PLAN DE EMERGENCIA ANTE LA CRISIS DE SALUD Y ECONÓMICA.

PROMOTORA NACIONAL POR LA SUSPENSIÓN DEL PAGO DE LA DEUDA PÚBLICA

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Estamos en el peor atolladero desde la Revolución y la situación debe cambiar gracias a medidas patrióticas y populares.

La economía de México tardó 10 años en recuperarse de los estragos de la pandemia de hace un siglo. Ahora se calcula que la economía mexicana volverá a estar al nivel de la de 2018, hacia el año 2026.

Por ello, ante la crisis sanitaria y económica provocada por la Covid-19, es necesario un Plan de Emergencia que amplíe la cantidad de recursos del gobierno federal para la solución de las necesidades apremiantes.

¿Cómo contar con los recursos suficientes para la implementación y funcionamiento del Plan de Emergencia?

La deuda heredada desde el porfirismo y acrecentada como nunca durante los gobiernos del PRI y del PAN es inmoral, injusta, ilegítima. Cada vez pagamos más y debemos más. El legado del viejo régimen debe ser revertido. Los recursos deben destinarse a una política de desarrollo social: pleno empleo, salud y educación.

Hay que dar prioridad a lo urgente. La emergencia obliga a la suspensión del pago del servicio de la deuda pública que suma $724,000 millones de pesos para el año 2021 y dedicar esa enorme cantidad de millones a fortalecer la defensa de la salud del pueblo mexicano con medidas como: formar y contratar personal médico y sanitario, financiar la elaboración de vacunas mexicanas anticovid e invertir en laboratorios para producción de medicamentos, ampliar la red de clínicas y hospitales, fortalecer los programas de medicina preventiva y la atención desde lo local, incorporar la medicina tradicional y alternativa al sistema nacional de salud, garantizar los programas de rehabilitación y ofrecer programas para la atención de la salud mental accesibles y de calidad. Garantizar cero hambre. Promover la nutrición y la sana alimentación. Prestar atención a todas las personas cuyas enfermedades, cirugías y medicamentos no han sido atendidos en el último año.

Hay que reactivar la economía, para lo cual es indispensable la inversión pública. En la ruta de recuperar la soberanía, hay que invertir en los sectores estratégicos y elevar el gasto social en beneficio de los sectores populares y trabajadores del campo y la ciudad.

Se precisa la generación de empleos, apoyando, incentivando y respaldando a cooperativas, micro, pequeña y mediana empresa.

Hay que crear empleo formando brigadas comunitarias en todo el país, organizadas localmente en municipios, barrios, pueblos, comunidades y ejidos, para prevención y atención de salud, educación, campañas de alfabetización, deporte, arte y cultura, proyectos de huertos urbanos, abasto y reforestación.

Incrementar la obra pública comunitaria en la construcción de viviendas, caminos. Se necesita fomentar la economía solidaria, la creación de cooperativas, el trueque y la banca local.

Para incrementar la seguridad, combatir la violencia de género y pacificar al país, se requiere la educación para la paz, los derechos humanos, la solución pacífica de conflictos, combatir la cultura patriarcal. Urge financiar, ampliar y mejorar los programas y servicios para las víctimas del machismo.

Frente a los desastres naturales se requiere fortalecer el sistema de protección civil creando cuerpos especializados y fomentar la cultura de prevención.

Es indispensable priorizar los derechos de la niñez y construir el sistema nacional de estancias infantiles a cargo del Estado.

Garantizar el derecho a la comunicación y a la información del pueblo mexicano facilitando la creación de radios ciudadanas y comunitarias, una red de internet gratuita y redes sociales propias.

Hay que establecer un seguro de desempleo y fortalecer el mercado interno. Incrementar la obra pública comunitaria en la construcción de viviendas, caminos. Impulsar el desarrollo en la ciencia y la tecnología.

Falta generar producción y empleo en la agricultura para garantizar la soberanía alimentaria en general y la autosuficiencia en maíz. Dar prioridad a los olvidados pequeños y medianos productores del campo. Impulsar la agroecología y la producción de agro nitrogenados cuidando la rotación de cultivos y evitando la contaminación. Apoyo en transporte y abasto directo del productor al consumidor y mantener altos los precios de garantía para crear y fortalecer cadenas productivas.

Es indispensable preservar y fortalecer las economías regionales y tradicionales que han perdurado a lo largo de los siglos a pesar de las crisis cíclicas del capitalismo. Invertir en beneficio de los pueblos originarios y en su economía comunitaria y atender a los pueblos desplazados en la recuperación de sus territorios y su Patrimonio Biocultural.

Debemos impulsar el desarrollo agrícola, industrial y de servicios en las regiones y microrregiones, tecnificar el campo e invertir en cada municipio, en empresas productivas, públicas y cooperativas según su vocación económica.

Apoyar a las pequeñas empresas quebradas y orientar a los productores a nichos de oportunidad y emprender la sustitución de importaciones. Durante el período agudo de crisis los bancos apoyen a los deudores con la suspensión del cobro de los intereses para darles un respiro.

Para financiar el Plan de Emergencia es indispensable suspender el pago del servicio de la deuda pública, auditar las deudas renegociar para pagar lo justo, obtener quitas y condiciones favorables.

Liberar recursos para financiar el plan de emergencia y solucionar de fondo la deuda pública de México para que se deba menos, inmediatamente fortalecerá las finanzas del gobierno federal e incrementará la calificación de la economía mexicana.

Existe un contexto internacional y nacional que justifica y hace necesaria la suspensión de pagos a la deuda pública. El tema de las deudas está en el debate internacional. ¡Es hora de actuar!