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PROCESO DE LUCHA POR LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO (1808-1821) (Segunda Parte).

Pablo Moctezuma Barragán

En 1810 se vio descubierta la conjuración de Querétaro y se inició el movimiento que culminaría en 1821. La lucha por la Independencia que inició Miguel Hidalgo significó una profunda revolución popular que reivindicaba a los indígenas y su lucha por la tierra que les fue arrebatada desde la invasión europea. Los criollos solo buscaron la independencia política hasta después de la derrota de la revolución social de Hidalgo y Morelos al frente de los insurgentes.

Hidalgo y Josefa Ortiz fueron quienes mejor animaron la organización y la preparación de la conspiración. Buscaron atraerse a la gran mayoría de la población, para su plan estratégico que era la Independencia de México, siguiendo hábilmente la única táctica viable: declarar la separación de nuestras tierras con el pretexto de la ausencia de un soberano legítimo en España, ya que como vimos Napoleón había invadido la Península e impuesto a su hermano José Bonaparte como rey. Fernando VII, quien había abdicado en Saboya, era prisionero de Napoleón en territorio francés. Había que dar el primer paso que era derrocar al gobierno colonial, el “mal gobierno” y separarse de España. Hidalgo lo dio con audacia y habilidad actuando como un “Zorro” haciendo honor a su apodo, concentrando toda la fuerza en un objetivo: desterrar a los invasores españoles de nuestras tierras.


En la noche del 15 de septiembre sabiendo que la conspiración que desarrollaban había sido descubierta y ante la opinión de Allende, Aldama y Abasolo de huir, fue Miguel Hidalgo quien con extraordinaria valentía convenció a sus compañeros y se puso en acción para movilizar al pueblo llamándolos “a coger gachupines”. Allende y Aldama, al verse descubiertos, en un primer momento quisieron huir, ya que el coronel Narciso de la Canal, bajo cuyas órdenes servían, les dio oportunidad de escapar. Al recibir De la Canal órdenes de Querétaro para que apresara a Allende porque la conspiración había sido descubierta, mandó a Aldama a avisarle ofreciéndole las libranzas suficientes para salir del país y la oportunidad de escapar García, Pedro (2003): Con el cura Hidalgo en la guerra de Independencia, México: Cámara de Diputados LVIII Legislatura, (página 35). Los oficiales estaban conscientes de que no tenían nada preparado para resistir al ejército realista por la precipitación de los acontecimientos. Pero Hidalgo contaba con un arma, apelar al pueblo y dijo “A la voz: contra los gachupines, mañana todo nos sobra. Al negocio, sin perder momento; el miedo, por ahora, a la faltriquera” (García, 2003: 37). Luego de liberar a los presos, mandó aprehender a los españoles. Al amanecer dio inicio la lucha por la Independencia, levantando al pueblo que en pocas horas reunió un ejército de cientos de hombres. Solo un hombre tan respetado como Hidalgo podía tener tal capacidad de convocatoria. Por esas circunstancias, elaboró su plan en medio de la lucha, no podía sentarse tranquilamente a desarrollar un programa “ideal”, la acción y la reflexión se dieron al calor de la lucha y no por esto no dejó claras sus ideas. Es falso que Hidalgo no tuviese un plan, lo que sucede es que su plan no le convenía a los poderosos quienes prefirieron tildarlo de fomentar “la anarquía y el caos”. Las fuerzas insurgentes no constituían, sobre todo al principio, un ejército propiamente dicho. Era más bien una masa desorganizada de campesinos pobres y en menor medida de trabajadores urbanos sin experiencia, disciplina ni conocimientos militares, armados muchos de ellos con “palos, flechas, hondas y lanzas”. Los contingentes propiamente militares eran muy pequeños y solo unos cuantos oficiales los comandaban. Los insurgentes salen de Dolores con 600 hombres que al llegar a San Miguel son ya cinco mil. En Celaya el ejército insurgente suma ya 20 mil elementos. En Guanajuato los rebeldes son ya casi 40 mil, en la Batalla del Monte de las Cruces se acercan a 80 mil (Aguilar Monteverde, Alonso (1986): en El pensamiento político de México, Tomo 1. La Independencia, México: Editorial Nuestro Tiempo. (página 74). Así que en el Bajío todos los pueblos se levantaban al paso de los insurgentes. Hidalgo reivindicó el derecho del pueblo a la insurrección, propició un levantamiento popular y se hizo eco de las dem