundo, no por la situación actual que atraviesa, sino porque sabe que en nuestra tierra siempre ha triunfado la vida. Cuesta, tarda, la lucha se desarrolla con zig zags y reveses, pero triunfamos y damos sorpresas al mundo. Sorpresa como aquella de contemplar la resistencia de Morelos y las y los insurgentes en el sitio de Cuautla, la de ver a Juárez separar la iglesia del Estado, nacionalizar las tierras y derrotar al frente del pueblo a la potencia militar más grande del mundo el imperio francés. Como la sorpresa de generar una Revolución que barrió con la dictadura proyanqui de Porfirio Díaz y reconocer derechos sociales, de ver surgir revolucionarios como Emiliano Zapata que es admirado en todo el mundo. Y entre paréntesis, estamos aquí un 28 de noviembre en homenaje a los zapatistas que el 28 de noviembre de 1911 dieron impulso a la Revolución tras las conciliaciones de Madero con los enemigos del pueblo.


Recordamos la sorpresa que dio Lázaro Cárdenas al mundo al expropiar a las poderosas corporaciones petroleras y expropiar 18 millones de hectáreas para los campesinos y los ferrocarriles para la nación, gracias a la lucha de los trabajadores del campo y la ciudad. Esas hazañas no fueron producto de héroes aislados, sino de todo un pueblo, de nuestras abuelas y abuelos que se organizaron y cumplieron su misión contando con una buena dirección. Nuestros abuelos y abuelas nos observan, tienen fe en nosotros y saben bien que nosotros, en esta etapa tan trágica, cruel, devastadora de la historia de nuestro país y de nuestro mundo, tendremos su impulso, su sabiduría y nuestra propia energía para salir del caos generado por el capitalismo actual. Nuestra lucha, no es solo nuestra, somos el último eslabón de una cadena secular de resistencia, de triunfo y de avance.


Somos mujeres y hombres contemporáneos, vivimos el mundo actual, el siglo XXI y vamos a construir alternativas necesarias a las nuevas realidades. Nos toca a nosotros ser creativos, romper dogmas y viejas creencias, crear el México nuevo y el mundo nuevo. Seremos nosotros quienes lo haremos, con una sola condición, que el pueblo tenga el poder, que decenas de millones participen y construyan sus vidas, que nos unamos como están unidos los cinco dedos de la mano, que cerremos el puño y golpeemos a las corporaciones y al Imperio. Un hombre solo no puede hacerlo y ni siquiera lo intentará si no se apoya en la fuerza colectiva, unida, organizada, demandante y crÍtica de todo aquel que quiera seguir acariciando a los privilegiados, tolerando sus abusos y ajustándose a sus modos de vida.



Es el sistema de partidos el que garantiza el poder de las corporaciones. Perdonando a los corruptos porque así lo dispone la Suprema Corte, o las leyes neoliberales que hizo aprobar Salinas, o las reformas que son contrarreformas anticonstitucionales y nos niegan derechos, o las 600 enmiendas que destruyeron el sentido original de la Constitución y que así como está redactada no se puede modificar porque el PRI, PAN, PRD, Movimiento Ciudadano y otros, son un ancla en el Congreso para el avance y echan para atrás cualquier reforma positiva a la Constitución. Por lo que planteamos que es necesaria una nueva Constitución, la del siglo XXI.


El proceso que lleve a la victoria al pueblo puede ser largo, hemos luchado 35 años y estamos preparados a luchar los que falten, unidos siempre al movimiento, porque los procesos son complejos y enfrentamos al imperio más poderoso de toda la historia de la humanidad, pero sonreímos y tenemos confianza porque sabemos que al final de cuentas no hay fuerza en el mundo capaz de derrotar a un pueblo unido y organizado y que MEXTEKI cada día contribuye con su grano de arena a la construcción de esa unidad y esa organización, al empoderamiento del pueblo y a la derrota de los poderes que cobijan a los criminales. Sonreímos y confiamos porque sabemos que el pueblo es sabio, que el pueblo es capaz, que tiene tradiciones revolucionarias y que el pueblo vencerá.


No es cierto que nuestro pueblo no luche, se generan miles de luchas en todo el territorio en todo el país, todo el tiempo, pero sucede que los medios y las redes ocultan e invisibilizan esas lucha, que nuestro periódico de MEXTEKI el Despertar - el Teixitiani ha visibilizado y apoyado durante 35 años de nuestra existencia en la que proponemos alternativas viables.


Tras décadas de obscuridad, se nos pinta como un país violento debido al trabajo del Imperio yanki, de sus drogas, su venta de armas. Los enemigos intentan cancelar el futuro de México y convertirlo tan solo en una pieza a integrar a la región norteamericana, a los planes de guerra de Washington que desea usar nuestro territorio y a nuestra gente en sus enfrentamientos agresivos y nos ve como un territorio rico a ser saqueado, gente trabajadora que quieren tratar como esclavos sin derechos.


Son descarados los que buscan integrarnos, que no es otra cosa que anexarnos a Estados Unidos de las Corporaciones Norteamericanas. El mundial de fútbol es solo un ejemplo, en estos días se desarrolla en Qatar, en 2018 fue en Rusia, en el 2014 en Brasil, en el 2010 en Sudáfrica y el anterior en Alemania. Es decir, en países soberanos, mientras que el mundial de 2026 quieren hacerlo en Norteamérica, es decir Estados Unidos, Canadá y México. No lo hacen inocentemente. A México, que desarrolló el mundial en 1970 y en 1986, lo ven ya integrado a Norteamérica. Y nosotros decimos: México ha sido, es y será un país soberano, no un apéndice del Imperio yanki.


Tras cuarenta años de traiciones del PRI y el PAN, México ha comenzado a echarse a andar y le dará la sorpresa al mundo de culminar la cuarta transformación no con exfuncionarios del PRI y el PAN o con oportunistas y logreros, sino con el pueblo consciente y organizado que implemente un nuevo sistema de vida.


MEXTEKI plantea que para la transformación se necesita una organización unida en la que se reconozca el trabajo de sus miembros, que nadie pueda venir de la calle y a cambio de unos centavos pueda elegir a los dirigentes, o que sea el INE, el Trife o las encuestas, las que nombren a la dirección, o que la organización crezca con traidores y oportunistas. MEXTEKI plantea que se necesita una organización de nuevo tipo, una organización marxista leninista.


En el proceso político actual frente al 2024 nos decidimos a promover la agenda del pueblo junto a nuestras organizaciones hermanas, antes que apoyar a tal o cual candidato.


Confiamos en la victoria de nuestro pueblo combativo, de nuestras naciones originarias que son el cimiento del país, de este México cuyo futuro depende de nosotros. Por eso celebramos estos 35 años de lucha y los años que vienen construyendo la unidad y planteando un programa transformador.


¡VIVA MÉXICO!


¡VIVA EL PUEBLO DE MÉXICO!


¡VIVA LA CLASE OBRERA!


¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!


¡VIVA MEXTEKI!



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