PRIMO DE VERDAD Y TALAMANTES PIERDEN LA VIDA LUCHANDO POR LA SOBERANÍA.

Valentina Galeana

El 21 de septiembre se conmemoró la Consumación de la Independencia, 200 años desde aquel 1821. En estas fechas hemos de rememorar a los iniciadores de la idea de la Soberanía Popular y de la organización de un gobierno propio. Lucha por la que dieron la vida. El 4 de octubre de 1808 es asesinado Francisco Primo de Verdad y Fray Melchor de Talamantes muere posteriormente en prisión. Ambos son considerados los principales ideólogos de la idea de la soberanía popular y de la organización de un gobierno propio, abrigando hasta el último momento de sus preciadas vidas el sueño de libertad y poder de decisión en México.


Al saberse en nuestras tierras, el 13 de junio de 1808, el rey Carlos y su hijo Fernando VII habían abdicado en Bayona y la nueva España no tenía soberano, propagaron los pensamientos que abrieron el camino a la independencia de México. El 19 de julio de ese mismo año, Primo de Verdad expuso públicamente en el ayuntamiento de la Ciudad de México la idea de que, originalmente, la soberanía reside en el pueblo, quién la deposita en el soberano. Al no haber rey en España, la soberanía debería regresar al pueblo. Ese día, a nombre del ayuntamiento, Juan Francisco de Azcárate publicó la representación del ayuntamiento de México, en cuya obra se argumenta “por ausencia del rey reside la soberanía en los tribunales superiores que administran la justicia y en los cuerpos que lleva la voz pública”. De esta manera, proponían la Constitución de una Junta gubernativa provisional y autónoma de la nueva España. La real audiencia se opuso al considerarla una “usurpación del poder real por instituciones novohispanas”.

Fray Melchor de Talamantes presentó un escrito sobre la formación de un Congreso Nacional del Reino de la Nueva España. La idea de un gobierno autónomo que no dependiera de la Junta de Sevilla, formada luego del levantamiento del 2 de mayo en Madrid por los patriotas españoles, tomó fuerza entre los criollos ante el escándalo de los peninsulares. El ayuntamiento solicitó una nueva Junta de cabildo celebrada el 9 de agosto, misma que fue presidida por el virrey José de Iturrigaray, además de los miembros del ayuntamiento estuvieron presentes el arzobispo y los inquisidores. Primo de Verdad era síndico pronunció y defendió la idea de qué: en virtud de haber desaparecido el gobierno de la metrópoli, el pueblo, fuente y origen de la soberanía, debiera reasumir para depositarla en un gobierno provisional que ocupará el vacío ocasionado por la ausencia del rey Fernando VII.

Los españoles encabezados por los oidores de la real audiencia, se opusieron a estas medidas, pero Francisco Primo de Verdad y Fray Melchor de Talamantes habían planteado la tesis que decía: “Que ni la audiencia ni el virrey podían oponerse porque carecían de facultades legislativas y de todo género, pues no obran en nombre del pueblo sino del rey cuya autoridad representaban y habiendo desaparecido este, no podían subsistir, en tales circunstancias la representación nacional corresponde al pueblo. Los oidores peninsulares rechazaron con indignación las propuestas de Primo de Verdad, acusando a él y a sus compañeros de sediciosos y subversivos. El inquisidor Bernardo Prado y Ovejero declaró que habían incurrido en herejía y anatema. La confrontación y el antagonismo entre los peninsulares y los criollos se profundizaron el ayuntamiento dispuso que el virrey José de Iturrigaray siguiera en sus funciones, ante lo cual éste tuvo una posición ambigua, que despertó la desconfianza de los españoles, quienes durante la noche del 15 al 16 de septiembre 1808 organizaron un golpe de estado. Esa noche Gabriel Yermo, rico hacendado español, organizó a 300 hombres armados que, asesinando a los guardias entraron al Palacio y detuvieron al virrey y a su familia. Los españoles impusieron como gobernante espurio al anciano Pedro Garibay desatando la represión apoyados por la Inquisición, apresaron a Francisco Primo de Verdad, Francisco Azcárate, Fray Melchor de Talamantes, José Beye Cisneros, al canónigo José Mariano Beristaín, Francisco Cisneros y José Antonio del Cristo acusándolos de “librepensadores”

Primo de Verdad y Talamantes son detenidos en medio de una represión cuyo lema fue “encierro, entierro o destierro” lamentablemente, la mañana del 4 de octubre de1808, el licenciado Francisco Primo de Verdad fue asesinado en su celda, donde se le encontró ahorcado, falleció a la edad de 48 años, su muerte no fue esclarecida por los criminales, las autoridades dijeron que fue suicidio.

Al año siguiente en 1809 pierde la vida Talamantes preso en San Juan de Ulúa, en efecto, la casa Talamantes había sido cateada en septiembre de 1808, y se encontró una serie de documentos, del plan ideado para llevar a cabo el movimiento de independencia, motivo por el que se le confinó en la cárcel secreta de la Inquisición. Fue torturado, y posteriormente lo trasladaron a San Juan de Ulúa, encerrado en una de las estrechas y temibles “tinajas” húmedas e insalubres donde bajo condiciones inhumanas se contagió de la peste de fiebre amarilla y de vómito Prieto, ocasionando su muerte, a los 44 años, aunque algunos aseguraron que murió envenenado. Melchor de Talamantes el autor del primer proyecto de organización político constitucional destinado a organizar la vida independiente de México.

Así se reivindicaba, por primera vez en nuestra tierra, el concepto de soberanía popular, que lleva necesariamente a la soberanía nacional. Dos años después del golpe de estado español, inició la lucha popular por alcanzar la soberanía, encabezada por Miguel Hidalgo y Costilla.